24 julio, 2021

MORA Y FANDIÑO LAS GRATAS SORPRESAS DE LA TEMPORADA 2011.

La temporada taurina europea del año 2011 ha sido bastante interesante, con José María Manzanares y El Juli triunfando con una regularidad asombrosa y dando casi diariamente lecciones de buen toreo, con Morante de la Puebla bordando el toreo más frecuencia que de costumbre, con un Talavante afianzándose como figura, luciendo un original y creativo estilo, y todos en competición con otras figuras, como Miguel Ángel Perera, Sebastián Castella y El Cid, que a menudo triunfaron en las ferias. Y por si fuera poco, el genial José Tomás ha excitado y mantenido la atención de la afición en sus nueves actuaciones.

La temporada taurina europea del año 2011 ha sido bastante interesante, con José María Manzanares y El Juli triunfando con una regularidad asombrosa y dando casi diariamente lecciones de buen toreo, con Morante de la Puebla bordando el toreo más frecuencia que de costumbre, con un Talavante afianzándose como figura, luciendo un original y creativo estilo, y todos en competición con otras figuras, como Miguel Ángel Perera, Sebastián Castella y El Cid, que a menudo triunfaron en las ferias. Y por si fuera poco, el genial José Tomás ha excitado y mantenido la atención de la afición en sus nueves actuaciones.
En cambio, lo que ha faltado, tanto en la temporada recién concluida como en varias anteriores, ha sido la irrupción en los ruedos de nuevos jóvenes matadores de toros con calidad de figura que, retando a las estrellas establecidas a defender o justificar su posición, contribuyen a mantener el toreo renovado y fresco. Desde el advenimiento de Talavante y Cayetano en el 2006, que de novilleros pasaron directamente a competir con las figuras, esto no sucede. El que más cerca ha estado de conseguirlo ha sido el joven Daniel Luque, aunque desde que se doctoró en 2007 ya ha tenido altos y bajos.
Sin embargo, en la temporada europea del 2011 ha sucedido algo muy sorprendente en el desarrollo de la fiesta brava, pues en vez de algún joven espada irrumpir con fuerza en el toreo, han sido dos casi ya veteranos matadores, poco conocidos fuera del ambiente taurino, los que desde muy abajo han tomado considerables pasos en dirección a la cumbre del toreo, acaparando al mismo tiempo la atención de la afición y de los medios de comunicación, como si ellos fueran novedades que acabaran de tomar la alternativa. El madrileño David Mora y el vizcaíno Iván Fandiño han sido los diestros protagonistas de esta inusual hazaña.
Es mi intención en este escrito hacer una semblanza de estos dos grandes toreros, poniendo juntos datos que he encontrada en el Internet relacionados con sus antecedentes toreros para, a continuación, examinar sus logros en la temporada del 2011, durante la cual han sorprendido con sus triunfos y han dado pasos determinantes para hacerse notar como toreros importantes.
David Mora e Iván Fandiño comparten en sus carreras varias similitudes. Ambos, después de luchar unos años como novilleros, tomaron la alternativa, Iván en el año 2005 y David el año siguiente, sin tener la fuerza suficiente para entrar en buenos carteles de ferias. Desde entonces para mantenerse activo tuvieron que entrar en el llamado circuito de las corridas duras, en donde hasta parte de esta pasada temporada han militado, en muchos más festejos y con más éxito Fandiño que Mora.
En este circuito se lidia ganado de ganaderías como las de Cebada Gago, Dolores Aguirre, Escobar, Peñajara, Cuadri, Miura, y Adolfo y Victorino Martín y varias más que echan serios y bravos toros, pero que a menudo tienen genio y peligro, y presentan bastantes dificultades para la lidia. Estos astados necesitan toreros valientes y dominadores, que sean capaces de triunfar lidiando y peleándose como jabatos con ellos. El problema es que pocos de esos complicados animales admiten faenas redondas, compuestas de largas, templadas y ligadas series de pases esenciales como lo permiten muchos toros de los hierros más comerciales, con los que se enfrentan las figuras. La ventaja de militar en este circuito es que algunos toreros, si se acoplan a dar la lidia que permiten esos toros, sin llegar a ser figura, pueden desarrollar un papel importante en el toreo, como ha sido el caso del maestro jerezano Juan José Padilla, quien en estos momentos aun está padeciendo los efectos de la horrorosa cornada que sufrió en la cara en octubre en Zaragoza.
Por otro lado, una de las desventajas para un torero que triunfa en ese circuito, es que es difícil salirse, pues los empresarios, cuando un diestro tiene éxito en esas corridas, lo repiten en carteles de ferias con el mismo tipo de ganado, en vez de darle oportunidades con toros de hierros más comerciales y alternando con las figuras.
Es como estar encerrado en un laberinto sin salida. Otra desventaja consiste en que un diestro, que posee un estilo con hondura y clasicismo, como norma se ve forzado a modificarlo con un toreo más defensivo y efectivo para así tener éxito y permanecer activo en ese circuito. Existen excepciones a esa norma, la más reciente ha sido protagonizada por El Cid, quien después de lidiar por varios años corridas duras en ese circuito, sin perder la pureza y hondura de su toreo, se convirtió en una notable figura del toreo.
Por eso, al considerar los mencionados inconvenientes, ha sido tan sorprendente como en la temporada pasada Mora y Fandiño han dado grandes pasos para dejar atrás ese laberinto y, al mismo tiempo, han tenido oportunidades para mostrar a la afición y a la prensa que aun conservan la calidad de su toreo, a pesar de que durante unos años han tenido que enfrentarse a tanto ganado difícil y duro.
La trayectoria de David Mora
David Mora nació en Madrid el 5 de febrero de 1981. Desde niño quiso ser torero y, después de tres años toreando por los pueblos como novillero sin caballos, a la edad de 19 años debutó en una novillada con picadores en Móstoles (Madrid) el 14 de septiembre de 2000. Se presentó en la Ventas tres años después el 14 de septiembre. Esa tarde dio una vuelta al ruedo en su primero y no pudo matar a su segundo por ser cogido.
Al completar seis temporadas como novillero sin obtener suficientes triunfos en plazas de primera, se doctoró triunfalmente en Borox (Toledo) la tarde del 31 de agosto de 2006, siendo su padrino Enrique Ponce, y con Sebastián Castella de testigo. Completó su primera campaña como matador con seis corridas en su haber. No confirmó la alternativa hasta el 9 de mayo de 2009, alternando esa tarde con Miguel Abellán y El Capea. Fue ovacionado al rematar a sus toros.
Hasta la temporada pasada toreó poco, y la mayoría de las veces lo hizo en plazas de tercera y entrando en los carteles de las corridas duras. Sus éxitos, aunque fueron numerosos, tuvieron poca resonancia, pues pocos los obtuvo en una plaza de importancia alternando con figuras. En la temporada del 2007 solo toreó en cuatro corridas. Triunfó en ellas al cortar 13 orejas y 3 rabos. En la temporada del 2008 sumó 14 festejos cortando 32 trofeos, mientras que en la temporada del 2009 toreó 16 corridas siendo premiado con 19 orejas. Finalmente en la temporada anterior a su resurgimiento actuó en una docena de festejos cortando 23 trofeos.
Con este poco notable bagaje, al comenzar la temporada del 2011 nadie hubiera anticipado el éxito que Mora iba a lograr tener en los ruedos, ni tampoco la manera tan brillante como lo obtuvo. Al cerrar la temporada en Jaén, las estadísticas mostraban que había sumado 41 corridas, cortado 46 orejas y dos rabos, obteniendo 23 de esos trofeos en plazas de primera y segunda categorías. Tres se le concedieron en Zaragoza; cortó dos orejas en Arlés, Nimes y Almería; y una en Madrid, Bilbao, Bayona, Pamplona, Vic-Fézensac, Huesca, El Puerto, Salamanca, San Sebastián, Logroño, Albacete y Jaén. También, las estadísticas muestran que Mora indultó un toro de Alcurrucén en Aranjuez, del que le concedieron las dos orejas simbólicas y, además que fue el recipiente de varios premios, entre ellos el de “Máximo Triunfador” de la feria del Pilar, otorgado por el Ayuntamiento de Zaragoza y el de “Máximo Triunfador” de la Feria de San Ignacio de Azpetia.
Al terminar su exitosa campaña europea, ha continuado la temporada en América, saliendo a hombros en su debut en Lima, y toreando sin puntuar en Quito en un festejo mixtificado sin la suerte suprema. Además, estará presente en la Feria de Manizales, Colombia, y alguna que otra feria sudamericana, en donde será novedad.
Curiosamente los triunfos conseguidos por Mora, a pesar de ser importantes, no han sido lo espectaculares que pudieran haberlos sido, pues ha perdido algunas puertas grandes por fallar con la espada. En cambio, la regularidad triunfal en sus actuaciones ha sido su norma, pues lo mismo les ha cortado orejas a toros de hierros toristas que a los de ganaderías comerciales. En otras ocasiones, sus actuaciones, aun sin puntuar, han sido consideradas triunfales, como la de su corrida en la Feria de Otoño madrileña, en el mano a mano con Fandiño, cuando solo dio una vuelta al ruedo al matar al sexto toro, o en Sevilla, en donde, sin siquiera dar una vuelta al anillo en un festejo de la Feria de San Miguel en septiembre, se ganó la repetición en la tradicional corrida del Doce de Octubre.
Pero el ascenso de Mora en tan solo en una temporada se debe tanto a los trofeos conseguidos que a que, por haber sido televisadas varias de sus actuaciones, millares y millares de televidentes, entre ellos yo mismo, pudimos admirar repetidamente la calidad torera del madrileño.
Para dar una idea de cómo percibí a Mora como torero, reproduzco aquí parte de lo que escribí de él en un artículo que resumía los resultados de la pasada Feria de Bilbao:
No extrañaba que en el abono original de Aste Nagusia no apareciera el nombre de David Mora, un torero que por varios años ha toreado poco y siempre en carteles de toreros guerrilleros con los encierros duros. Sin embargo, esta temporada se está dando a conocer como un torero de un valor frío, pundonoroso y con un clásico, sobrio y hondo estilo que le capacita para codearse con los diestros importantes. El destino quiso que Bilbao reafirmara lo que recientemente en Madrid y Pamplona ya mostró, que es un torero para ferias importantes. Entró en el abono sustituyendo a Leandro en un cartel de categoría con Morante y Manzanares, y lidiando un encierro selecto de Núñez del Cuvillo y, sin obtener trofeos esa tarde, su actuación impresionó tanto que volvió a torear en la 7ª corrida de la feria, esta vez sustituyendo a Iván Fandiño, para completar otro buen cartel, encabezado por Ponce, y rematado por Luque para lidiar un serio encierro de Alcurrucén… uno puede preguntarse qué hizo a sus cuatro toros para que, a pesar de solo cortar una oreja y no redondear una grandiosa faena, pues no le tocó un toro apropiado para ello, salió de Bilbao revalorado como un gran torero que, con algo de suerte, puede convertirse en figura. Primeramente, actuó las dos tardes con una resolución, tranquilidad y valor absoluto como si llevara toreada medio centenar de corridas, y sin pensar que un mal paso le podría costar el continuar formando exclusivamente parte del circuito de las duras. Con el capote sorprendió, pues lidió con conocimiento, veroniqueó con templanza y clase, e hizo quites variados a sus toros y a los de sus compañeros, como chicuelinas y gaoneras, rematados con medias y airosos recortes. Con la muleta, hizo un toreo clásico, basado en los pases esenciales por ambos lados, aunque sin olvidar los adornos y gestos valerosos. Componía las series cruzándose y, con la muleta muy planchada, la adelantaba, dando el pecho, para enganchar suavemente al animal y llevarlo largo, dejándolo listo para continuar la tanda con otros bien logrados pases. Ahora bien cuando el toro no iba… no le importaba dar pases forzados, incluso con enganchones exponiendo el físico, pues quería triunfar a toda costa. Su punto flaco fue la espada y su mal uso le costó la oreja del sexto toro de Núñez del Cuvillo. Este astado lo hirió al torero al este ejecutarle un natural. Esto no evitó que siguiera en el ruedo hasta terminar con el agresor, y que al día siguiente triunfara cortando dos orejas en Almería, ni que le cortara otra al quinto astado de Alcurrucén en la corrida del viernes, a pesar de llevar una herida con 15 puntos en el escroto. Paso a un buen torero.
La trayectoria taurina de Fandiño
Iván Fandiño es un año mayor de edad que David Mora, ya que nació el 29 de septiembre de 1980 en Orduña (Vizcaya), y al igual que el madrileño la afición al toreo se le despertó cuando era un adolescente.
Después de un aprendizaje en un par de escuelas taurinas, debutó como novillero sin caballos el 16 de agosto de 1999 en Llodio (Vizcaya), y casi tres años después lo hizo con picadores en su pueblo natal el 2 de junio de 2002, obteniendo tres apéndices. Se presentó en Las Ventas el 12 de septiembre de 2004, cortando una oreja. Al año siguiente, sin haber toreado mucho de novillero se animó a tomar la alternativa. Fue doctorado el 25 de agosto de 2005 en un festejo de la Feria de Bilbao, con El Juli de padrino y Salvador Vega de testigo. Esa temporada toreó solamente dos corridas más.
Hasta esta temporada pasada, la de su tardío descubrimiento, Fandiño prosiguió un difícil camino en el escalafón superior, actuando anualmente en más o menos una veintena de festejos, en la mayoría de ellos entrando en carteles de corridas toristas y en plazas de segunda y tercera de categorías. Sin embargo, como puede verse en las estadísticas que añado, a continuación, obtuvo en esos festejos considerables triunfos para mantenerse activo, aunque sin la repercusión necesaria para que avanzara en su carrera. En el 2006 actuó en 18 corridas cortando 28 orejas y 3 rabos; en el 2007 sumó 25 festejos obteniendo 36 trofeos; y en la temporada del 2008 actuó 24 tardes, consiguiendo 35 trofeos. En su campaña del 2009, el 12 de mayo confirmó la alternativa en Madrid, con Antonio Ferrera y Morenito de Aranda como padrino y testigo. Fue ovacionado. Ese año hizo el paseíllo en 19 corridas más, siendo premiado con 20 orejas. Subieron sus actuaciones en la temporada antes de su resurgimiento, sumando 32 corridas y cortando 33 orejas y un rabo.
El que Fandiño haya tenido que esperar cinco años como matador de toros para que fuera notado, a pesar de acaparar un buen número de trofeos en corridas duras, es otro caso más que muestra la dificultad que un valiente diestro encuentra para llegar a hacerse un torero de feria, si no lo logra hacer inmediatamente después de tomar la alternativa. La grandeza de Fandiño es que durante estos años no haya perdido la ilusión de conseguirlo, y que haya continuado tarde tras tarde dando en los ruedos todo lo que de buen torero lleva dentro. Ahora bien en la temporada recién terminada, finalmente su esfuerzo y la calidad de su buen toreo ha comenzado a tenerse en cuenta por la afición, la prensa y las empresas. Veamos ahora lo que el diestro vizcaíno logró hacer en la temporada europea 2011 y lo que ahora ha comenzado a hacer en los ruedos americanos.
Fandiño comenzó temprano su campaña europea de la temporada del 2011 cortando una oreja en la Feria de Valdemorillo, pueblo cercano a Madrid, y la concluyó cortando otra el 16 de octubre en un festejo de la Feria de Jaén. Durante esos meses actuó en 43 corridas de toros, obteniendo en ellas 42 trofeos, 18 de ellos en plazas de primera y segunda categorías. Obtuvo cuatro trofeos en Madrid y tres en Guadalajara; dos en Ávila, Teruel, y Toledo; y una en Pamplona, Gijón, Huesca y Logroño. También tuvo grandes triunfos en seis plazas de menos categoría en las que salió a hombros por cortar varios trofeos, como lo hizo en Iscar (Valladolid) y Villalta (Madrid), en donde fue premiado con cuatro orejas, y en Valdepeñas (Ciudad Real) con dos.
En cambio, Fandiño pasó por las importantes plazas de Sevilla, dos tardes, Valencia y Zaragoza dejando una buena impresión como torero, pero sin puntuar. Ahora bien, esta falta de éxito en estas tres plazas lo sobre compensó con el haber obtenido un trofeo en cada una de las cuatro corridas en que actuó en Madrid. Estas presentaciones culminaron con el triunfo que obtuvo en octubre en el reñido mano a mano que tuvo con Mora ante un público que llenaba el coso a reventar. Puede decirse que el diestro vizcaíno debe su renacimiento principalmente a sus buenas actuaciones en la capital de España.
Los logros de Iván en la temporada europea 2011 han sido reconocidos al premiársele con varios galardones, entre ellos el XII Premio Fábula Taurina al triunfador de San Isidro por el Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, y el XVIII Trofeo Nacional Cossío como Matador Revelación de la temporada 2011, por la Junta Directiva de la Real Federación Taurina de España. Pero también, sus triunfos, aparte de merecerle honores, han resonado en América, en donde los empresarios ya lo han incluidos en varias ferias. Y, cuando escribo estas líneas, ya Fandiño ha dejado su marca en la Feria del Señor de los Milagros de Lima, en donde en dos corridas ha sumado tres orejas y una salida a hombros, y en Quito le han concedido dos orejas simbólicas.
No obstante, todo lo bueno conseguido por el diestro en la temporada pasada, la campaña de Fandiño pudiera haber sido aun más impactante, a no ser por la grave cogida que sufrió en Málaga el 19 de agosto. Este inoportuno percance lo tuvo en el dique seco hasta el 2 de septiembre, cuando reapareció en Ejea de los Caballeros, haciéndole perder varios festejos, siendo los más importantes los dos compromisos que tenía para actuar ante sus paisanos en la Feria de Bilbao.
Para dar un idea de cómo con su sobrio toreo Fandiño ha sobresalido en la temporada pasada, a continuación incluyo parte del resumen que escribí de la Feria de San Isidro 2011, en la cual este torero obtuvo dos trofeos, uno en cada corrida toreada:
Aparte de la oreja de ley conseguida, más la fuerte petición no atendida, lo más relevante ha sido que Fandiño, por segunda vez en mayo, ha confirmado en Madrid su gran dimensión torera. Pero si esto no fuera suficiente, una vez más en la última corrida del serial el 2 de junio… Fandiño con toros muy serios, encastados y con las compilaciones del toro bravío, confirmaría, por medio de su capote, muleta y espada, que no es solamente un torero de clase sino que también posee la maestría y valor necesarios para enfrentarse a toros tan impresionantes como los de los Herederos de Cuadri lidiados esa tarde.
El torero vasco salvó la tarde con dos magistrales faenas, una a un toro, el segundo, con complicaciones pero más manejable que los de sus compañeros, y la otra, al quinto, el único astado del encierro que fue bravo con nobleza.
Al primero de salida lo bregó en plan de maestro, para poderle y asentarlo y llevarlo al caballo encelado en los vuelos del capote. Esto no se ve a menudo, pues pocos toros embisten con una codicia bravía de salida. La faena la comenzó toreando con la derecha, y por ese lado hizo lo mejor de su labor, pues por el lado izquierdo comenzó el toro a quedarse corto, por lo que los naturales tuvieron menos ligazón y limpieza. Cobró una buena estocada pero, al animal tardar en doblar, la petición fue ignorada por el presidente. Dio una vuelta al ruedo de peso. Al quinto, el mejor del encierro, bravo pero con temperamento, lo saludó con unas templadas verónicas y le hizo un bonito quite por chicuelinas. La faena de muleta fue más ligada y las tandas más largas que las de la anterior, pues el toro era más repetidor. Su hacer bajó algo de tono al dar unos naturales pues a causa del viento hubo un par de enganchones. La intensidad volvió a subir al finalizarla con unas ajustadísimas manoletinas. Una bien ejecutada estocada aseguró el trofeo. En conjunto, la labor de Fandiño en San Isidro ha sido un modelo de maestría lidiadora más lógica de una figura que torea regularmente, que de un torero que en seis años de alternativa ha toreado poco. Ha sorprendido, aparte de su buen toreo, la firmeza y madurez profesional que Iván muestra para resolver problemas.
El difícil paso de la sorpresa a la consolidación.
Sin dudas, Iván Fandiño y David Mora dieron pasos agigantados en la temporada del 2011, y en los meses de noviembre y diciembre han seguido dando otros grandes en las ferias de la incipiente temporada americana, con los que han conseguido que sean reconocidos como diestros con material para ser figuras, y que les han permitido horadar un hueco por el que poco a poco podrían escurrirse del laberinto del circuito de las corridas duras. Ahora, en la temporada europea entrante, a ambos les queda lograr lo más difícil todavía, el consolidarse como toreros de feria, entrando en un buen número de carteles con figuras y triunfando junto a ellos, para así dejar atrás el dichoso circuito de las duras.
Ahora bien, en el 2011 lo bueno hecho en los ruedos por ambos toreros ha estado revestido por el elemento de sorpresa, pues no se anticipaban sus triunfos, lo que ha ayudado a que con agrado se reconocieran y se alabaran sus logros. Sin embargo, Fandiño y Mora ya no serán ni sorpresa ni novedad en la temporada 2012, por lo que el público esperará de ellos que repitan, e incluso aumenten sus éxitos, y al mismo tiempo la prensa examinará con lupa el estilo y la forma de su toreo.
Si a todo esto añadimos que el sistema tiende a cerrarles las puertas a los nuevos valores, especialmente, a los que como ellos, tienen un apoderado independiente, no asociado a una potencia taurina, la tarea que le esperan al madrileño y al vasco no será fácil. Para que Fandiño y Mora continúen progresando en el 2012, será de capital importancia no solamente triunfar, sino pegar chupinazos fuertes en las ferias primaverales en que entren… buen estilo torero, pundonor y valor les sobran para conseguirlo, lo que necesitan es algo de suerte.

Deja un comentario