23 julio, 2021

¡AÑO NUEVO! ¡VIDA NUEVA EN EL TOREO MEXICANO!

ARRASTRE LENTO… Una nueva mañana se aproxima, y con claridad sonríe el sol. ¿Por qué, si es natural, no sonreírle al año nuevo?
Me queda claro, es natural, que tan alentadora expectativa, concentrada en un simple fraseo, sigue teniendo reiterada vigencia. Lo cierto es que una considerable mayoría de aficionados mexicanos a tan popular cantaleta la tenemos como himno solemne. “¡Año nuevo, vida nueva”!
Que así suceda en el toreo me parece natural.

ARRASTRE LENTO… Una nueva mañana se aproxima, y con claridad sonríe el sol. ¿Por qué, si es natural, no sonreírle al año nuevo?
Me queda claro, es natural, que tan alentadora expectativa, concentrada en un simple fraseo, sigue teniendo reiterada vigencia. Lo cierto es que una considerable mayoría de aficionados mexicanos a tan popular cantaleta la tenemos como himno solemne. “¡Año nuevo, vida nueva”!
Que así suceda en el toreo me parece natural.
Y se escucha. Desde lejos se escucha la súplica, a manera de invocación, que la afición de Aguascalientes le hace al calendario que dentro de unas horas habrá de parir la convención social. El clamor es unánime: que venga el año nuevo luciendo el primor de los ribetes de sorpresa y novedad.
Es natural que el tiempo se agote. Sobre todo a los amantes de la Fiesta que, sintiéndola como parte integral de su personalidad, saben que ya no lo hay en abundancia como para que se dilate más el cumplimiento de sus deseos. Es natural.
Es natural que tales aficionados expongan sus deseos, entre los que destaca el que abrigan hace muchos soles y lunas: que la Fiesta mexicana, prestándole atención, vuelva a estar en la mesa de las discusiones. Y es natural que ante los embates que acosan a la tauromaquia, los aficionados quieran que, preservando y cultivando la centenaria tradición, se demuestre que el toreo en México como ejercicio público –en especial en Aguascalientes- no está exprimido hasta el agotamiento. Es natural.
Es natural que los aficionados estimen que la Fiesta mexicana no ha perdido espectacularidad ni brío aunque exista quien afirme lo contrario. Y también es natural que como elemento de equilibrio los aficionados de esta linda tierra consideren que el toreo mexicano carece de personalidades carismáticas y revolucionarias. ¡No les falta razón!
Queda claro que el deseo de los aficionados se resume en un cuadro elocuente: en tanto al toreo mexicano le urge renovar su actitud, le sobran formas desgastadas: las de un academismo malformado monótono, intrascendente, falto de luminosidad, y opaco en espectacularidad. Es natural.
Es natural que el aficionado tenga la mejor disposición para encumbrar a los toreros con pasta de ídolos –saben que en Aguascalientes hay potencialmente más de uno-. Y es natural que esos aficionados no quieran más toreros con mixtura de muñequitos de adorno, inexpresivos, sin fondo, insustanciales.
Y es natural que no quieran ver actores que se disfrazan de toreros para satisfacer su enfermiza vanidad. Es natural que el aficionado esté dispuesto a abrazar a los personajes que sean capaces de dar la vida con tal de emprender el vuelo con la fe del que se lanza al vacío sabiendo que puede volar tendiendo la firmeza que logrará llegar a la cima.
Es natural que los aficionados quieran escuchar el lenguaje de los toreros que sólo tiene traducción al idioma del corazón. Así las cosas, queda claro que el aficionado quiere, como primicia de año nuevo, un espectáculo que se estructure en argumentos genuinos, auténticos, sinceros, y que esté harto de las falsificaciones, de imitaciones grotescas, de argumentos mentirosos e hipócritas, como ese horrible gesto de lidiar el novillo disfrazado de toro.
BIENVENIDO EL AÑO NUEVO, Y QUE TODO EL AÑO SEA EL LECTOR MUY FELIZ.
arrastrelento@gmail.com

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