28 julio, 2021

ARTÍCULO DEL MATADOR MARIO CARRIÓN SOBRE LA FIESTA EN LOS ESTADOS UNIDOS.

NOTA: Me voy a permitir adelantarme para agradecer al Matador Mario Carrión el darme su autorización para compartirles uno más de sus escritos. Este es referente a la actividad taurina en Estados Unidos, país en el que él radica desde hacen ya varios años, y por lo mismo es bastante interesante su apreciación, Matador de Toros y vecino de esos lugares. Al documento lo ha titulado como… LA REALIDAD DEL TOREO EN CALIFORNIA.

NOTA: Me voy a permitir adelantarme para agradecer al Matador Mario Carrión el darme su autorización para compartirles uno más de sus escritos. Este es referente a la actividad taurina en Estados Unidos, país en el que él radica desde hacen ya varios años, y por lo mismo es bastante interesante su apreciación, Matador de Toros y vecino de esos lugares. Al documento lo ha titulado como…
LA REALIDAD DEL TOREO EN CALIFORNIA.
Si se le preguntase a un aficionado a los toros en donde existen trece ganaderías bravas y en donde desde hace más de dos décadas se celebra una temporada anual, compuesta de más de veinte corridas de toros, muy pocos aficionados se atreverían a contestar que esto sucede en el Estado de California en los Estados Unidos.

Naturalmente, esta falta de conocimiento no me extrañaría, pues yo mismo, que vivo en los Estados Unidos desde hace muchos años, no hubiera acertado en mi respuesta antes del mes de octubre del 1993, cuando comenzaron mis contactos e interesantes experiencias con aquella afición, que desde entonces he mantenido.

Sin embargo, antes del 1993 debería de haber intuido el hecho de la existencia del toreo en California debido a un par de indicaciones. Primero, había leído un artículo sobre el matador californiano Dennis Borba en una popular revista norteamericana, en donde el diestro comentaba que su padre había formado una ganadería brava con ganado mexicano en California, y que lidiaba sus toros en una plaza que ellos habían construido. También en 1991cuando estuve tentando en la ganadería de Manuel Cortina en Chinampas, México, se comentó allí que el diestro mexicano César Pastor iba a torear en California ese verano. Sin embargo, en mis tertulias con los aficionados del este de los Estados Unidos nunca se había mencionado nada sobre la fiesta de toros en California, y no me explico el porqué tampoco a mí se me ocurrió mencionar el asunto, así que descarté de mi mente lo obvio.

Quizás esto fuera porque me parecía inaudito que en un país tan opuesto a la fiesta brava se permitiera la celebración de corridas en uno de sus estados. Sin embargo mi amigo y gran aficionado portugués John Gonsalves, quien vive en Modesto, California, en 1993 me envió unos videos que con las imágenes de varios tentaderos y fragmentos de corridas efectuadas en aquella tierra demostraban lo contrario.

Poco después recibí una llamada de ese amigo invitándome a ir en octubre a tentar en la ganadería de Manuel Sousa, situada cerca de Modesto, y para asistir a la última corrida de esa temporada, que se celebraría en Thornton, ciudad cercana a Modesto, en donde una asociación cultural de la colonia portuguesa organizaba el festejo como parte de sus festividades feriales. Acepté la invitación y el 16 de octubre del 1993 llegué a Modesto, ciudad situada en el Valle de San Joaquín en la región central de California, zona donde la mayoría de las actividades taurinas se realizan. En esta área, en las ciudades de Turlock, Laton, Modesto, Madera,Thornton, Artesia, Tulare, Stevenson, Gustine, Escalon, y Tracy, entre otras, los inmigrantes portugueses y sus descendientes, muchos de ellos agricultores y ganaderos, han creado una pequeña imagen de Portugal, importando su cultura, incluyendo la fiesta brava.

Las corridas en California se asemejan a los espectáculos taurinos portugueses, donde no se pican ni se matan los toros. En las corridas al estilo portugués el peligro de ser corneado disminuye por los toros estar afeitados, pero aumenta la posibilidad de que el toro, que sigue entero durante la lidia por no restar picado, le fracture un hueso al diestro. Además, el toro entero dificulta el que se le toree con temple. No obstante, aunque sin picarse, el toro de origen mexicano que se lidia en California, por ser más pastueño que el portugués, permite a menudo que se le haga un toreo lucido y templado.

Generalmente los carteles se componen de una combinación de rejoneadores, forcados y toreros a pie, que bien pueden ser matadores o novilleros. Estos al comienzo de la corrida hacen un lúcido paseíllo acompañados de los ‘campiños’ y otros participantes. El paseíllo concluye con las tradicionales pompas y ceremonias de las ‘cortesías’, en las que los rejoneadores hacen una exhibición de equitación, mientras que los otros protagonistas permanecen en formación. Como en Portugal, a los pitones de los toros se les ponen unas fundas para proteger a los caballos y se afeitan los de los toros para los toreros a pie. Sin embargo, ha sido necesario añadir un par de modificaciones a la corrida a la portuguesa con el fin de contrarrestar la existente oposición gubernamental y cultural a la introducción de la tauromaquia en California. Una modificación es funcional, con el objeto de aminorar el castigo a los toros, para así aplacar, aunque no silenciar, las continuas y airadas protestas de las organizaciones que proclaman proteger a los animales. Esta modificación consiste en pegarle en el morrillo al toro un trozo de ‘velcro’ para que las banderillas se adhieran a este material. Esto ha permitido a la sociedad portuguesa-americana defenderse de los ataques, proclamando que en esta clase de corridas los toros no sufren más que los animales usados en el clásico rodeo americano. La otra modificación tiene un carácter marcadamente social, pues para que el estado permitiera la programación de estos espectáculos, las corridas se incluyen como parte de las celebraciones étnicas y religiosas de la comunidad portuguesa. Esta ocurrencia ha tenido tal efecto que en un estatuto de la legislación del Estado de California se aprueba el derecho que esa comunidad portuguesa tiene de celebrar esas modificadas corridas como expresión cultural.

Este aspecto cultural religioso que colorea las corridas californianas lo noté en la primera corrida que presencié el 17 de octubre del 1993 durante la Feria de la Virgen de Fátima de la Comunidad Portuguesa de Thornton. Precedió al paseíllo un desfile compuesto por las reinas de belleza, por mayores y niños luciendo trajes típicos y por parroquianos llevando estandartes de la Virgen, acompañados por bandas que interpretaban marchas solemnes. Además, al concluir el paseíllo un sacerdote condujo una invocación religiosa desde el palco presidencial.

El día anterior a la corrida tuve la oportunidad de tomar parte en varias funciones sociales en donde conocí algunos taurinos, ganaderos, toreros y aficionados locales, y me sorprendió el entusiasmo y la expectación que existía por la corrida del día siguiente. En todos los lugares se hablaba de toros. Me parecía como si por magia me hubiera trasladado a una feria de un pueblo portugués. Al mismo tiempo, observé que fuera del círculo portugués, no había indicios de que una corrida iba a celebrarse en la ciudad. No se veían ni carteles, ni se leían o oían anuncios en los medios de comunicaciones anglos o hispanos. Incluso por curiosidad pregunté a algunas personas fuera de la comunidad portuguesa y nadie con quien hablé tenía la menor idea sobre el asunto taurino. La publicidad se limitaba a los medios de comunicaciones en portugués, los que estaban saturados con anuncios.

La corrida tomó lugar el lunes. Actuaron los matadores portugueses Ricardo Chivanga, que se despedía de esa afición, Antonio de Portugal y Manuel Moreno, lidiando toros del ganadero local Antonio Nunes. No actuaban rejoneadores, lo que raramente sucede, pues hay una gran afición al rejoneo, pero sí un grupo de forcados, que ejecutaron las pegas en un par de toros, al concluir las faenas de los lidiadores. Los toros eran cuatreños con buena presencia y variada calidad de bravura y con un peso de unos 450 Kgs. El veterano Chivanga solo cumplió mientras que sus compañeros dieron vueltas al ruedo. Los tres se lucieron en banderillas, que es el tercio que en California gusta tanto como en Portugal. En fin un espectáculo entretenido, que desde luego no satisficiera a los aficionados ortodoxos, por las limitaciones inherentes en ese tipo de corridas pero que, sin embargo, contenía momentos de emoción y arte.

El martes por la mañana tuve la ocasión de visitar la ganadería de Antonio Cabral. Con este ganadero, que acababa de importar sementales y vacas mexicanas, hablé largo y tendido sobre sus planes para mejorar su ganadería. Mostraba gran entusiasmo y buen conocimiento de la fiesta brava. Unos años después volvería a tentar en su finca, y entonces comprobaría la bravura de ese ganado de apariencia asaltillada.

Después de esa visita, por la tarde llegué a la finca del ganadero y empresario Manuel Sousa, donde al día siguiente tentaríamos un lote de eralas. Don Manuel es uno de los pioneros de la fiesta brava en California. El no ha escatimado ni esfuerzos ni dinero, ni tampoco influencia política para ayudar a conseguir que el espectáculo taurino se arraigue en California. Además de la ganadería, él tiene una cuadra de caballos de pura sangre domados para el rejoneo, y ha construido en su propia hacienda una plaza de toros con una capacidad para 2500 espectadores, en la que el mismo monta tres o cuatro corridas al año, y también la usa para las tientas. Cerca del coso se alza una ermita dedicada a la Virgen del Pilar, en cuyo honor se celebran algunas de las corridas.

El punto culminante de mi primera visita a la California taurina tomó lugar al día siguiente cuando, acompañado de los tres diestros portugueses que actuaron el lunes en Thornton, y por del matador californiano Dennis Borba, tuve la ocasión de tentar unas treinta becerras de Manuel Sousa que nos permitieron disfrutar toreando. Varias de las reses mostraron esa bravura templada y noble peculiar del ganado mexicano. Esa muestra de bravura no fue casualidad, pues luego en otra ocasiones vi el buen comportamiento de los productos de estas becerras en la plaza y también intervine en otros tentaderos en los años posteriores y los resultados fueron similares. La labor ganadera de Manuel Sousa se ha visto recompensada este año cuando la prensa taurina regional le otorgó los trofeos de ‘Mejor Toro’ y ‘Mejor Ganadería’ de la temporada californiana del año 2000.

Después de la tienta conocí a los otros dos ganaderos que con don Manuel forman el trío de pioneros taurinos de la región: Frank Borba y Manuel Correia. Borba, el padre del matador Dennis, tiene también una ganadería en Escalón, su propia plaza, donde organiza algunas corridas, y una cuadra de caballos toreros. También en 1995 intervine en una de sus tientas alternando con su hijo. Correia posee una ganadería en el Valle de San Joaquín, formada exclusivamente con ganado importado de México en 1977. Ahora sus reses pastan en una finca en Madera. Es además propietario de la plaza de esa ciudad en la que caben 3000 espectadores. El dice haber sido el empresario de la primera corrida en California en 1975. Después de un largo aprendizaje, su hijo Joe lleva un par de años actuando con buen éxito como rejoneador profesional, montando la cuadra de caballos que su padre posee.

Aunque vivo en el Estado de Maryland, a miles de kilómetros del centro taurino de California, la experiencia que acabo de relatar me motivó a conocer más sobre la fiesta de toros en California, y como hay poco escrito sobre el particular, para informarme mejor he vuelto varias veces para dialogar con taurinos y aficionados californianos, para ver corridas y para participar en tentaderos.

Esas conversaciones y nuevas experiencias corroboraron que mis primeras impresiones eran válidas. La fiesta brava en California no es un incidente como esas exhibiciones del toreo que de cuando en cuando se presentan en algunos países. Por el contrario, al comenzar el siglo XXI en California, en contra de viento y marea, la comunidad americana de origen portugués ya ha solidificado una tradición taurina al estilo portugués que ha crecido paulatinamente durante los últimos veinticinco años. Allí existen trece ganaderías bravas de origen mexicano y catorce plazas de toros, con un aforo entre 1.200 y 4.000 asientos, en donde durante el año 2000 se dieron 25 corridas y alguno que otro festival o capea. Además, allí se han formado un matador de toros, tres rejoneadores, cuatro grupos de forcados, dos banderilleros, varios empresarios, periodistas y un personal complementario pero necesario para organizar los espectáculos taurinos y llevar las ganaderías.

Identifiquemos a continuación quienes son estas personas que al comenzar el Siglo XXI protagonizan la fiesta brava en California y los lugares donde las corridas se celebran: Antes de referirnos a los ganaderos y otros taurinos, es necesario resaltar la enorme labor pro-tauromaquia que hacen los socios que componen las hermandades y los clubes socio- culturales de la comunidad portuguesa. Estas organizaciones, a menudo, patrocinan las festividades locales, las cuales incluyen las corridas. Llegan incluso a ser propietarias de algunas plazas, y sus socios contribuyen con trabajos voluntarios a la organización de las corridas.

Los ganaderos representan los papeles más importante en el desarrollo la fiesta, ya que varios de ellos, además de formar su ganadería, han construido sus propias plazas, mantienen cuadras de caballos para el rejoneo, para que los monten los rejoneadores visitantes, y solos o con la cooperación de las asociaciones sociales y culturales locales capitalizan la organización de las corridas. Es de notar que estas personas están motivados más por la afición y el prestigio que por el beneficio económico que producen esas empresas, ya que debido al poco aforo de esos cosos taurinos las ganancias son mínimas, pero las pérdidas pueden ser considerables.

Además de los ganaderos Borba, Sousa, Correia y Cabral ya mencionados, Joe Rocha, Antonio Nunes, Manuel Carmo, Joao Mendonca, Joe Souza, Manuel Machado, Candido Costa, Steve Amaro y los Herederos de Manuel Da Costa también se han dedicado a criar ganado bravo. Manuel Da Costa ha sido la primera víctima de la fiesta en California, pues hace un par de años un semental mexicano que pastaba en su finca le infirió una cornada mortal. Sus hijos continúan con la ganadería. Todos estos ganaderos tienen sus fincas en el Valle de San Joaquín, sitio ideal para criar toros por los buenos pastos que allí crecen. En los carteles de las corridas aparecen toreros y rejoneadores portugueses, mexicanos y de muy de cuando en cuando un español, que son complementados con la torería nacional. Raramente las figuras actúan en los ruedos californianos porque los presupuestos para la organización de los festejos son más bien bajos.

Dennis Borba, nacido en California de padres portugueses, es el único matador de toros del estado. Es un valiente y fino diestro que se ha aventurado poco fuera de su tierra. Tomó la alternativa en Mazatlán, México, en 1987. Aparte de actuar en los ruedos ayuda a su padre con la ganadería y con la administración de su plaza de toro en Escalón. Mario Texeira y Jorge Gabriel “Vaca” son banderilleros. Ambos actúan a menudo cumpliendo bien con el capote y banderilleando excelentemente.

Tres jóvenes rejoneadores han empezado a destacar: Marcelino Cardoso, José Correia y Carlos Costa. José y Carlos son hijos de ganaderos y aprendieron la profesión entrenando los caballos de la cuadras de sus padres; por el contrario, Marcelino es un abogado de Los Ángeles cuya afición a los caballos le ha llevado a probar su suerte con los toros en los ruedos. Los forcados de la región son muy populares, habiendo cierta competición entre los grupos Amadores de Turlock, de Escalón, de Tulares y de Artesia. Actúan regularmente ya que los grupos de forcados portugueses raramente son contratados. En los medios de comunicaciones informan sobre asuntos taurinos José Avila en la sección Cuarto Taurino, del periódico Tribune de San José, Dimas Alves en el programa radial Festa Brava de King 620 AM y George Da Silva en la revista del Internet Bullfighting in California.

El periodista Miguel Avila acaba de hacer un reportaje sobre las plazas de toros californianas del que extraemos estos datos. En el año 2000 el estado contaba con catorce plazas con estructuras permanentes, once de ellas se encuentran en el Valle de San Joaquín. Sus aforos aparecen en paréntesis y están localizadas en o cerca de las siguientes poblaciones: Turlock (2.500); Gustine (4.000); Escalon (1.200); Tracy (1.200); Stevenson (3.000); Thornton (3.000), Elk Grove (1500), San José (1.200), Morgan Hill (2.000), Madera (3.000), Laton (1.500), Tulare (2.000), Orland (1.500) y Artesia (1.200).

Para concluir diré que la tauromaquia en California, con sus corridas a la portuguesa, muestra una vitalidad que augura permanencia. Sin embargo, he observado que la fiesta brava en California está confinada mayormente en la comunidad de origen portugués, lo que limita su crecimiento, al menos que los organizadores intenten atraer al resto de la población. Intuyo que los lideres quienes, después de una ardua lucha defendiéndose del gobierno y de la las sociedades protectoras de animales, introdujeron la fiesta brava en el Valle de San Joaquín, se encuentran en una encrucijada. Por un lado, pudieran mantener el status quo para gozar sin interferencia externa de la celebración de la fiesta brava a un nivel comunal, como una expresión de su herencia cultural o, por otro lado pudieran promover los festejos taurinos a un nivel nacional, con la intención de capitalizar su crecimiento. Con esta última opción corren el peligro de incitar a los muchos enemigos del toreo, que ahora afilan sus garras para en su momento eliminar ese brote de la fiesta brava que antes se les escurrió entre sus zarpas. Por el momento, tanto los empresarios, ganaderos y otros protagonistas del toreo californiano como los miembros de la comunidad portuguesa-americana aparentemente prefieren lo seguro, seguir calladamente disfrutando del toreo tal como lo tienen en la actualidad.

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