24 julio, 2021

EL COMENTARIO TAURINO DE JOSÉ LUÍS ESPAÑA.

ADIOS A DIEGO PUERTA.
Queridos amigos, el pasado, quizás ha sido el fin de semana menos taurino del año sevillano. Toda la atención estaba en el Estadio Olímpico, donde se disputaba la final de la Copa Davis de tenis. Uno con la voz aun rota, por los gritos de ánimo a la Armada Invencible, les pide disculpas, por el mal estado en que se encuentran mis cuerdas vocales, pero emulando a Luís IV de Francia, en su célebre frase de “Paris bien vale una misa”. Creo que la consecución, por parte del equipo español, de la quinta Ensaladera de su historia, merece este pequeño esfuerzo.

ADIOS A DIEGO PUERTA.
Queridos amigos, el pasado, quizás ha sido el fin de semana menos taurino del año sevillano. Toda la atención estaba en el Estadio Olímpico, donde se disputaba la final de la Copa Davis de tenis. Uno con la voz aun rota, por los gritos de ánimo a la Armada Invencible, les pide disculpas, por el mal estado en que se encuentran mis cuerdas vocales, pero emulando a Luís IV de Francia, en su célebre frase de “Paris bien vale una misa”. Creo que la consecución, por parte del equipo español, de la quinta Ensaladera de su historia, merece este pequeño esfuerzo.
Pero esta semana no ha estado exenta de una importante noticia taurina, y bien que lo lamentamos los taurinos y no taurinos. Cuando solo se habían consumido unas horas del pasado miércoles, surgió la mala nueva. “El maestro Diego Puerta ha fallecido” Diego Valor, que había sufrido 58 cornadas y que había podido con todos los toros en sus 16 años de matador, desde que tomo la alternativa el 28 de septiembre de 1958, en La Real Maestranza sevillana, hasta el 12 de octubre de 1974, en que mato el ultimo astado de su vida, vestido de luces, en un inolvidable mano a mano, con su compadre Paco Camino, había sucumbido a un fallo multiorgánico, producido por una puñetera diabetes, que se lo llevo enganchado entre sus cuernos, sin que el calor de su familia, que le rodeaba en su casa de Las Canteras, pudiera hacerle el quite que todos deseaban.
Ha muerto Diego Puerta, aquel torero que entro en la enfermería de La Maestranza, después de haber realizado una de las faenas mas pundonorosas que se recuerda. Nadie sabe a ciencia cierta las veces que el cuerpo menudo, embutido en un terno blanco y azabache, fue volteado por “Escobero” de la ganadería de Miura y con 593 kilos de peso, el 30 de abril de 1960, pero si se recuerda que el torero, cada vez que se levantaba, después de una voltereta, le ponía más rabia y corazón, para dominar las broncas embestidas del morlaco. Cuando termino con él “miura” y fue llevado a la enfermería, el equipo médico encabezado por el Dr. Leal Castaño, le recibió con una apasionada ovación.
Al día siguiente, estaba anunciado de nuevo en el coso del Baratillo, y con el cuerpo dolorido y lleno de esparadrapos, Diego, “Corazón de León” realizo el paseíllo y le cortó tres orejas a una corrida de Peralta. De la Maestranza a la inmortalidad artística.
El pasado jueves, con un sol radiante y un cielo más azul que nunca, su familia, sus compañeros más queridos, sus amigos y sus admiradores, le despidieron en la parroquia de San Bernardo, 70 años después de que recibiera el bautismo en la pila de esta misma iglesia. Ya camino de su último viaje, la Puerta del Príncipe se abrió de nuevo para aclamarlo con gritos de ¡Torero, Torero, Torero!
Descansa en paz, maestro.

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