RABO AL HEREDERO SILVETI.

Corrida Guadalupana que tuvo como marco la gran faena con corte de rabo de Diego, hijo del Rey David quien toreó con soltura y transmisión a “Charro Cantor” de la ganadería queretana de Los Encinos, criado por don Eduardo Martínez Urquidi quienes merecieron los honores de la vuelta al ruedo.
En un cartel bien rematado en la Monumental que registró una baja entrada, posiblemente debido a esa misma hora se jugaba la final de futbol mexicano.
El torero actor, Guillermo Capetillo tuvo una tarde de cara y cruz. Con su primero, un noble y dócil toro que dejó a su picador excederse en el castigo, y el cual traía las orejas pegadas con cinta adhesiva, totalmente desprendibles, llegó a acomodarse y pegar algunos buenos muletazos con discontinuidad. Mató de tres cuartos caídos y escuchó un aviso para retirarse entre ovación y ligera petición. Con su segundo no pudo ni quiso parar los pies. También en este escuchó un aviso y se retiró entre división. Será difícil volver a ver a Guillermo en esta plaza vestido de luces.
El extremeño Alejandro Talavante con su primero no comenzó por acomodarse del todo, iniciando apresurado y concluir ajustándose con mucha calidad e intuición y pegar buenos muletazos que llegaron al tendido. Quiso matar recibiendo y pinchó. Después se le hizo de hueso el toro escuchó un aviso. Con el quinto, estuvo voluntarioso pero nunca logró acomodarse por lo que se vio forzado a entrarle al torito de regalo, saliendo otro más de Los Encinos que no se prestó para el lucimiento y la gente le tomó muy poco en cuenta su voluntad. Esta no fue la tarde que todos esperábamos de Alejandro y el toro mexicano que usa de laboratorio de pruebas no funcionó hoy.
Quien vino respingón y tuvo hasta hoy, la tarde más importante de su vida, fue Diego Silveti. En su primer toro, no terminó por acomodarse pues su toro se vencía y a pesar de su voluntad con capa y muleta no pudo lucir. Tuvo dificultades. Falló con las espadas y escuchó un aviso.
Con el sexto disfrutamos de los mejores momentos de esta Temporada, cuando Diego, con un noble toro bueno por ambos lados, toreó con exquisitez, tersura y hasta llegar a parar al público de sus asientos por su variedad en las suertes de muleta. Si una mácula podría criticársele es que dejó un tanto inédito el estupendo lado izquierdo del toro, sin embargo, por el derecho se engolosinó de torear, y cuando influenciado por el público solicitó el indultó, decidió entrar por uvas y lograr meter ¾ de una lenta y angustiosa estocada que parecía que no culminar. El toro rodó sin puntilla y el Juez concedió vuelta al ruedo para el memorable “Charro Cantor” y el rabo para el heredero directo del trono del Rey David, Diego I quien se perfiló para ser contemplado en las corridas de aniversario de esta plaza otro más que se suma a la lista de esta renovación de la baraja taurina mexicana.
La próxima semana se anuncia un cartel interesante que no llevará público pero si aficionados. Fermín Rivera, Daniel Luque y Mario Aguilar con Toros de Villa Carmela.
FICHA. 7 mil personas. Bonita tarde. Capetillo, aplausos tras aviso y división. Talavante, silencio en los tres y avisado en el primero. Silveti, aviso y dos orejas y rabo. Toros queretanos de Los Encinos. 1o noble y débil, 2o bravo con transmisión, 3o de cortas embestidas, 4o malo, 5o tumbó al picador, 6o muy bueno de vuelta al ruedo, 7º no funcionó.
DATO. En la corrida Guadalupana, brilla nuevamente el apellido Silveti.

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