¡¡¡TORO PREMIADO CON UNA OREJA!!!

Las orejas son concedidas a los espadas como premio a la labor realizada en un toro, y en algunas corridas extraordinarias se tiene por costumbre el otorgar la oreja de oro al triunfador de la tarde. Hasta aquí, todo correcto.
Lo que ya no es tan normal es que concedan al toro la oreja del torero cuando su comportamiento durante la lidia lo haya merecido. Menos mal que en el caso que nos ocupa dicho trofeo fue simbólico y no hubo que arrancar de su anatomía la oreja del diestro al que le tocó en desgracia. Solo fue una reproducción en plata del apéndice del lidiador.
Tal circunstancia ocurrió en Valencia en el año 1930. La “Oreja del torero” fue donada por la “Peña Miura” de la capital levantina y el galardonado fue el toro “Chamizo”, perteneciente a la ganadería de Guadalest.

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