27 julio, 2021

“EL QUE ANDA ALUMBRADO ANDA CONTENTO”… “CANTINFLAS Y “EL CORDOBÉS”.

Manuel Benítez, “El Cordobés”, al llegar a México, desde su primer temporada, hizo amistad con Mario Moreno, “Cantinflas”, como años atrás la tenía con “Manolete”, y dada la fama del español el señor L. Romero escribió su biografía solicitando al mimo escribiera el prologo del libro, esto fue lo que don Mario entregó para se publicara al principio del libro, les va a gustar…

Manuel Benítez, “El Cordobés”, al llegar a México, desde su primer temporada, hizo amistad con Mario Moreno, “Cantinflas”, como años atrás la tenía con “Manolete”, y dada la fama del español el señor L. Romero escribió su biografía solicitando al mimo escribiera el prologo del libro, esto fue lo que don Mario entregó para se publicara al principio del libro, les va a gustar…

Mis queridos lectores:
No pretendo ni mucho menos, como si dijéramos, presumirles de que soy muy letrado. Más bien soy falto de agricultura. Sin embargo, dentro de mi rústico intelecto, quiero hacer algo como que tirando a comentario; como si fuera una opinión o más bien un epilogo, que a lo mejor resulta un prólogo. Esto lo hago por tres razones: La primera. La segunda… y la tercera.

Ya aclarado mi propósito, no me queda si no seguir adelante con lo que deje atrás. Y en esta forma, presentar este libro que lleva entre otros objetivos, primero, que se le compre y luego que se le discuta. Porque de la discusión sale la luz y el que anda alumbrado anda contento. Y así espero que estemos todos, pues la tristeza es madre de todos los vicios. Y el que no los tenga, que con su pan se lo coma.

Así que uno se asoma a la lectura de este libro, tiene que reconocer que el autor es un viejo enamorado de la fiesta brava y sus expresiones, equivocadas o no, son sinceras y de un aficionado de buena cepa. Y ya que hablamos de cepa, sepan ustedes que hablar y conocer de toros, debería ser privilegio exclusivo de las vacas, que son las que conocen de sus debilidades. Pero como dice un conocido cronista taurino, la fiesta brava no es una graciosa huida, sino una apasionada intriga. De manera que mejor vamos a hablar de la fiesta, que es lo único que nos interesa. Y volviendo al autor de este libro, es muy loable la sincera espontaneidad con que defiende a Manuel Benítez El Cordobés, de la diatriba sistemática de que es objeto, por parte de algunos inconformes. Además, no es cosa de ocultar mi viva admiración por El Melenas, con quien me ligan lazos de amistad fraterna, no obstante de que hay muchos pelos de por medio. Siempre que se hable de El Cordobés, el asunto tendrá pelos. Reconozco que el autor de este libro sabe de toros, eso ni quien se lo deniegue, porque luego se ve. Pa que nos hacemos, si ya somos.

Claro que dentro de esto se manda de a feo, con alevosía, premeditación y ventaja, contra toreros españoles y mexicanos, que a mi ver, son juicios no muy juiciosos. Por ejemplo: el que externa sobre Joselito Huerta, que digan lo que digan, es un torero que deja huella dondequiera que se para y si no, que lo digan los monosabios que tienen que barrer la plaza.

De El Viti dice que es un torero muy triste. Yo no creo que tenga que torear tocando las castañuelas, cada quien pone la cara de acuerdo a las circunstancias. Y así por el estilo, mejor no le seguimos, porque en lugar de prologo saldría una discusión y eso mejor se lo dejo a ustedes.

Pero lo que sea de cada quien, así como hay niños de pecho, también los hay de espalda y entre quijada y oreja, hay que reconocer que este libro esta rociado con solera taurina, desde que empieza hasta que se acaba… Y, que tiene garra, y (el que no agarra es que no encontró de´onde).

Y volviendo a mi entrañable amigo El Cordobés —el torero más discutido de la época actual— restarle meritos, sería como negar la existencia de los platillos voladores o su parentesco con los Beatles. Y como no se trata de restar sino de sumar, sumemos las orejas y rabos logrados por el genial greñudo y sumemos también las patas metidas por sus detractores, en su insidiosa y anti cordobesa campaña.

Sin salirnos de la aritmética y ante la división de opiniones, multipliquemos nuestra pasión por la fiesta… y sálvese el que pueda!… Que no creo que sean muchos… Pues en este libro, no se salva ni el autor.

Mario Moreno Cantinflas

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