23 julio, 2021

EL COMENTARIO TAURINO DE JOSÉ LUÍS ESPAÑA.

ADIOS A PEPE BERMEJO Y SU LIBRO DE LOS ABONOS.
Queridos amigos, el fin de semana nos sorprendió con una mala noticia: el taurino Pepe Bermejo ha fallecido en Sevilla a los 86 años de edad. Pepe, que ha trabajado en la empresa Pagés gran parte de su vida realizando diversas funciones, llego a ser el jefe de las taquillas de la Maestranza.

ADIOS A PEPE BERMEJO Y SU LIBRO DE LOS ABONOS.
Queridos amigos, el fin de semana nos sorprendió con una mala noticia: el taurino Pepe Bermejo ha fallecido en Sevilla a los 86 años de edad. Pepe, que ha trabajado en la empresa Pagés gran parte de su vida realizando diversas funciones, llego a ser el jefe de las taquillas de la Maestranza.

En este puesto lo conocí yo, cuando transcurrían los años 80, en que el padre Leonardo Castillo, muy amigo de Bermejo y del recién licenciado de sus obligaciones en la misma empresa, Eugenio Gil, nos recomendó a ellos, para que nos facilitase unas entradas de algunas corridas de feria, con una tarjeta en la que decía “A ver si haces un milagrito con mis sobrinos”. Como no podía ser de otra manera llevando una recomendación tan poderosa, mis amigos Alberto de Burgos, Rafael Juárez (a quien felicito por su ascenso al nivel de abuelo) y, naturalmente, yo mismo, nos sentimos atendidos a la perfección, y no solo aquel año, sino todos los que vinieron después.

Ahora en el Cielo, el padre Leonardo, lo habrá recibido para llevarlo de la mano por las plazas Celestiales, y no me extrañaría en absoluto, que juntos estuvieran ya pensando en organizar un festival, a beneficio de alguna asociación de Ángeles desvalidos.

Recuerdo al bueno de Pepe cada principio de temporada, manejando el libro en que anotaba a los abonados año tras año, hasta que el peso de las nuevas aplicaciones informáticas acabó con otra parte del romanticismo de la tauromaquia.

En la empresa Pagés, en la que también trabajó su padre, fue persona que gozo de la confianza de Don Diodoro Canorea.

Andrés Hernando, Limeño o Manolo Cortés, también pudieron disfrutar de la confianza de Bermejo durante el tiempo en que les apoderó.

Que descanse en paz, este hombre sencillo, honrado y discreto, que siempre estaba dispuesto a tenderle una mano a quien lo necesitara, sin apuntarlo jamás en su célebre libro de cuentas.

Un abrazo para su familia y que Dios reparta suerte.

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