1 agosto, 2021

ADAME, TRIUNFADOR OFICIAL EN LA DÉCIMO SÉPTIMA DE LA MÉXICO.

Oficialmente Joselito Adame (palmas tras estocada, dos descabellos y aviso y dos orejas) fue el triunfador de la décimo séptima corrida de la campaña en la Señora de Insurgentes.

Julián Hamdan mandó un encierro según el criterio de su tío Chafick, que apapachaba a su famoso poderdante, es decir, sin trapío y ejemplarmente descastado, que por nada acaba con la tarde.

Formidable es para engañar y engañarse el “Zotoluco” (al tercio con división, pitos tras aviso y pitos en el de regalo); en ello gastó más de la mitad del tiempo con el primer animal indeseable –sin casta ni trapío- y al que realizó infrecuentemente pases de buena calificación. Todo sin categoría, no la puede haber cuando no está el toro genuino en el escenario. Por fin aqu

Oficialmente Joselito Adame (palmas tras estocada, dos descabellos y aviso y dos orejas) fue el triunfador de la décimo séptima corrida de la campaña en la Señora de Insurgentes.

Julián Hamdan mandó un encierro según el criterio de su tío Chafick, que apapachaba a su famoso poderdante, es decir, sin trapío y ejemplarmente descastado, que por nada acaba con la tarde.

Formidable es para engañar y engañarse el “Zotoluco” (al tercio con división, pitos tras aviso y pitos en el de regalo); en ello gastó más de la mitad del tiempo con el primer animal indeseable –sin casta ni trapío- y al que realizó infrecuentemente pases de buena calificación. Todo sin categoría, no la puede haber cuando no está el toro genuino en el escenario. Por fin aquel extenso y banal quehacer terminó con las dispensas del obediente juez que no mandó recados a su debido tiempo.

Este diestro chintololo de su entraña sacó su propio veneno para luego volverlo a beber ¡Que común y que corriente resultó la faena al cuarto! Un rumiante inofensivo, noble hasta el empalago, como respondiendo consonantemente a la paciencia de los consumidores. Bastante agredió la plasticidad de la tauromaquia flexionando discretamente las articulaciones de las rodillas en la mayoría de los intrascendentes y suaves muletazos que pegó antes de los desvaríos que exhibió con el alfanje.

Aún se ha de lamentar haber regalado un astado bravo, con casta llegado de los alambrados de Montecristo, el cual manifestó emocionante juego pero del que no quiso saber casi nada. Aquella fue una navegación teniendo la ruta empañada por la bruma de la raza que hace del toro de lidia un animal único en el planeta que conocemos.

Manzanares (al tercio, silencio y oreja en el de regalo), en tanto, mató sus brazos y soñó las chicuelinas, y no quería despertar al usar la pañosa. Con el espíritu de una laguna escondida y tranquila oleó por el anillo dejando aquí y allá refinados muletazos de incontestable estética, empero de reprochable tacaña emoción. Un torillo de plastilina a nadie estruja.

Como un orgasmo frustrado fue el deseo de ver el arte del hijo del maestro alicantino cuando salió a cumplir su contrato ante el quinto, una res desgraciada que hubiese sido útil en la yunta. Pero sin pretextos, como de quien tiene un plan compacto en el toreo, hizo explotar la meritoria y gran faena con el de regalo. Inmaculado, bien plantado y jamás descomponiendo la figura muleteó oficiosamente a un ejemplar sobre el que se posó con torería indiscutible y que siempre se halló con la bien armada testa, la tela escarlata mejor que bien ondulada por sus manos.

De Adame largas de hinojos llegaron estando ya en el círculo el sexto, hechas como todos, nunca cabales, frunciéndose ya antes, en o luego del embroque, realizadas para impresionar villamelones; con vistosidad manejó la capa, como tormenta clavó banderillas y no cerró la espuerta hasta que vio enderezado su nombre. Que si toreó bien, quieto y templado, anexando variedad e intuición.

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