28 julio, 2021

“CUANDO VI LAS IMÁGENES DE JUAN JOSÉ PADILLA ME HARTÉ DE LLORAR”.

Luis de Pauloba Torero y director artístico de la Escuela Taurina de Sevilla.

«Todo está en la mente. Hay que pensar que ha sido un accidente», afirma el sevillano, que perdió la visión del ojo izquierdo y siguió en la profesión. Y toreando las “corridas duras”.

«No me lo han puesto fácil pero estoy orgulloso de lo que soy y de lo que he sido»

«Si tú te afliges y piensas que con un ojo no puedes torear será imposible, no torearías en la vida»

Luis de Pauloba Torero y director artístico de la Escuela Taurina de Sevilla.

«Todo está en la mente. Hay que pensar que ha sido un accidente», afirma el sevillano, que perdió la visión del ojo izquierdo y siguió en la profesión. Y toreando las “corridas duras”.

«No me lo han puesto fácil pero estoy orgulloso de lo que soy y de lo que he sido»

«Si tú te afliges y piensas que con un ojo no puedes torear será imposible, no torearías en la vida»

ALGUNAS DE SUS FRASES.

«Enseñar a torear no es fácil, algunos chicos lo captan a la primera y con otros hay que insistir»

«La fiesta necesita románticos que monten toros y ganaderos que se involucren con los chicos»

«Hay que modernizar la tauromaquia, sin perder nuestro estilo, pero modernizándonos»

«Habrá un antes y un después en el toreo de Padilla. Va a sorprender a la afición»

Es un romántico del toreo. Un diestro de arte. Valiente. Comprometido con su profesión y apasionado de la misma. Muchos aficionados aún guardarán en sus retinas los muletazos profundos y la entrega de Luis de Pauloba (Aznalcóllar, 1971), torero de Sevilla que tuvo que enfrentarse a las corridas duras y salió de sus compromisos con solvencia.

Los toros le golpearon fuerte y tuvo una gravísima cornada en Cuenca, en el año 1991, que le llevó a debatirse entre la vida y la muerte. Luis de Pauloba sufrió daños en la boca y perdió la visión del ojo izquierdo pero eso no le impidió seguir en activo, tomar la alternativa con una del Conde de la Maza y haber estoqueado a lo largo de su prolífica profesión astados de Pablo Romero, Palha o Dolores Aguirre.

Mientras crece el interés por la reaparición de Juan José Padilla, la historia de Luis de Pauloba y su amor a la profesión son todo un ejemplo de que querer es poder. Y también de que los toreros están hechos de otra pasta que no es más que una profunda y sincera vocación.

-Maestro, ¿cómo se encuentra?

-Bien. Hago una vida normal, de torero. Gracias a Dios todo va bien.

-Está vinculado a la Escuela Taurina de Sevilla, ¿no?

-Sí, soy director artístico. Llevo ya tres años.

-Debe ser difícil enseñar a los chavales a torear.

-No es fácil porque cada persona es un mundo. Hay chicos que lo captan a la primera y van aprendiendo pero otros no, y hay que dedicarles mucho más tiempo. No es fácil enseñar, no.

-¿Es fácil percibir quién tiene cualidades y quién no?

-Sí. Estás entrenando con ellos, los ves torear, vas al campo… Ves la forma en la que hablan, cómo cogen los trastos, las preguntas que te hacen… Ahí te das cuenta realmente quién puede de verdad y quién no. -El año pasado visitó Badajoz porque toreó en San Juan un novillero de Sevilla, Paco Lama. ¿Qué le parece el nivel de la Escuela Taurina pacense?

-Siempre ha tenido un nivel muy alto. La Escuela de Badajoz ha sacado toreros y sabe estar. Cuando nos anunciamos en San Juan le dije a Paco que era un compromiso importante porque íbamos a competir con chavales que estaban muy preparados. Paco Lama también es un chico que está muy preparado y creo que puede llegar a ser torero. Luego lo será o no, porque este es un mundo difícil, pero está en el camino.

-Con las escuelas hay mejor preparación pero también más competencia. -Claro. En mi época no había las ayudas que hay ahora y trato de inculcarle eso a los chavales. Gracias a Dios el toreo ha evolucionado y ellos tienen las oportunidades que nosotros no hemos tenido, tienen un profesor dedicado a ellos para enseñarles y corregirles. Cada vez que torean se lo digo, que aprovechen el momento y que sean conscientes de lo que tienen para que, cuando les lleguen las oportunidades, las aprovechen al máximo.

-¿Cuesta ver cómo algunos se quedan en el camino?

-Obviamente los conoces, tratas con ellos cada día y les coges cariño. Y ellos a ti. Tenía un alumno con condiciones para ser torero y el chaval tenía oficio. Estaba estudiando Derecho y un día me dijo, ‘maestro, ¿qué hago?’. Su padre era abogado. Le dije que le iba a decir algo duro, que si seguía en la profesión yo no podía asegurarle que iba a llegar, pero que si estudiaba y se licenciaba seguro que iba a encontrar trabajo. El chaval se lo tomó muy bien y aún nos vemos y nos llamamos con frecuencia. Creo que me agradecerá el consejo toda la vida.

Romántico

-¿Se considera un romántico del toreo?

-Sí. Estoy en esto porque me encanta lo que hago, adoro mi profesión aunque a veces no tenga las recompensas que se pueden tener en otros oficios. Soy como soy, seguiré siéndolo y moriré así.

-¿Faltan románticos en el toreo?

-Yo creo que sí. Hoy el mundo del toro se ha politizado mucho y es un negocio, lo han tomado como tal y si no funciona, no dan toros y no interesa. La fiesta necesita algunos románticos que monten toros, que los ganaderos se involucren con los chavales y eso ya no lo hay. Harían falta diez o doce que movieran esto.

-Parece que en el mundo del toro se vive el día a día sin pensar en el futuro.

-Ese es el problema. Nos tenemos que modernizar, sin perder el estilo, pero modernizarnos. Como esto siga así, nosotros mismos, no los antitaurinos, nos lo vamos a cargar.

-¿Cuál es su concepto del toreo?

-Siempre he intentado hacer toreo bueno, con profundidad, de arte. Traer los toros muy enganchados desde adelante hasta atrás.

-¿Se considera un torero artista?

-Eso es lo que decía la prensa de mí. Yo me limitaba a hacer lo que sentía, lo que llevaba dentro.

-A pesar de lo cual le tocó lidiar las corridas duras, que no le dejaban expresar ese toreo que llevaba dentro.

-Ése ha sido el gran problema de mi carrera. A mí nunca jamás me han puesto corridas de toros buenas, nunca me han puesto para soñar lo que de verdad sentía. No me lo han puesto fácil pero estoy orgulloso de mí mismo, de lo que soy. Quizás podría haber llegado mucho más lejos pero bueno… Eso queda ahí.

-Por desgracia, público y crítica no dan la suficiente importancia a los toreros que se enfrentan a las ‘duras’…

-Y yo que me he puesto delante del toro duro, del agresivo, sé la importancia y el miedo que se pasa. No solo el día que toreas, sino la responsabilidad previa, querer estar bien, ver cómo te critican si tienes una tarde mala tanto la prensa como los aficionados… Se pasa mucho miedo. Tanto que, si la gente lo supiera, le tendría muchísimo más respeto a esos que matan las corridas difíciles.

-Usted ha sufrido cornadas muy graves. ¿Cuesta volver a ponerse delante después de una de ellas?

-Son gajes del oficio pero es cierto que cuesta cuando te pegan los toros fuerte como me han pegado a mí. A mí me costó volver a ponerme, a torear, a sentir el toreo y que los aficionados creyeran en mí. Es duro pero muy bonito porque gracias a eso he sido lo que he sido y me he ganado el respeto de la prensa y los aficionados. No estoy contento con las empresas porque después de ese ‘cornalón’ que me pegaron me siguieron echando a los leones. He matado corridas muy duras después de la cornada.

-¿Vio la cornada de Juan José Padilla en Zaragoza?

-No estaba viendo los toros, estaba con un chaval en el campo, pero me llamaron al móvil para decírmelo. Cuando llegué a casa vi las imágenes y, si te soy sincero, me harté de llorar porque sabía lo que estaba pasando en esos momentos la familia. Juan no sentía nada pero me acordaba de sus padres, de su familia… Sé lo duro que es, por lo que ha pasado y por lo que está pasando.

-Y sin embargo, gracias a Dios, volverá a ponerse delante.

-En otra profesión no pasan estas cosas, la gente odiaría su oficio si le pasase lo que le ha pasado a Juan o lo que me ha pasado a mí. A nosotros nos pasa lo contrario, la tratamos con cariño y con más ganas. Conociendo a Juan como lo conozco tiene que estar con una ilusión tremenda. A mí me preguntaba la gente, ¿crees que volverá a torear?. Yo siempre respondía ‘pues claro, si toreé yo con la mía que también fue dura, pues él también’. Y ahora vais a ver que habrá un antes y un después. Toreará más pausado, para él y cómo sabe hacerlo. Os va a sorprender.

-¿Le costó mucho a usted adaptarse a las secuelas de su cogida?

-Sí, pero hay que mentalizarse de que ha sido un accidente. Eso mismo le he dicho a él cuando hemos hablado, que no le había pasado nada y que no se preocupase. Le dije que imaginase que veía y que así iría con otra actitud. Si tú te afliges y piensas que con un ojo no puedes torear será imposible, no torearías en la vida. Pero él es bravo y de carácter. Cuesta, claro que sí, pero con la ilusión y las ganas de torear te recuperas antes.

Es así.

-Entonces lo importante es dominar la mente.

-Fundamental. Si la mente no funciona es imposible por muy preparado que estés y por muchas corridas de toros que hayas toreado. Si la mente está preparada para torear lo demás lo tienes hecho. Ya verás como todo va a salir como esperamos.

Fuente: www.hoy.es

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