24 julio, 2021

LA FERIA INVERNAL DE OLIVENZA-2012: UN BUEN APERITIVO DE LA TEMPORADA ESPAÑOLA.

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias de la temporada taurina europea del 2012, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.

Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias de la temporada taurina europea del 2012, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.

Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet. A continuación menciono cualquier acontecimiento o dato importante relacionado con el abono ferial y el resultado económico, basado en la asistencia de público a la plaza. Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los diestros que han conseguido sobresalir en sus actuaciones. Además, en un anexo informo sobre los premios que pudieran haber sido concedidos a los triunfadores de la feria por las instituciones locales.

Advierto que trato de moderar mis opiniones particulares sobre las actuaciones de los toreros, ya que estos resúmenes están basados en la información difundida por los medios de comunicación. Sin embargo, las muchas imágenes, videos, e incluso de retrasmisiones televisivas de corridas, que ahora pueden verse a través del Internet, me ayudan tremendamente para escribir con mejor apreciación los resúmenes de las ferias.

Sobre la Feria de Olivenza y el abono de su edición 2012

Hasta la década de los ochenta la Feria de la Magdalena de Castellón se consideraba el comienzo oficial de la temporada española. Luego, ese comienzo se ha ido adelantando, ya que enero se abre la temporada española en Ajalvir y continua en febrero en Valdemorillo, dos pueblos cercanos a Madrid, y también se dan algunas corridas sueltas. En esas ferias invernales generalmente los carteles son modestos.

Sin embargo, el verdadero preámbulo de la temporada española, desde hace más de una veintena de años ha tenido lugar en el pueblo extremeño de Olívenza, en donde el primer fin de semana de marzo se celebra una mini-feria, en la que se dan tres o cuatro festejos taurinos, concentrados en un fin de semana, y con carteles muy atractivos compuestos por figuras. En cambio, ese preámbulo de nuevo se adelantó en 2010 y 2011 con la celebración a últimos de febrero de una feria invernal en el Palacio de Vistalegre de Madrid, en donde también actuaron varios toreros vanguardistas. Ahora bien, ese intento de quitar el protagonismo a la corta Feria de Olivenza, por el momento ha fallado, pues está temporada la temprana feria madrileña no se ha celebrado.

El abono de la Feria de Olivenza-2012 comenzó el viernes 2 de marzo con una novillada, siguió el sábado 3 con una corrida de toros y concluyó el domingo 4 con una doble dosis de corridas. En los carteles de los tres festejos mayores aparecían anunciados siete figuras del cacareado grupo 10-G, y se completaban esas combinaciones con la inclusión del diestro extremeño Antonio Ferrera, y con la de Juan José Padilla, quien reaparecería después de la grave cogida sufrida en Zaragoza el 7 de octubre del pasado año, en la que perdió la visión del ojo izquierdo.

Carteles y resultados

A continuación aparecen los carteles de la novillada y de las tres corridas con los resultados que fueron extraídos de las reseñas que aparecen en la prensa taurina cibernética:

Viernes 2 de marzo. 1ª de Feria, Novillada. Novillos de José Luis Marca para (justos de presentación; 1º, 2º y 3º nobles pero blandearon, y los restastes presentaron dificultades) para Tomás Angulo (oreja; saludos tras aviso), Tomás Campos (oreja; saludos tras dos avisos) y Álvaro Sanlúcar (oreja; dos orejas; salida a hombros). Los tres novilleros debutaban con picadores. Entrada: ¾.

Sábado 3 de marzo. Toros de Garcigrande (terciados de presencia pero nobles y manejables en conjunto; el mejor el 3º, y los más deslucidos el 5º y el 6º) para El Juli (oreja tras aviso; oreja; salida a hombros), Miguel Ángel Perera (oreja; dos orejas; salida a hombros) y Alejandro Talavante (dos orejas; ovación tras aviso; salida a hombros). Entrada: lleno de “no hay billetes”. Corrida matinal. Tres cuartos de plaza. Seis toros de Zalduendo, correctos de presencia y de juego desigual.

Domingo 4 de marzo, matinal. Toros de Zalduendo (desiguales de presencia y juego; los mejores, el 2º y el 6º) para Enrique Ponce (saludos tras aviso; oreja tras aviso), Antonio Ferrera (dos orejas; dos orejas; salida a hombros) y Cayetano (división de opiniones; oreja). Entrada: ¾.

Domingo 4 de marzo, por la tarde. 4ª y última de Feria. Toros de Núñez del Cuvillo, el tercero substituido por otro del mismo hierro por inutilizarse (con aceptable presentación y juego e irregular; el mejor el 4º) para Juan José Padilla (oreja y oreja; salida a hombros), Morante de la Puebla (oreja; silencio) y José María Manzanares (oreja; ovación). Entrada: lleno de “no hay billetes”.

Como puede apreciarse por los datos en las reseñas, a pesar de la crisis por la que pasa España, en la primera y la última corrida hubo llenos de “no hay billetes”, y en la matinal del domingo y en la novillada se cubrió unas tres cuartas partes del aforo del coso.

Los resultados artísticos de los fines de semana taurinos en Olivenza generalmente son de buenos para arriba, pues en el ruedo los toreros intentan estar bien para enviar el mensaje de que están dispuestos a dar guerra en la temporada que comienza. Esto también ha sido el caso en esta edición de la feria, pues en los cuatro festejos se concedieron un total de 22 orejas, 5 en la novillada y 17 en los festejos mayores. Así los premiados se repartieron los trofeos: Ferrera se ganó cuatro apéndices; Perera y el novillero Sanlúcar cortaron tres orejas; Padilla, El Juli y Talavante obtuvieron dos orejas cada uno. Estos seis toreros salieron a hombros por la Puerta Grande por concedérseles más de un trofeo. En cambio, los diestros Ponce, Morante de la Puebla, Manzanares y Cayetano más los novilleros Angulo y Campos dejaron el ruedo caminando por haberse merecido solo un trofeo.
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La novillada

El viernes en la novillada que abrió la feria actuaron los jóvenes novilleros Tomás Angulo, Tomás Campos y Alvaro Sanlúcar, enfrentándose a un encastado encierro de José Luis Marca. A pesar de que los tres jóvenes hacían el debut con picadores, como se pudo ver en las imágenes televisadas por Canal Extremadura mostraron en sus actuaciones que estaban bien preparados para haber dado ese paso adelante en su profesión.

De los tres, el novillero gaditano Sanlúcar fue el que triunfó con más fuerza, al cortar tres orejas y abandonar el coso en hombros por la puerta de los triunfadores. El joven toreó con firmeza, valor y elegancia, llevando a los astados bien templados en pases ejecutados con mando y hondura y, a la vez, adornó su buen hacer con toques de artística inspiración. Completó dos diferentes faenas. La primera fue la más clásica, y hecha a un encastado novillo. En ella sobresalieron dos tandas de largos naturales y los inspirados adornos con que cerró su labor. En cambio, al más complicado sexto, a base de valor y tenacidad, le ejecutó una emocionante e inteligente faena no desprovista del toreo esencial. Al tercer novillo lo mató efectivamente para obtener una merecida oreja; y al sexto le remató de una buena estocada, siendo prendido al salir de la suerte. Se le concedió un doble trofeo.

Por otro lado, los extremeños Angulo y Campo obtuvieron un trofeo por coleta y también mostraron a sus paisanos que tienen material para con suerte renovar la cantera local. Angulo abrió la tarde enfrentándose con un noble y encastado jabonero que, al darse dos tremendas volteretas se quedó con poca fuerza. La sorpresa fue que el extremeño lo lidió con tal mimo y templaza, que le hizo durar lo suficiente para completarle una meritoria, elegante y larga faena hasta que el novillo se entabló. Aunque le costó trabajo cuadrarlo, hábilmente cobró una buena estocada, que le aseguró la oreja. Con el complicado cuarto, que se paró pronto, derrochó valor y voluntad para hacerle una labor machacona, en la cual hubo destellos de sus buenas maneras. Mató de estocada y dos descabellos y, tras un aviso, salió al tercio a saludar. Campo tuvo sus mejores momentos al lidiar al segundo novillo. Con el capote se lució con unas templadas verónicas, y con la muleta ligó con firmeza y mando una bien lograda faena, compuesta por series cortas de naturales y derechazos, toreando con mando y manos bajas. Alargó algo la faena haciendo un toreo de cercanía. Mató de una buena estocada y le concedieron una oreja. Con el incómodo quinto, el novillo menos cooperador del encierro, estuvo muy valiente, pero estropeó su hacer al matar de cuatro pinchazos y descabello. Oyó dos avisos, y aun así el público cariñosamente le premió su esfuerzo haciéndole salir al tercio a saludar.
Las corridas de toros

En la primera corrida, con el papel acabado, El Juli, Perera y Talavante, lidiando toros de Garcigrande, dieron una gran tarde de toro, y en la que los dos primeros diestros aprovecharon la ocasión para con sus triunfos enviar un mensaje relacionado con las consecuencias del asunto de los derechos de imagen, como dice Andrés Amorós en su crónica en ABC:
El Juli y Perera son diestros de poderío y carácter fuerte: su enfado, por verse excluidos de Valencia y Sevilla, es evidente y lógico. En vez de hacer declaraciones, han hablado hoy en el ruedo de Olivenza… Sin abrir la boca, han lanzado un mensaje clarísimo. Todos lo hemos entendido. Durante la lidia, varias veces ha gritado el público: «¡Sevilla!».

Entre los tres espadas sumaron siete orejas, y de los seis toros solo el sexto se fue al desolladero con las orejas en su sitio. Los toros de Garcigrande estuvieron justos de presencia y de fuerza y, excepto por los deslucidos quinto y sexto, tuvieron nobleza.

Perera estuvo más valiente que el novillero más hambriento que pudiera existir. Ahora bien, se arrimó con tal firmeza y seguridad que, a pesar de estar exponiendo el pellejo, parecía estar tan tranquilo como si estuviera sentado en un sillón en su casa. Concluyó sus dos emocionantes faenas con dos arrimones, durante los cuales en varios instantes el pitón del toro parecía buscar refugio debajo de la chaquetilla, y en otros instantes el pitón ignoraba el vientre del extremeño para buscar con ahínco la muleta que el diestro se la había pasado a la espalda. Pero no fue solo la demostración de un valor inverosímil lo que hizo el triunfo importante, sino también el buen y clásico toreo que hizo con capote y muleta, además del buen uso de la espada. Una oreja y dos trofeos más fueron los merecidos premios a su excelente labor.

El Juli no necesita de esos alardes de valor ya que con su clásica, pausada y magistral tauromaquia tiene bastante para obtener un triunfo. En cambio, en Olivenza, después de hacer alardes de torear magistralmente mientras que sus toros lo permitieron, una vez que estos no daban más de sí, optó por pegarse arrimones para caldear más el ambiente, y así asegurar su éxito…y su mensaje. También su labor capoteril había sido muy especial, pues lanceó con templanza y majestad y se lució en un quite por chicuelinas y otro por gaoneras. Una oreja de peso por toro fueron los merecidos premios.

Talavante se peleó con el sexto toro, el peor del encierro, y lo mató mal, por lo que fue silenciado. Ahora bien, para entonces ya se había ganado la salida por la Puerta Grande junto a sus compañeros por su actuación con el buen tercer astado. Esto escribió Carlos Trejo en Burladero.com de esa faena:

Alejandro de Extremadura aprovechó bien a derechas las boyantes embestidas del ‘garcigrande’. Un natural ligado al final de una serie de derechazos fue el preludio. Talavante lo bordó con la zurda. Brotaron naturales largos, muy largos, y despacio. Terminó por la derecha en una serie de mando, profundidad y ligazón en la que no faltaron esas innovaciones que acostumbra en su repertorio. Bravo el animal que la persiguió con clase en todo momento. Bernardinas finales rematadas con uno de las flores, natural y de pecho, improvisación y explosión de sabor. Cobró buena estocada y provocó la pañolada que le proporcionaría el doble trofeo.

El domingo hubo una doble dosis taurina, compuesta de dos corridas, una matutina y otra vespertina. En la matutina, con tres cuartos del aforo cubierto, Ponce y Cayetano cortaron una oreja, mientras que Antonio Ferrera arrasó sumando cuatro trofeos; y en la vespertina, ante una plaza repleta, el héroe fue el renacido Padilla que cortó una oreja a cada astado de su lote, mientras que Morante de la Puebla y Manzanares solo tocaron pelo en un toro. Veamos.

Por la mañana Enrique Ponce, Antonio Ferrera y Cayetano lidiaron toros de Zalduendo que en conjunto fueron manejables con la excepción del tercero. Ferrera, que conmemoraba el quince aniversario de su alternativa, celebró ante sus paisanos esa efemérides con un sonado triunfo, el que Carlos Crivell juzga de esta manera en Sevillatoro.com:
Antonio Ferrera puso la pasión y sus paisanos se le entregaron de principio a fin. Ferrera es fiel a sus principios. La gran fortaleza que exhibe le permite crear un espectáculo lleno de vibración que engancha a los menos exigentes. Se encontró con el mejor toro de la mañana, el segundo y lo cuajó. Se mostró bullidor en los dos tercios de banderillas, toreó con alegre entrega con el capote. Al buen toro segundo le pudo dar tandas de mucha cadencia y un temple nada desdeñable. Le puso gesto y expresión a cada muletazo y la plaza se lo agradeció después de una excelente estocada. EL segundo de su lote fue manso y se refugió en las tablas. El extremeño puso toda la carne en el asador para robar pases… para que la gente se le entregara. En este sentido, nadie le puede negar que se viste de torero para dar de sí todo lo que tiene.

A Ponce le tocó en suerte dos ejemplares de Zalduendo sosos que tenían poca transmisión, a los que el maestro toreó con su bien conocida técnica y peculiar templada facilidad. A su primero estuvo sobándolo para sacarle pases mientras que el astado pretendía ignorar la muleta que el diestro le ofrecía. Se deshizo del animal con media estocada y descabello, y el público le hizo saludar desde el tercio. Sus mejores momentos los consiguió en su faena al cuarto en el que el toreo derechista fue mejor conseguido que las series con la izquierda. Mató de una estocada efectiva y paseó una oreja. Lanceó con lucimientos a ambos toros, Por otro lado, Cayetano, después de no resolver lucidamente los problemas que le presentó su primero, con el que estuvo poco decidido, se desquitó lidiando al que cerró plaza, el astado mejor del encierro, al que le cortó una oreja. Ya con el capote dio buenas notas al lancear con vistosidad y hacer un bonito quite por saltilleras. Con la muleta estuvo decidido al iniciar la faena de rodillas para seguir toreando con clase y majestad, y al acabar con el noble y bravo toro de una estocada algo trasera, cortó una oreja.

El programa de la corrida del fin de fiesta no pudiera haber sido más interesante, pues además del deseo de ver actuar al genial Morante y al clásico y fino diestro Manzanares, existía un súper interés, algo morboso, por ver como el valiente veterano Padilla en su reaparición, después de unos cinco meses de intensos tratamientos clínicos y físicos para su recuperación de la terrible cogida que recibió el 7 octubre en Zaragoza, se ajustaría a torear sin la visión del ojo izquierdo.

La tarde estuvo llena de emociones, causadas por la presencia en la plaza de un hombre que esos momentos se le considera tanto torero como héroe. Hubo brindis a los doctores que lo habían atendido y al padre del torero, brindis de Morante y Manzanares a Padilla, y una salida a hombros llevado por un puñado de toreros presentes. Por otro lado, la preocupación de cómo el jerezano se comportaría en el ruedo fue innecesaría, pues el valiente diestro lidió a sus toros como si el parche que le tapaba el ojo izquierdo no existiera. Cito parte de lo que escribió Andrés Amorós en ABC con referencia a la parte taurina:

Desde el primer momento, ni una duda. Recibe al primero con lances rodilla en tierra, que enlaza con verónicas, abriendo el compás, y remata con una excelente media. Quita por delantales, clava tres buenos pares de banderillas. Brinda a los doctores Val-Carreres y García Perla. Conduce bien la embestida del toro, lo empapa en la muleta pero se para demasiado. De cerca, lo desafía, le saca todo lo que lleva dentro y mata con decisión: una oreja. Lo que más importa es la sensación que ha dado de seguridad, de seriedad…en el cuarto, noble pero justo de fuerzas, echa toda la carne en el asador: larga de rodillas, verónicas, chicuelinas, media, galleos… Ofrece banderillas a sus dos compañeros: los tres lo hacen brillantemente, en un tercio extraordinario. Con la muleta, el diestro está lanzado, muy «en Padilla»: comienza de rodillas, algo acelerado; se va templando, logra series emocionantes, pasa apuros en un circular, se adorna, rodilla en tierra. Suenan cantes flamencos. Por aclamación, corta una oreja.

Aunque sin quitarle protagonismo al diestro jerezano, Manzanares y Morante dieron también notas relevantes. El de la Puebla le compuso a su primero una faena primorosa, haciendo alardes de su gracia y de esos toques de toreo añejo, que ha añadido a su tauromaquia, y al matar con facilidad de media estocada, se ganó una merecida oreja. Ahora bien, con el quinto, un animal con dificultades, Morante no se complicó la vida, abrevio y a otra cosa. El público reaccionó con división de opiniones. A Manzanares le tocaron dos toros con algunas complicaciones, pero el alicantino se impuso a ellos con firmeza, y aunque si redondear faena, tuvo momentos lucidos, especialmente con el tercero. Al tercero le ejecutó la suerte suprema al volapié con la verdad y facilidad que le caracteriza. Le concedieron un apéndice. Al sexto lo pinchó antes de cobrar una buena estocada y fue fuertemente ovacionado.

El final de la interesante Feria de Olivenza, en la que se presenciaron muchas cosas buenas, fue emotivo el ver al Ciclón de Jerez traspasar la Puerta Grande siendo llevado a hombros por sus compañeros. Suerte, maestro.

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