24 julio, 2021

OPINION EN EL 2012: EL ANTITAURINISMO ESTA VIVITO Y COLEANDO.

Me figuro que si hubiera sido posible que los antitaurinos se reunieran el 31 de diciembre, para en una fiesta de Nochevieja despedir el año pasado y dar la bienvenida al nuevo, hubieran levantado las copas con champán para brindar por los positivos logros obtenidos en ano 2011 en su campaña para eliminar el toreo, y para prometer su dedicación a proseguir luchando durante el año entrante para cumplir esa meta.

En ese brindis se resaltarían especialmente las palabras Barcelona y Quito. Ya que es bien sabido que en estas dos ciudades han sido en donde los esfuerzos de los antitaurinos han dado más fruto. Gracias a manipulaciones de ciertos sentimientos sociales y políticos, en 2011 consiguieron que a partir del uno de enero del presente año, po

Me figuro que si hubiera sido posible que los antitaurinos se reunieran el 31 de diciembre, para en una fiesta de Nochevieja despedir el año pasado y dar la bienvenida al nuevo, hubieran levantado las copas con champán para brindar por los positivos logros obtenidos en ano 2011 en su campaña para eliminar el toreo, y para prometer su dedicación a proseguir luchando durante el año entrante para cumplir esa meta.

En ese brindis se resaltarían especialmente las palabras Barcelona y Quito. Ya que es bien sabido que en estas dos ciudades han sido en donde los esfuerzos de los antitaurinos han dado más fruto. Gracias a manipulaciones de ciertos sentimientos sociales y políticos, en 2011 consiguieron que a partir del uno de enero del presente año, por orden gubernativa, se prohibiera la celebración de festejos taurinos en la Comunidad Autónoma de Cataluña, lo que es decir en Barcelona, que era la única plaza taurinamente activa que quedaba en la región.

Su otro más significativo logro aconteció en Ecuador, en donde, aunque no consiguieron eliminar la celebración de festejos taurinos, sí lograron, con otra manipulación política, iniciada por el presidente de la república, que se prohibiera la muerte de los toros en el ruedo en las plazas de toros del cantón de Quito y en los de otros cantones de este país ecuatorial. El resultado ha sido efectivo, pues los festejos de la pasada Feria del Señor del Gran Poder de Quito se dieron sin que los diestros ejercieran la suerte suprema, lo que afecta a la integridad de la fiesta brava tradicional, y establece un antecedente que pudiera ser copiado en otros países en donde se ataca al toreo. Además, esta prohibición ha tenido el efecto adicional de dividir a los aficionados quiteños, entre aquellos que, por la inmediata conveniencia de disfrutar de las corridas, han aceptado sin entusiasmo el cambio, y los que han decidido apartarse del toreo antes que asistir a corridas mutiladas (OPINIÓN: SOBRE LA FERIA DEL SEÑOR DEL GRAN PODER DE QUITO SIN LA SUERTE SUPREMA).

Sus triunfos van más allá de los obtenidos en Barcelona y Quito, pues por medios de oportunas y bien organizadas manifestaciones públicas, presiones políticas y manipuladas campañas en los medios de comunicación, han ganado muchos simpatizantes, al presentar la fiesta brava como un espectáculo sin valor artístico o cultural que se basa en la complacencia de los aficionados de ver torturar a un indefenso animal.

Han vendido la idea de que los aficionados a los toros, y los taurinos profesionales, usando la excusa de participar o crear un sentimiento artístico, somos seres indiferentes al sufrimiento de los animales. Por lo tanto, el disfrutar con los festejos taurinos, practicar el toreo, o defender la práctica es algo considerado “políticamente incorrecto”.

En la introducción en la que me refería al hipotético brindis del Año Nuevo, también hacía referencia a la promesa de los antitaurinos de proseguir en el 2012 su campaña en contra del toreo. Pues bien, al escribir estos devaneos, cuando aun no termina el mes de enero, ya hay varias muestras de que los antitaurinos no cesan ni por un momento en su continua campaña de dinamitar el toreo con la intención de a la larga eliminarlo del mapa y, aunque de momento sus logros no hayan sido espectaculares como los conseguidos en Barcelona y Quito, sus esfuerzos comienzan a notarse. A continuación expongo brevemente, unas muestras que sustentan que los antitaurinos siguen puntuando en su incesante lucha en contra de nuestra adorada fiesta brava:

Bogotá, Colombia. Gustavo Petro, el nuevo alcalde de Bogotá, antes de comenzar la Feria de Bogotá, renunció al uso del palco que los empresarios de la Plaza de Toros de Santamaría tradicionalmente reservan para su uso. Ya antes había propuesto negociar con los organizadores de la temporada para que se hicieran algunas modificaciones en las corridas. Afortunadamente sin éxito. Petro, un antiguo miembro de la desmovilizada guerrilla del M-19, asumió el cargo de alcalde el 1 de enero. Antes era senador por el partido izquierdista Polo Democrático Alternativo. Es un declarado contrario a las corridas de toros y, según la prensa, refiriéndose al toreo se ha expresado así: “Queremos iniciar una negociación con la Corporación Taurina de Bogotá con el fin de modificar las circunstancias que hacen de las corridas de toros un espectáculo alrededor de la muerte”. También, Eduardo Peña, el representante en Colombia de la organización ADI —Animal Defenders International— declaró que el alcalde había hecho un pacto durante su campaña electoral con grupos de protección a los animales para actuar en defensa de los animales y en contra de las corridas.

También en Colombia, Medellín, lugar de gran tradición taurina, basándose en una ley de protección de los animales, se ha declarado oficialmente como “ciudad antitaurina”.

Galicia, España. El Parlamento de Galicia ha introducido una proposición de ley, que pide a la Xunta de Galicia que prohíba la entrada a los espectáculos taurinos a los menores de 12 años. Esta ley tiene gran posibilidad de ser promulgada pues la moción ha sido adoptada por mayoría. Es curiosa la observación que en un portal taurino se hacía respecto a la incongruencia de que en Galicia un padre puede llevar a sus hijos a cazar y no a presenciar un festejo taurino.

San Cristóbal, Venezuela. La Agencia EFE publicó el 20 de enero que “La Defensoría del Pueblo del estado venezolano de Táchira (suroeste) pidió que se prohíba la entrada de menores de 18 años a las corridas de toros y novilladas de la próxima feria de San Sebastián, que comienza el 25 de enero en la ciudad de San Cristóbal. La razón dada para pedir la prohibición era debido a “los altos grados de violencia que hay que presenciar en esos espectáculos”. Es de notar que esta prohibición incumbía a la ciudad de San Cristóbal, en la cual la alcaldía recientemente declaró la fiesta de toros como patrimonio cultural inmaterial. Finalmente la prohibición solo afectará a los menores de 12 años.

Chiclayo, Perú. En Perú hay un movimiento antitaurino bastante activo que ya ha conseguido que se den corridas sin muerte en algunos pueblos y que pide que se prohíba la celebración de festejos taurinos en el país y, que mientras esto no suceda, no se permita la asistencia a las plazas de toros a los menores. Ahora bien, lo que me hace incluir aquí lo que sucede el ese país inca con respecto a la tauromaquia, es lo recientemente sucedido en Chiclayo, que muestra la ciega pasión antitaurina. En esta ciudad el diestro peruano Paco Céspedes, que allí reside, anunció su intención de fundar una escuela taurina en la hacienda que él posee. Esto provocó tanta controversia, que incluso fue amenazado físicamente si lo realizara. La campaña en su contra la iniciaron en el Internet unos miembros de una agrupación que proclamaban ser defensores de los animales y justificaban sus ofensivas acciones quejándose de que “Quieren abrir una escuela Taurina en Chiclayo para enseñar a los niños a ver violencia, a disfrutar con la sangre… y son niños que van a aprender a usar armas para matar.” Aun así, aunque preocupado por las amenazas, después de unos públicos diálogos con la oposición, el valiente torero se atrevió a inaugurar su escuela taurina el 9 de enero. (Los detalles de este intolerable acto pueden leerse en el portal Dinastiacesepdes.com)

Lisboa, Portugal. En la nación lusa, aunque allí no se permite que se piquen ni que se maten los toros en el ruedo, también las fuerzas abolicionistas del toreo han hecho sentir sus efectos, aunque en esta ocasión les salió el tiro por la culata. El grupo parlamentario Bloco de Esquierda presentó al pleno del Parlamento de Portugal una moción que proponía la abolición de los festejos taurinos en el territorio portugués. El resultado en esta ocasión fue positivo para el toreo, pues tras un largo debate en pro y en contra de la propuesta, el pleno votó por mayoría en contra de la moción. Solamente el partido Bloco de Esquierda votó en solitario por la abolición. Así que, según se publicó el 20 de enero en la prensa cibernética, los aficionados lusitanos continuarán disfrutando del colorido y tradicional toreo a la portuguesa.

Hasta aquí he usado el vocablo antitaurino refiriéndome a personas que se han propuesto la meta de eliminar la práctica del toreo. Pero en realidad no hay una organización, como tal, que agrupe estrictamente a los antitaurinos. Generalmente estos individuos que atacan al toreo están asociados, o son simpatizantes, de organizaciones de diferentes denominaciones que tienen como meta el proteger a los animales de los abusos de los humanos. No hay duda que el rey de la creación, el hombre, de siempre ha usado los animales para satisfacer sus necesidades materiales o síquicas, y en muchas ocasiones ha abusado de esta prerrogativa. Se necesitaría una lista interminable para apuntar todas las clases de animales llevan la peor parte en la relación con los humanos, pues a ellos los usamos, de una manera u otra, para suplir nuestros necesidades o deseos, sin considerar lo que sería mejor para ellos. En un mundo ideal esto no debería suceder pero en el real sucede. Esas asociaciones que pudieran haber dirigido sus esfuerzos en atacar otras de nuestras conductas con los animales, digamos por ejemplo la caza, que originalmente se practicaba para sobrevivir, pero en la actualidad es solo un deporte en el que la muerte del animal es la meta que prueba la habilidad del cazador. Sin embargo, esos apasionados militantes, por la razón que fuera, eligieron en declararse defensores del toro de lidia, atacando, a menudo usando medios pocos éticos, al toreo. Quizás la razón por haber elegido el atacar al toreo en vez de otras prácticas que incluyen el trato a los animales, haya sido porque la fiesta brava es una fácil diana, pues para los no aficionados las imágenes sangrantes de toros y toreros heridos en una plaza de toros son difíciles de asimilar.

Este sistemático y constante ataque a la práctica del toreo no va a causar que en un futuro inmediato el toreo desparezca, ya que la fiesta brava es una expresión artística y cultural muy arraigada en España, Francia y Portugal y en varios países de América Latina, que ha subsistido por varios siglos a pesar de cambios internos y externos. Sin embargo, sí es posible que estos ataques disminuyan o modifiquen su práctica—recordemos Barcelona y Quito—y quien sabe lo que pudiera pasar a largo plazo, si los aficionados y taurinos nos cruzamos de brazos, y no nos envolvemos en una bien organizada y efectiva defensiva-ofensiva campaña en pro del arte del toreo.

Hasta ahora los movimientos defensivos de los interesados en la supervivencia de los festejos con toros han sido tardíos, desorganizados y no bastante intensos y, por consiguiente, poco efectivos.

Las causas responsables por este fallo, han sido la falta de unión entre los que aman la fiesta, los escasos esfuerzos hechos por los taurinos y profesionales de la fiesta, que deberían ser los más activos en asegurar su sobrevivencia, porque de ella viven, pero sobre todo por la falta de una entidad, con el conocimiento profesional y medios económicos, que planee y dirija campañas publicitarias y actos de relaciones públicas para adelantarse o responder a las acciones de los antitaurinos. El objeto sería presentar la buena cara de la fiesta para contrarrestar la mala que los oponentes resaltan.

Aunque sé que sería muy difícil de vender a los taurinos el concepto de la necesidad de que funden y sostengan una súper organización profesional que en nombre de todas las organizaciones de taurinos y aficionados se encargara de ser el vocero de la fiesta, expongo esta idea porque en mi experiencia en los Estados Unidos, en donde vivo, continuamente soy testigo de compañías o entidades públicas que, cuando es necesario para alcanzar sus metas, usan los servicios de empresas expertas en como moldear la opinión pública, incluso intentando a veces de hacernos ver blanco lo que es negro, o de hacernos pasar gatos por liebres.

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