MÁS SOBRE EL G10.

Para bien o para mal, la mujer con la que estoy casado, no entiende de toros, ni tampoco le gustan. La engañé para que se casara conmigo diciéndole que tenía dinero y era de buena familia y cuando descubrió la mentira, ya era demasiado tarde para echar marcha atrás. Y se casó conmigo.

Pero bueno, a lo que voy. Anita es una chica muy guapa –para mí, la más guapa del mundo- pero no le interesan los toros ni lo más mínimo. No es antitaurina, pero casi. Pero tiene una cosa buena, que me sirve de inspiración.

Y es que ve los toros desde fuera. Quiero decir, desde una perspectiva que los que estamos dentro no vemos.

Por aquello de que los árboles no nos dejan ver el bosque. Mi Anita, cómo ve el bosque desde fuera, es capaz de encontrar cosas en la Fiesta que los aficionados a la propia Fiesta no encontraríamos.

Sus hallazgos son muy variados. Y podría pasarme horas describiéndolos. Un buen amigo me sugirió una vez que debería escribir un libro titulado “La Tauromaquia por Anita”. Y algún día lo haré. En él se incluirían cosas como que las medias de los toreros no ‘pegan’ con nada, porque el rosa combina muy mal con todo. O una de sus reflexiones estrella, la que dice que en el toreo hay tres tipos de torero: los guapos, los artistas, y los que torean bien pero no interesan a nadie.

No se puede tener más razón, y no se puede resumir en menos palabras los arquetipos de torero.

La última incorporación al catálogo de reflexiones es la siguiente. Lo de montar una Feria con ganaderías ‘fuertes’ para atraer a la gente del bou de carrer es una patraña, porque el aficionado al bou de carrer, si quiere ver un victorino, se irá a la embolada de las fiestas del Grao. Debo decir que esta frase fue pronunciada antes de la Feria, y el augurio se ha cumplido. La fórmula propuesta por Taurocastellón para la última Feria de la Magdalena, con el duelo torista, no ha acabado de funcionar en la taquilla, y la plaza de Castellón ha repetido los medios aforos en la mayoría de las tardes, especialmente en las tres últimas del ciclo.

Yo he constatado los hechos entre amigos aficionados a los festejos populares. Algunos han asistido al duelo torista de forma incondicional, pero muchos, la mayoría, se han dejado caer alguna tarde suelta, sin demasiada continuidad. Por alguna razón, ha faltado esa chispa que haya atraído al gran público.

Sin embargo, a pesar de los pesares, creo que estamos en el buen camino. Que se ha encontrado el hilo bueno, del que hay que seguir tirando. Las tres últimas corridas de la última Feria de la Magdalena han dado mucho que hablar. Entre los aficionados al toro de plaza, entre el aficionado al bou de carrer, y entre los espectadores ocasionales, que preguntan por lo que pasó en el duelo. Y algo tendrá el agua cuando la bendicen. Lo que pasó el sábado, domingo y lunes de Feria ha sido capaz de mover el cotarro, aunque haya sido post mortem. Y ese filón hay que explotarlo.

La senda es la correcta, y deberá ser explorada para que Castellón encuentre su ADN. Las consecuencias no serán inmediatas, seguro, y no es esperable una respuesta exagerada en taquilla en el corto plazo, pero los memorables tercios de varas de algunas de las tardes han movido el boca a boca, y la ola hay que aprovecharla para ir construyendo una tendencia positiva que devuelva la ilusión por ir a los toros en Castellón.

Empezando por ejemplo, por la próxima corrida de Beneficencia. El camino se hace al andar, y hemos empezado ya a andar. Yo, por si acaso,seguiré escuchando a mi Anita.

Publicado en el numero 104 de la revista La Puntilla dirigida por Pedro Mileo en Castellón.

Deja un comentario