JOSÉ MARÍA MANZANARES: “EL INDULTO ES PASADO, AHORA EMPIEZO DE NUEVO”.

José María Dolls Samper (Alicante, 1982) alcanzó en el año 2011 uno de los triunfos más grandes que un torero pueda soñar con el indulto histórico de un toro en la plaza de toros de Sevilla. El espada alicantino ha logrado convertirse en un símbolo de referencia para los aficionados. Esta tarde vuelve a Sevilla en la tarde del Domingo de Resurrección, que tendrá su continuación en la Feria, donde volverá a encontrarse con la ganadería de Núñez del Cuvillo, a la que pertenecía el toro indultado.

¿Qué ha significado en su trayectoria el indulto de Arrojado en la Maestranza?

No es fácil explicarlo con palabras, pero esa tarde ya queda para siempre en mi memoria y me siento feliz cuando lo pienso. No me he planteado, porque me parece injusto, sin seré capaz de repetirlo, lo bueno es disfrutarlo de por vida y gozar interiormente con lo que sucedió esa tarde. Lo más importante no es el indulto en sí mismo, lo mejor es la tremenda felicidad que viví aquella tarde y la que vivió el público presente.

¿Ha pensado que la gente pueda creer que siempre que toree en Sevilla puede haber otro indulto?

Para un indulto deben conjuntarse muchas cosas, es casi un milagro. El año pasado toreé en Sevilla en septiembre y la tarde no fue buena. Hay que ser realista, cada tarde es distinta y volver a lograrlo es algo inimaginable. Me preparo para lo que pueda venir. La gente se acordará del indulto, pero eso ya es pasado.

¿Qué significa para José María Manzanares torear en Sevilla el Domingo de Resurrección?

Es un lujo porque es de las fechas más señaladas del ámbito taurino. Es el sueño de cualquier torero, por la fecha, la plaza, por todo. Es un orgullo y una gran satisfacción hacer el paseíllo en Sevilla en esta fecha.

¿Cómo está en estos momentos su tauromaquia? ¿Qué es lo que trata de perfeccionar?

Trato de mejorar el toreo con el capote y para ello me preparo con mucha intensidad. Estoy buscando mayor naturalidad en mi toreo, trato de hacerlo todo muy despacio, que todo surja armonioso, que no haya toques violentos, aunque es verdad que algunos toros lo necesitan. Quiero enganchar los toros echándoles la muleta por delante y suavizando los toques. La realidad es que son muchas las facetas que debo mejorar, lo mismo que cualquier torero, porque quien crea que ya ha logrado la perfección está muy equivocado.

¿Cómo ha conseguido realizar la suerte suprema con tanta seguridad? Lo he conseguido con mucho entrenamiento, sobre todo en los primeros años de novillero y matador de toros. Al principio lo hacía al volapié, con unos movimientos muy mecanizados, aunque luego cada toro presenta una dificultas distintas. Lo de la suerte de recibir es más curioso porque no lo había entrenado ni en el carro ni ene campo. Fue una improvisación en Olivenza en 2011 y fui experimentando luego en otras plazas, siempre para intentar comprender a qué toros podía matarlos así y en qué lugar de la plaza era más favorable. Ahora decido sobre la marcha cómo debo matar a cada toro según sus condiciones y lo hago por pura intuición.

¿Para cuándo seis toros en solitario en Sevilla?

Se ha hablado este año lo de los seis toros para San Miguel, pero si algún día lo hago mi intención es que sea en la Feria. No tengo prisas en hacerlo, lo importante es que cuando llegue sea un acontecimiento y que todo concuerde para que sea algo grande. Está en mi mente encerrarme alguna vez con seis toros en Sevilla, por supuesto.

¿Le gusta torear con Morante en Sevilla?

Con Morante me encanta torear siempre. Las corridas mano a mano del año pasado fueron muy bonitas. Este año se anuncia otro en Nimes. Morante me motiva por competencia y me entusiasma como aficionado.

Sería un cartel precioso para Sevilla, pero eso entra ya en las competencias de mi apoderado. No descarto que algún día se pueda celebrar ese mano a mano en Sevilla.

¿Está muy presionado este año en Sevilla después de tantos triunfos, el indulto y por lo que se espera de su toreo?

El hecho de torear en Sevilla ya es una gran presión. Ahora es mayor porque la responsabilidad es muy alta. Es lo que significa Sevilla para mí y para mi carrera. De todas formas lo anterior es pasado. Este año es otra Feria, los toros serán distintos y el juicio será según vengan los acontecimientos. No me conviene salir muy tensionado, quiero salir como si partiera de cero, porque nadie me va a regalar nada por el indulto.

¿Está de acuerdo en que es el único torero que ha logrado superar lo que alcanzó su padre en la Fiesta?

En absoluto. Algunos lo comentan, pero la trayectoria de mi padre es muy grande. Para mí ha sido el espejo en el que me he mirado, lo que soy lo he bebido en sus fuentes. Se puede opinar lo que se quiera, pero yo pienso que me falta mucho para llegar a su calidad, a su entendiendo del toro, apenas llevo nueve años de matador y me queda mucho camino por delante. Aún hoy día, cuando tengo dudas, siempre le llamo para que me aconseje.

Ambos habéis sido toreros muy sevillanos…

Claro, mi padre se ha sentido de Sevilla y lo que ha hecho es transmitirme ese cariño por esta ciudad. Al principio me costó más torear en Sevilla, porque salía con mucha tensión, pero ahora es la plaza donde me siento más torero, es como mi casa, es donde soy feliz, lo mismo que mi padre me dijo siempre que fue Sevilla en su vida como torero.

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