26 septiembre, 2021

CON EL CORAZÓN EN LA MANO TOREROS Y AFICIONADOS DAN LA BIENVENIDA AL AFAMADO SERIAL QUE MAÑANA EMPIEZA.

ARRASTRE LENTO… A Elías Esparza:

Apreciable “Changuita”. “Caro” amigo y acreditado maestro de la Academia Municipal de Aguascalientes.

Entendemos mutuamente que cuando habla el “corazón” se alertan los sentidos ciertamente conmocionados. La cara lo dice todo. Máxime cuando se dice ¡adiós!

ARRASTRE LENTO… A Elías Esparza:

Apreciable “Changuita”. “Caro” amigo y acreditado maestro de la Academia Municipal de Aguascalientes.

Entendemos mutuamente que cuando habla el “corazón” se alertan los sentidos ciertamente conmocionados. La cara lo dice todo. Máxime cuando se dice ¡adiós!

Y adiós acaba de decirle usted a don Pancho López, amigo suyo que, entre otras cosas, fue su suegro. Su cara, estimado Elías, ciertamente aún acusa los dolientes perfiles de la pena y el dolor. Harto le debió haber dolido tan entrañable pérdida.

Recuerdo que un día me dijo que “el agradecimiento es la memoria del corazón”. Y congruente con sus conceptos, es ahora cuando usted, siempre agradecido, hace público el obsequio que le hiciera en vida su suegro: Un cuadro de la Virgen de Guadalupe, imagen ante la cual, antes de viajar y torear, se postraron infinidad de amigos y conocidos suyos. ¿Cómo olvidarlo? Imposible. Su agradecimiento le brota del “corazón”. ¡Hacer de nuestras caras máscaras de nuestros corazones! –Macbeth- Sucede Elías que cuando se habla del “corazón” se corre el riesgo de hacer referencia a un músculo, una visera, o a una metáfora. Lo cierto es que los taurinos por costumbre le asignan colores: para algunos es tan blanco como enternecedor, y para otros es rojo y cruelmente endemoniado.

Y hasta evalúan su vigor: es fuerte, dicen, y es rudo y consistente. Y cual termómetro, lo catalogan como frío, cálido, tibio, ardiente, y saben de su dimensión física. Los más aventurados afirman que algunos diestros tienen el corazón de pollo, de gallina, de perro, de paloma mensajera, o de golondrina viajera; otros, afirman, lo tienen de león feroz. O de tigre salvaje.

Lo cierto es que, por asociación de ideas, en concordancia con las reacciones del corazón, y resignado ante tan lamentable pérdida, usted, con aires de exultante optimismo, se declara listo para prestarle atención a los 17 festejos que, con motivo de la Feria, le esperan en un futuro inmediato. Y al igual que los toreros, los aficionados irán a la plaza con el corazón “ardiente” por delante a los eventos que, por su significación, tienen notable peso específico dentro del contexto mexicano.

Y como usted -puesto que lo conozco lo puedo afirmar- irán entonces los aficionados a ellos convencidos que será el corazón de los toreros el que, en el púlpito del ruedo, habrá de tomar la palabra. Y los taurinos, fieles devotos a la solemne liturgia taurina, atentos los podrán escuchar.

¡Qué cosa tan más original es el corazón en los toros, verdad Elías! Es tan múltiple y variada la gama de significados y representaciones que en el medio lo hacen reír o llorar, y le conceden variables de alegría y/o tristeza.

Hasta le dan la palabra: “dad palabras al corazón para que hable en el ruedo”. No recuerdo quién lo dijo, pero tal ponente afirmaba que la dicha o la desgracia que no hablan murmuran en el fondo del corazón.

En fin, estimado Elías, hay corazones sangrantes con heridas que tardan en cerrar. Pero, con dolor resignado, y con la nobleza que caracteriza a su corazón, finalmente me hace entender que en el toreo es el corazón el motor y guía del alma, y como tal hay que recubrirlo con el transparente celofán de la pureza y la dignidad.

Deja un comentario