20 septiembre, 2021

“PAPÁ, INVITÉ AL PROGRAMA A VICENTE RUIZ, “EL SORO”.

“PAPÁ, INVITÉ al programa a Vicente Ruiz, “El Soro”. Palabras del licenciado Pedro Julio Jiménez López, mi hijo, al llegar a la cafetería “La Mandrágora”, lugar donde los domingos transmitimos en vivo dos cibernéticos programas de audio vía www.noticierotaurino.com.mx, el primero a las tres y media de la tarde y el segundo al termino de la novillada, conducidos por Sergio Martín del Campo, el matador Paco Olivera, “Bombita”, y Víctor D´Paúl. Grandes fueron mis dudas sobre la presencia del torero valenciano en el lugar sede de las emisiones. Más sin embargo…

“PAPÁ, INVITÉ al programa a Vicente Ruiz, “El Soro”. Palabras del licenciado Pedro Julio Jiménez López, mi hijo, al llegar a la cafetería “La Mandrágora”, lugar donde los domingos transmitimos en vivo dos cibernéticos programas de audio vía www.noticierotaurino.com.mx, el primero a las tres y media de la tarde y el segundo al termino de la novillada, conducidos por Sergio Martín del Campo, el matador Paco Olivera, “Bombita”, y Víctor D´Paúl. Grandes fueron mis dudas sobre la presencia del torero valenciano en el lugar sede de las emisiones. Más sin embargo…

GRANDE FUE mi sorpresa al ver llegar al torero acompañado de su cuñado, el ganadero tijuanense Hernando Limón, y del pequeño Pablo, hijo del recientemente desaparecido también hombre de campo Pablo Labastida, mis dudas se basaban al pensar “El Soro” era un prepotente hombre que dada su popularidad, decimos en México, se iba a poner sus moños. Craso error y todo se convirtió en una amenísima platica en donde todos los presentes participaron, no en el programa solamente, su presencia se convirtió en una enorme platica entre amigos en un lugar lleno a reventar como está ya haciéndose costumbre en ese céntrico espacio expendedor de exquisito café. Un tipazo.

ME IMPRESIONO de sobre manera su humildad, su sencillez, decir que en su primer año de matador era solamente un “pega pases” sin técnica alguna y que se dejaba guiar por sus arrebatos. Trabajo le costó asimilar sus errores y aceptar los consejos de su amigo Francisco Rivera, “Paquirri”, torero al que vio caer al ser él parte de ese cartel de Pozo Hondo el 26 de septiembre de 1984, y posteriormente saber que el otro espada anunciado, José Cubero, “El Yiyo”, acompañaba en el más allá al mencionado “Paquirri”. Y no solo eso, el ganadero fue asesinado a tiros tiempo después.

“CARTEL TRÁGICO” llamaron al de Pozo Hondo, primero las defunciones conocidas y después la lesión en una, la izquierda, extremidad inferior obligaron a “El Soro” a dejar la profesión y sufrir el calvario de ser intervenido quirúrgicamente en casi medio centenar de veces, diecisiete años usando andadera o muletas afianzadas a sus brazos para poder dar un paso. La inactividad le dejó entre otras consecuencias el subir de peso y parar la bascula hasta en 109 kilos, sobrepeso que acabo de fastidiar sus rodillas y aparecer el negro panorama de olvidarse de los ruedos de forma definitiva. Años de zozobra, de dolores físicos y morales, de abandonarse corporalmente y perder las ganas de vivir. Esto nos lo confió personalmente y al hacerlo jugueteaba entre sus dedos con un rosario de bolsillo, esos en forma de mediano anillo. Por cierto que en su muñeca zurda se ven las cicatrices de los injertos padecidos.

TIEMPO NEGRO que para su ventura ha olvidado, ahora, con toda la paciencia posible, sigue una rigurosa dieta buscando bajar más la bascula y el año entrante intentar vestir de luces nuevamente… “Aun así sea solo una vez más, soy torero y lo seguiré siendo”, nos confía. Quiera Dios se pueda cumplir ese deseo, ese gusto que le tiene con vida.

FUE EL doctor Pedro Cavadas quien por medio de atinadas cirugías, literalmente, le volvió a la vida, la moral en alto desde entonces y en el horizonte ya se ve vestido de luces nuevamente… “Ha sido el amor a mi profesión, ser torero, lo que me ha ayudado a salir adelante. Dios ha premiado esa tenacidad, ese sufrimiento. Ahora soy una persona normal”, se sincera, y agrega… “Gracias a San Pedro Cavadas”.

EL TIEMPO se fue volando, los que llenaron el patio de la cafetería “La Mandrágora” respetaron el espacio para que el valenciano, al lado de su cuñado Hernando Limón, el menor hijo de Pablo Labastida, y el matador David Galán, gustaran de ricos tacos de cochinita pibil a la que le agregaban cantidades industriales de cebolla morada y nos mostraron que al explosivo chile habanero le van con singular alegría, posterior a esto las fotos del recuerdo, los autógrafos, abrazos y buenos deseos se dieron por decenas, así quienes lo recibieron con fuertes ovaciones lo despidieron de igual manera.

ATINADA Y afortunada la invitación formulada por Pedro Julio II, el relevo generacional se va formando para cuando a su servidor le otorguen la acreditación a presenciar corridas más allá de las nubes. Independiente a que es mi hijo quien técnicamente hace posible exista el portal y los programas de audio y video, lo digo con gusto, orgullo y satisfacción de dejar a un sano aficionado, y que no se pongan celos mis otros dos “dolores de cabeza”, Juan Luís y Lucia, los quiero igual, a ellos y a sus latosos hijos… Nos Vemos.

Deja un comentario