24 julio, 2021

SU MAJESTAD “EL JULI”.

A PESAR de tener que sortear los problemas del diario, los que todos tenemos, los lógicos por ver bien a nuestra familia, los que surgen en nuestro trabajo y por ser personas normales, me metí a la cama la noche del domingo con más tranquilidad y calma que de costumbre. De igual manera desperté hace unos minutos.

YA CON tremenda taza de café en la mano, y la computadora activada para trabajar, cuando analizaba esa bonita sensación de tranquilidad, involuntariamente aparecieron en mi mente las imágenes de los exquisitos muletazos que ayer pegó “El Juli” en la plaza México, así descifré el porqué del relajamiento. ¡Vaya maestría del madrileño!

A PESAR de tener que sortear los problemas del diario, los que todos tenemos, los lógicos por ver bien a nuestra familia, los que surgen en nuestro trabajo y por ser personas normales, me metí a la cama la noche del domingo con más tranquilidad y calma que de costumbre. De igual manera desperté hace unos minutos.

YA CON tremenda taza de café en la mano, y la computadora activada para trabajar, cuando analizaba esa bonita sensación de tranquilidad, involuntariamente aparecieron en mi mente las imágenes de los exquisitos muletazos que ayer pegó “El Juli” en la plaza México, así descifré el porqué del relajamiento. ¡Vaya maestría del madrileño!

DOS FAENAS majestuosas de su majestad “El Juli”, dos obras maestras de un maestro en plena madurez, dos torerísimas faenas de un torero al que se le tiene que dar todo el mérito de ellas, por lograrlas ante dos ejemplares que de haber caído en otras manos se hubieran ido al destazadero sin mutilación alguna en sus apéndices. ¡Un maestro!

Y SE vale repetir los adjetivos, epítetos y calificativos, “El Juli” cumplió con creces el objetivo de triunfar y prender la mecha a los más de treinta mil espectadores, los que fueron a festejar el 66 aniversario de la enorme construcción en la colonia Noche Buena. Ni duda queda que don Julián es actualmente el número uno en todo el mundo. Si don Julián hubiera surgido hace 50 años palabra que cachetadas se hubieran dado por conseguir un boleto, hoy en día, lastimosamente, van más personas a la fiesta de la plaza México que a los toros en el mismo coso. Y si otros no lo dicen es su problema, desde el televisor lo vimos nosotros, no es la primer vez, como el ruedo se llena de cojines antes de terminar el festejo, pequeña muestra inequívoca de la falta de cultura de muchos de los asistentes, eso no se vale, máxime que en esos momentos Silveti pasaba las de Caín con la espada de descabellar, y así ni quien lo dude que a quienes me refiero son “pachangueros”, no taurinos.

DIOS ILUMINE a Rafael Herrerías para que pronto repita a este maestro, quien por cierto creo no es su compadre, y por lo mismo se corre el riesgo de volver a verlo el 5 de febrero… del 2013. Por cierto… Quien sabe donde quedaron aquellos que hace 8 días tanto le recriminaban a don Julián su quehacer ante los de don Fernando de la Mora, los sabios que nunca faltan ahora se escabulleron a esconderse a la cueva de los reventadores.

AGARRÓN DE órdago sería juntar a espadas como Arturo Saldívar, a Fermín Rivera y a Juan Pablo con el maestro don Julián López Escobar… Nos Vemos.

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