24 julio, 2021

RESUMEN DE LA FERIA DEL CAFÉ-2012 DE MANIZALES. COLOMBIA: UNA FERIA TRIUNFALISTA CON UN FINAL DE LUJO.

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias importantes sudamericanas de la temporada invernal 2011-12, resumo en esta sección lo más relevante sucedido en los abonos de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios sobre el abono de la feria. Luego, añado la lista de los carteles mostrando los resultados de toros y toreros en forma de escuetas reseñas, basadas en los datos que aparecen en la prensa cibernética, y sigo con unas conclusiones cuantitativas.

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias importantes sudamericanas de la temporada invernal 2011-12, resumo en esta sección lo más relevante sucedido en los abonos de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios sobre el abono de la feria. Luego, añado la lista de los carteles mostrando los resultados de toros y toreros en forma de escuetas reseñas, basadas en los datos que aparecen en la prensa cibernética, y sigo con unas conclusiones cuantitativas.
Continúo haciendo unos comentarios con énfasis en los diestros que han sobresalido en sus actuaciones en los festejos de esas ferias, y sobre el ganado lidiado. Y si las instituciones locales conceden premios por lo mejor efectuado en la feria, concluyo el resumen anotando los nombres de los ganadores de esos trofeos. En cambio, en estos resúmenes, excepto cuando los festejos han sido televisados, en lo posible no haré evaluaciones cualitativas basadas en mis opiniones personales, por no haber sido testigo de los acontecimientos.
Sobre la Feria del Café de Manizales, y el abono para el 2012.
La Feria del Café de Manizales sigue inmediatamente a la de Cali, este año más que nunca, pues la feria caleña concluyó el Día de Año Nuevo, y la de Medellín se inició al día siguiente. Es una de las ferias taurinas más antiguas de Colombia, pues este año se celebró la 57ª versión del evento. Durante una semana esta feria ofrece un buen programa de festejos, generalmente, con carteles bien rematados, incluyendo cada año la participación de varias figuras del toreo. La ciudad cuenta con una monumental plaza de toros, que ya cumplió 60 años de existencia. Tiene un aforo de algo más de 16.000 espectadores.
La edición 2012 de la feria se realizó durante la semana del 2 al 8 de enero, y se compuso de tres corridas de toros, una mixta, una de rejones, una novillada y un festival, en total siete festejos. Se inició el lunes 2 con la novillada y se cerró el domingo 8 con una corrida de toros. El programa estaba integrado por un elenco internacional ya que en la feria participaron un rejoneador y cinco diestros españoles, un rejoneador y cuatro matadores colombianos, un diestro francés, y un rejoneador portugués. La base del abono la formaban el rejoneador Hermoso de Mendoza y los diestros El Juli, Castella, El Cid y Bolívar. También, tenía aliciente la vuelta a Manizales de Juan Mora, el máximo triunfador de la feria anterior, y el debut de David Mora, una de las revelaciones de la pasada temporada europea.
En este resumen, después de esta introducción, primeramente incluiré los carteles de los siete festejos con los resultados en forma de reseñas, seguidos por algunos datos cuantitativos. Continuaré haciendo un breve resumen de cada festejo, con énfasis en los toreros que hayan triunfado, y concluiré anotando los nombres de los ganadores de los trofeos concedidos por las instituciones locales que premian a los protagonistas de lo mejor efectuado en la feria.
Carteles con reseñas y datos cuantitativos.
Lunes 2 de enero. 1ª de Feria, novillada. Novillos Cerro Bermejo (manejables, los mejores el 5º y el 6º) para Camilo Pinilla (silencio en el único que mató; pasó conmocionado a la enfermería), Juan Duque (ovación tras aviso; pitos tras dos avisos, en el que mató por Pinilla; aviso) y Juan Viriato (saludos; saludos tras aviso). Entrada: ½.
Martes 3 de enero. 2ª de Feria. Toros Las Ventas (bien presentados y en conjunto de mal juego) para Ramsés (palmas; silencio), Daniel Luque (palmas; saludos) y José Arcila (silencio; palmas). Entrada: ½. Miércoles 4 de enero. 3ª de Feria, corrida, de rejones. Toros Dosgutiérrez z (bien presentados y de buen juego) para Antonio Ribeiro Télles (ovación; silencio), Pablo Hermoso de Mendoza (oreja; dos orejas; salida a hombros) y Willi Rodríguez (oreja; ovación, el 6º toro rematado por el sobresaliente que escuchó un aviso, palmas). Entrada: ¾.
Jueves 5 de enero. 4ª de Feria. Toros Ernesto Gutiérrez (desiguales de juego y presentación; el 1º noble, el 2º y el 4º manejables, el 3º y 5º mansearon, y el mejor el bravo y noble 6º, al que se premió con vuelta al ruedo) para El Cid (oreja; oreja; salida a hombros), Sebastián Castella (saludo tras petición; saludos) y Luis Bolívar (silencio tras aviso; dos orejas; salida a hombros). Entrada: ¾.
Viernes 6 de enero. 5ª de Feria, festival nocturno. Novillos de La Carolina (de juego variado, el mejor el 4º repetidor y noble, manejables el 1º y 2º, y complicados el 3º, el 5º y el 6º) para Juan Mora (saludos), El Juli (oreja), El Cid (saludos tras petición), Castella (dos orejas; salida a hombros), Guerrita Chico (silencio) y Andrés de los Ríos (ovación). Entrada: ¾.
Sábado 7 de enero. 6ª de Feria, corrida mixta. Toros de Juan Bernardo Caicedo (muy bien presentados y de juego variado; el 6º astado se lesionó y se lidió un complicado y manso ejemplar de Dosgutiérrez) para Sebastián Vargas (palmas; ovación), David Mora (vuelta al ruedo; oreja) y el rejoneador Hermoso de Mendoza (oreja; palmas). Entrada: ¾.
Domingo 8 de enero. 7ª de Feria. Toros de Ernesto Gutiérrez (terciados, nobles y repetidores; el 6º indultado) para Juan Mora (oreja; ovación), El Juli (dos orejas; oreja; salida a hombros) y Luis Bolívar (dos orejas; dos orejas simbólicas; salida a hombros). Entrada: ¾.
Según los datos en las reseñas, en los festejos mayores los matadores de toros cortaron 13 orejas, que se las distribuyeron de esta manera: Bolívar, seis (dos simbólicas); El Juli, tres; El Cid, dos; más Juan Mora y David Mora, una. Por otro lado los rejoneadores cortaron cinco trofeos, Hermoso de Mendoza, cuatro, y Willi Rodríguez, uno. En el festival Castella obtuvo dos apéndices, y uno El Juli, mientras que n la novillada los tres toreros se fueron de vacío. En total en los siete festejos se concedieron 21 trofeos. También un rejoneador y cuatro matadores salieron a hombros: Bolívar, dos veces; y Hermoso de Mendoza, El Juli, El Cid, y Castella (este en el festival) una vez.
Con respecto a la asistencia a la plaza por las reseñas se deduce que la plaza no se llenó en ninguno en los siete festejos, y que se cubrió en tres cuartas partes del aforo en el festival y en las corridas de los días 4, 5, 7 y 8, y que hubo alrededor de media plaza cubierta en la novillada y en la corrida del día 3.
Del ganado lidiado sobresalieron sobremanera los encastados y noble encierros de Dosgutiérrez, lidiado en la corrida de rejones, y los dos encierros de Ernesto Gutiérrez. En el de la corrida del jueves salieron cuatro nobles, manejables y bien presentados astados, y a uno de ellos de ellos se le dio una vuelta al ruedo; mientras que en el lote más terciado que se lidió en el último festejo, todos fueron más o menos encastados, pero muy nobles y repetidores, siendo el mejor el sexto, que fue indultado. En lo negativo, dejó mucho que desear el lote de Las Ventas que, en conjunto, sus toros carecieron de casta y fuerza. También, cinco de los utreros del hierro de la Carolina, lidiados en el festival, ofrecieron dificultades a sus lidiadores.
Ahora, paso primero a comentar sobre los hechos más relevantes sucedidos en los cinco festejos mayores, y concluiré anotando sucintamente lo sucedido en la novillada y en el festival.
Los festejos mayores.
El martes 3 se celebró la primera corrida de toros en una tarde lluviosa, en la cual los toros de Las Ventas estropearon el festejo, aun más que el agua, que inundando el ruedo, caía durante la lidia de los tres primeros astados. Los toros fueron sosos, mansos y faltos de transmisión, y con cuatro de ellos los espadas colombianos Ramsés y José Arcila estuvieron voluntariosos con capote y muleta, y mal con la espada y el descabello. Arcila llegó a oír dos avisos en el quinto. Ambos diestros fueron aplaudidos al deshacerse de un toro y silenciados al matar el otro. Sin conseguir un éxito significativo, el sevillano Daniel Luque, con un lote algo mejor, ejecutó lo más notable de la tarde, especialmente en su actuación con el quinto toro. Lo toreó con entusiasmo y entrega pero, a veces, haciendo un toreo algo acelerado por el ansia de buscar el éxito. Tampoco, como sus compañeros, estuvo fácil con los aceros. Oyó un aviso al terminar con el quinto con dos pinchazos y tres descabellos. En total un largo y grisáceo festejo como la tarde, que durante casi tres horas de duración entusiasmó poco al público que cubría la mitad del aforo de la plaza.
El miércoles 4 en el festejo de rejones el maduro jinete portugués Antonio Ribeiro y el joven colombiano Willi Rodríguez acompañaron en el cartel al fenómeno del rejoneo Pablo Hermoso de Mendoza, para lidiar un magnífico encierro de Dosgutiérrez, del que cinco de los toros, por sus buenas cualidades parecían haber sido paridos para ser lidiados en festejos de rejones. El tercer ejemplar fue premiado con una vuelta al ruedo. En este festejo Hermoso de Mendoza continuó en Manizales triunfando como hace unos días acababa de hacer en Cali. Esta tarde sumó tres trofeos, pero más importante que el corte de orejas fue la excepcional manera como las consiguió. En el diario PATRIA se resumen con pocas palabras lo bien hecho en el ruedo por el caballero estellés:
Pablo Hermoso de Mendoza, vino, triunfó y conquistó tres orejas a ley…llegó precedido de una estela de éxitos en España, México y Cali. Demostró porque es la primera figura del rejoneo actualmente. A su primero, Pirata, le puso dos rejones de castigo arriba. Dos banderillas al quiebro. Lidia y quites con el caballo. Tres banderillas de lujo buenas. Una banderilla corta muy bien. Hizo la suerte del teléfono con solvencia. De los dos rejones de muerte uno bien preparado y definitivo. Una merecida oreja. Con su segundo, Violín, fue superior en este toro tanto por el manejo de sus jacas como por la precisión de sus rejones y banderillas. Un gran temple durante la lidia, haciendo gala de una gran maestría que llevó a hacer quiebros en unos momentos de lidia y en otros hacía girar el caballo con belleza en la cara del toro. Excelentes banderillas cortas. Un rejón de muerte efectivo. Con su alegría contagia al público. Dos orejas que le valieron la salida en hombros.
El colombiano Willi Rodríguez obtuvo otro trofeo de mérito, pues aun con su poca experiencia, no se arredró actuando junto a dos veteranos maestros del rejoneo. El trofeo lo obtuvo lidiando al tercer toro. Lo rejoneó con espectacularidad, haciendo gala de la buena doma de sus cabalgaduras. Al matar efectivamente le concedieron una oreja del bravo animal. En cambio no redondeó la tarde con el sexto, al fallar con los rejones de muerte, y el sobresaliente tener que rematar al astado, después de sonar dos avisos. Por otro lado, Ribeiro Telles, que debutaba en Manizales, dejó una buena impresión como un sobrio y majestuoso maestro del arte del rejoneo, pero sus actuaciones no tuvieron la necesaria repercusión en los tendidos para que se premiaran con trofeos.
Si en el festejo de rejones Hermoso de Mendoza fue el gran triunfador, en la corrida del día siguiente fue el turno para triunfar de El Cid y de Luis Bolívar que, sobreponiéndose a las dificultases de torear en un ruedo enlodado, dieron una buena tarde de toros. El español cortó una oreja a cada toro de su lote y el colombiano desorejó por partida doble al sexto burel, y ambos dejaron atrás el mojado redondel saliendo triunfalmente por la Puerta Grande, mientras que Sebastián Castella, que completaba el cartel, se iba andando. No por no haber hecho esfuerzos para acompañarlos en la salida a hombros, sino por haber perdido trofeos al pinchar a su primer astado, después de hacerle una valerosa faena, y por no haberle sacado partido a su complicado segundo. El encierro era de Ernesto Gutiérrez y sus pupilos fueron manejables, pero algo faltos de casta, excepto por el encastado sexto, lidiado por Bolívar, al que se le dio un vuelta al ruedo.
De la actuación de diestro español esto informa Rodrigo Urrego en EFE:
El Cid puso el listón muy alto, apenas con el que abrió plaza. Fue noble y con calidad, especialmente por el pitón izquierdo, virtudes que permitieron que el sevillano se expresara como mejor sabe, con el toreo al natural. Sin ningún tipo de probaturas…toreó con una cadencia admirable. A tal punto que las series fueron arrebatadas y las culminaba con alardes muy toreros y valerosos. Pese a un pinchazo en lo alto, el público reclamó las dos orejas. La presidencia consideró que un solo premio era el trofeo suficiente. El cuarto de la tarde también era un toro bonachón que carecía de malas ideas. Fue muy poco castigado en varas, y aún así no soportó con suficiencia la lidia que le propuso El Cid. Por eso, el coletudo tuvo que poner más de la cuenta para emocionar al público, y en esta faena recurrió a un toreo de menor profundidad..También pinchó en el primer intento, pero la presidencia también dejó asomar un pañuelo blanco.
Y de los logros del matador colombiano, así se expresó Alberto Lopera en Mundotoro.com:
Grandiosa la actuación de Luis Bolívar en el cierre del festejo. Poco, casi nada, le sirvió su primero al que despachó en forma pronta y sin fatigas. Para fortuna suya y de sus miles de seguidores, cerró la tarde un magnífico ejemplar con raza, temple y temperamento. Ideal para la forma de torear del colombiano, quien lo entendió desde el comienzo en lances de capa primorosos. La faena de muleta fue precisa, completa y acompañada por la música. Series con ambas manos de gran factura y un perfecto volapié de remate. Las dos orejas pedidas por la plaza entera valieron para acompañar a El Cid en volandas por la Puerta Grande.
Después de su excepcional actuación en el festejo de rejones, se anticipaba la repetición del rejoneador Pablo Hermoso en la penúltima corrida del ciclo y, aunque no decepcionó, en su actuación no consiguió un rotundo éxito como el que obtuvo en la corrida de rejones. Sus mejores momentos los ejecutó lidiando al tercer toro del complicado encierro de Juan Bernardo Caicedo, con el que pudo dar su dimensión de grandioso jinete, que ya bien conocía el público de Manizales. Oyó fuertes aplausos durante su voluntariosa labor, especialmente con lo hecho a lomos de su caballo estrella Chenel, y al matar de un rejonazo, después de un pinchazo, paseó un trofeo. Con el complicado sobrero de Dosgutiérrez que sustituyó al lesionado toro titular, Pablo intentó el lucimiento sin conseguirlo, pues faltaba emoción a su voluntariosa labor con el remiso animal. Hubo silencio en los tendidos al deshacerse del toro. De todas maneras ese silencio no borra la algarabía que se había oído en los tendidos durante sus intervenciones en los otros tres astados, con los que triunfó en la feria. Completaban el cartel el veterano matador colombiano Sebastián Vargas y el notable diestro español David Mora que tuvieron que vérsela con cuatro astados de Bernardo Caicedo que les dificultaron sus actuaciones. El colombiano cumplió, siendo lo más brillante de su presentación los siete buenos pares de banderillas que colocó, y la técnica de como lidió a sus astados. Fue ovacionado al retirarse al callejón al terminar sus faenas. Por otro lado, a David Mora, como en Calí, tampoco le acompañó la suerte en Manizales, pues ninguno de los toros de Bernardo Caicedo le embistieron para torear con la clase y majestuosidad que el posee. Ahora bien, él les embistió a sus contrincantes con la casta que a ellos les faltaba. Completó dos faenas basadas en la decisión, el valor y su habilidad lidiadora. Solamente fue posible mostrar su gran clase en una porción de su faena al quinto astado, al que le cuajó un par de series de templados muletazos. Cobró un excelente volapié al completar esa faena, que contribuyó a que le concedieran una oreja, dándole la ocasión para dar una vuelta al ruedo, oyendo los gritos de ¨torero, torero¨. También fue premiado con otra vuelta en el primero de su lote.
El final de la edición 2012 de la Feria del Café no pudiera haber tenido un más resplandeciente broche de oro que el que los diestros Juan Mora, El Juli, y Luis Bolívar, más la buena raza de los toros de Ernesto Gutiérrez Arango, como joyeros privilegiados, crearon en el ruedo de la plaza de Manizales. En total, los tres diestros sumaron ocho orejas, una Mora, tres El Juli y cuatro Bolívar, y el ganadero vio como sus toros embestían con nobleza y clase y como se le perdonaba la vida al toro que pegó el cerrojazo a la feria. Y todo esto tiene mayor relevancia si se considera que estos triunfos se obtuvieron en un encharcado arenal y a veces toreando bajo la lluvia. En este resultado ideal de lo que debiera ser una buena corrida solo se echó de menos que los tres primeros toros del encierro debieran haber tenido mejor presencia y trapío.
Juan Mora recibió la primera ovación de la tarde nada más pisar el ruedo, al público recordar que el espada extremeño había sido el máximo triunfador de la feria anterior. El veterano maestro en su lote, tanto con el capote como con la muleta, hizo gala de su magistral torería, interpretando un toreo medido, y sintiéndose y gustándose, sin buscar el aplauso con sensiblerías. Mató bien al primer toro y cortó la primera oreja de esa tarde. La faena al cuarto fue aun más meritoria, al completarla en un barrizal, tratando de no resbalar y caerse. Falló con la espada, lo que le impidió acompañar a sus compañeros en la salida triunfal.
Usaré las palabras prestadas de críticos que presenciaron el festejo, para referirme a los brillantes logros de El Juli y Bolívar. Así describe Alberto Lopera en Mundotoro.com los éxitos del diestro madrileño en esa gran corrida:
Arrollador, simplemente arrollador en toda la extensión de la palabra anduvo Julián López ‘El Juli’ en toda la corrida. Variadísimo con el capote en lances magníficos y largamente ovacionados en medio del aguacero. Sus faenas fueron dos tratados de la mejor tauromaquia, y perfectamente rematada en el primero, que por cierto le prendió peligrosamente sin consecuencias, con impresionante volapié recompensado con las dos orejas de su noble oponente. Lástima de los dos pinchazos en su segundo, de lo contrario otras dos hubiese paseado. Fue tanta la intensidad y emoción que al unísono se le pidió el trofeo que el Usía en buena hora concedió.
Y los triunfos del caleño Bolívar se reportaron en EFE con este párrafo, que lo cito aquí para poner un punto final a estos comentarios sobre los festejos mayores:
Allí, ante uno de los toros chicos de la corrida, porque los tres primeros eran unos jovencitos noblotes, dio una lidia limpia y contundente que le valió dos orejas. Pero lo del sexto fue otro cantar. Aunque el toro no auspiciaba una apoteosis, el colombiano lo recibió en la muleta con los efectos de los pases cambiados por la espalda… Luego, el toreo en redondo tuvo calidad, no solo por el pitón derecho, más aún por el izquierdo, donde Bolívar dio una nueva muestra de la clase de ese toreo con el que viene sorprendiendo desde su triunfal feria de Cali. “Tablante”, el toro de Ernesto Gutiérrez, cambió gracias a esa lidia ejemplar. Y cambió tanto que se fue a más y obtuvo el premio del indulto, más que todo labrado por un torero que supo ajustarse y recetar todas las suertes en su momento y con buen trazo. Dos orejas simbólicas y un público que vivió la faena de pie, vibrando, y aclamando al torero colombiano como si fuera su mayor ídolo.
La novillada y el festival.
De la novillada que abrió el ciclo el 2 de enero hay poco que anotar, pues, los novilleros colombianos Camilo Pinilla, Juan Duque y Juan Viriato no aprovecharon debidamente las buenas cualidades de varios manejables utreros del encierro de Cerro Bermejo. De los tres jóvenes toreros, Viriato fue el que más cerca estuvo de un triunfo, al enfrentarse al mejor novillo del encierro. Lo toreó con destellos de clase, sobresaliendo al torear de muleta con la mano izquierda. Se empezó a pedir un indulto, y el novel torero alargó en demasía la faena, y cuando justamente no se concedió, estropeó con la espada lo aceptable hecho con la muleta. El premio para el torero se quedó en fuertes aplausos, los que Viriato agradeció en el tercio, y para el animal hubo una vuelta al ruedo. Juan Duque, que debutaba en Manizales, no se acopló con su lote y encima mató mal a sus dos novillos, oyendo un aviso en su primero y dos en su segundo, más otro en el novillo que mató por el torero lesionado. Peor le fue a Juan Duque que fue silenciado en el único astado que mató, un animal casi inválido, y su segundo lo volteó cuando daba unos pases en redondo. Cayó inerte en la arena y tuvo que ser llevado a la enfermería.
Afortunadamente parece que la lesión no tuvo mayor consecuencia.
El tradicional festival dado en honor de la Virgen de la Macarena y en beneficio del Hospital Infantil de la Cruz Roja se dio el viernes 6 por la noche. Dio comienzo con una procesión de la Virgen Macarena por el ruedo, después de haber recorrido las calles de la ciudad. A la imagen la acompañaban las autoridades locales y los toreros que componían el cartel, mientras que los asistentes en los tendidos alumbraban la escena con farolillos encendidos en las manos. Se lidió un complicado encierro de La Carolina, del que solamente el cuarto novillo fue manejable. Este cayó en manos de Sebastián Castella que, después de encelarlo y amoldarlo con la muleta, le ejecutó una faena lucida, en la que brilló el toreo derechista, compuesto por muy ligados y templados pases en redondo. Cuando el animal se vino a menos Castella continuó con un insistente toreo de cercanías, pasándose un poco de faena. Mató bien y paseó un doble trofeo. El francés fue el único espada que esa noche abandonó la plaza en hombros. Antes, el Juli le había cortado una oreja al segundo novillo, un utrero que no humillaba y se quedaba corto. El madrileño se ganó las primeras palmas toreando elegantemente por verónicas y haciendo un inspirado quite por chicuelinas con recortes airosos. Con la muleta ejecutó una emocionante faena a base de entrega y técnica. La remató con un pinchazo y estocada. Juan Mora y Manuel Jesús «El Cid» estuvieron muy por encima de sus novillos, consiguiendo ganarse a pulso las ovaciones del público. Tal vez, hubieran puntuado, pero ambos fallaron con los aceros. El premio se redujo a una salida al tercio a agradecer las ovaciones de los aficionados. La mala suerte acompañó a Guerrita Chico y Andrés de los Río, ya que a ambos les tocó enfrentarse con los utreros de peores condiciones que se lidiaron esa noche. Guerrita fue silenciado y Andrés ovacionado. La mala fortuna fue aun más agravante, si se considera que estos dos toreros colombianos contaban esa noche con la única oportunidad en la feria para probar su valía.
Premios oficiales.
Finalizo este resumen anotando los nombres de los recipientes de los premios oficiales del abono ferial:
El trofeo “Catedral de Manizales”, que premia al gran triunfador de la feria, fue otorgado a Julián López El Juli, por sus dos faenas en la última corrida.
El Trofeo “Voceador de Prensa” que otorga el periódico La Patria para reconocer la mejor faena, fue concedido a Luis Bolívar por su faena al último toro lidiado en la feria, al que indultó.
El trofeo “Mejor Encierro” que premia una ganadería, fue concedido al ganadero Ernesto Gutiérrez. Su encierro se lidió en la última corrida de la feria, y a sus toros se le cortaron ocho orejas y uno fue indultado.
El trofeo “Mejor Novillero” fue declarado desierto.

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