1 agosto, 2021

UNA “MESA REDONDA” POLEMICA.

Hacía tiempo que una conferencia no creaba la polémica que ha suscitado la recientemente organizada por “La Revolera”, con D. José Moya como protagonista, quizá porque, en lugar de ofrecerse la anunciada conferencia, tuvimos que conformarnos con una mesa redonda en la que abundaron despropósitos y algún que otro comentario que llevaron a indignarse a muchos de los allí presentes.

Hacía tiempo que una conferencia no creaba la polémica que ha suscitado la recientemente organizada por “La Revolera”, con D. José Moya como protagonista, quizá porque, en lugar de ofrecerse la anunciada conferencia, tuvimos que conformarnos con una mesa redonda en la que abundaron despropósitos y algún que otro comentario que llevaron a indignarse a muchos de los allí presentes.
Lo que mal comienza mal acaba y, si desafortunado fue en general el acto en cuestión, una buena parte de culpa habría que buscarla en el inicio del mismo. Si el acto se anunciaba como una conferencia, lo lógico hubiera sido realizar una escueta presentación y dar paso al protagonista.
En lugar de ello, la presentadora se extendió en una exposición a la que le sobraron “bastantes pases”, a mi modo de ver, y que remató con una andanada de preguntas, algo que en estos casos se reserva para el posterior debate, si lo hay. Tras este prolegómeno, el ganadero podría haber optado, no obstante, por comenzar su exposición, posponiendo para el final las cuestiones pero, en lugar de ello, entro “al trapo” y pasamos directamente al último tercio, cargándose de buenas a primeras lo que debería haber sido una conferencia.
El artículo publicado por Vicent Climent en la pasada revista no es más que un reflejo del sentimiento general reinante entre el público asistente. Puede que para quienes no estén acostumbrados a la prosa de nuestro compañero, vibrante, irónica a veces, incisiva siempre y por regla general cargada de razón, algunos de sus pasajes les puedan parecer fuera de tono, pero cuando Vicent afirma algo, sus palabras merecen ser tenidas en cuenta, incluso cuando no se está de acuerdo con ellas.
Tras la publicación del mencionado artículo, D. José Moya mostró su interés en responder al mismo, enviándonos el que aparece en la última página y en aras a la libertad de expresión que siempre hemos intentado defender desde esta tribuna, publicamos íntegro, tanto el escrito del Sr. Moya como todos los que sobre este u otros temas lleguen a nuestras manos, estemos o no de acuerdo con lo que dicen.
Decíamos que la charla, que no conferencia, había creado polémica y buena muestra de ello la pudimos ver en la pasada cena de la Federación Taurina de Castellón, donde el tema centró buena parte de las conversaciones entre los asistentes, quienes de forma mayoritaria aplaudían y compartían el artículo de Climent con la misma intensidad que censuraban las palabras del Sr. Moya. Resulta paradójico que un ganadero haya logrado un existo tan rotundo en una feria y en una charla, que debería haber sido algo totalmente intranscendente, haya sido capaz de ponerse en contra a muchos de los que asistieron al acto, entre los que se encontraban un buen número de reconocidos y respetados aficionados locales.
Como muestra del punto al que ha llegado la indignación de algunos aficionados, baste comentar la propuesta que, de forma informal, se lanzó sobre la mesa y en la que se valoró la posibilidad de enviar una carta a Tauro Castellón solicitando la exclusión de este hierro en los próximos carteles magdaleneros. Si bien la propuesta quedo en el aire y es difícil que prospere, si que conviene remarcar que más de un colectivo de significativa importancia se mostró partidario de la idea.
Yo, por mi parte, y pese a todo, espero que “El Parralejo” vuelva a ofrecer en el albero castellonense un espectáculo tan magnífico como el de la última feria, porque al final las palabras se las lleva el viento, pero los grandes toros permanecen en la memoria del aficionado.

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