21 septiembre, 2021

LOS IDEALISTAS ESPERAN QUE EL DESENLACE DE LA TARDE DE HOY NO MARCHITE EL IRIS DE HONOR DE LOS TOREROS.

Tocados por los aires de la feria taurina, a veces atorbellinados en ráfagas espirales que giran con violencia y sin control, despiertan los dormidos sentimientos que se involucran con lustrosa arquitectura mentalmente soñadora e idealista.

Al llegar irremediablemente –el afamado ciclo de corridas- al último tercio del calendario anunciado, no puede el aficionado sino reconocer que la naturaleza y carácter del serial taurino tiene un fondo poético insustituible e inevitable. En el plano idealista, el aficionado tiene el derecho a esperar que la imaginación dé resultados visibles, más concretos que los humos que con el menor soplo del viento se fugan hacia la nada.

Tocados por los aires de la feria taurina, a veces atorbellinados en ráfagas espirales que giran con violencia y sin control, despiertan los dormidos sentimientos que se involucran con lustrosa arquitectura mentalmente soñadora e idealista.

Al llegar irremediablemente –el afamado ciclo de corridas- al último tercio del calendario anunciado, no puede el aficionado sino reconocer que la naturaleza y carácter del serial taurino tiene un fondo poético insustituible e inevitable. En el plano idealista, el aficionado tiene el derecho a esperar que la imaginación dé resultados visibles, más concretos que los humos que con el menor soplo del viento se fugan hacia la nada.

No es un sueño imaginar que –la tarde de hoy- Eulalio López “El Zotoluco”, Alejandro Talavante, y Diego Silveti, saldrán a demostrar con un espíritu indomable, característica de los grandes paladines, que en su ardoroso corazón, y muy a pesar de la veteranía de “El Zotoluco”, hay la suficiente vitalidad como para demostrar que cada uno de ellos tiene la pólvora suficiente para asaltar victorioso el cuartel de los incrédulos.

“El Zoto”, hombre de mil batallas, si bien es un torero que para algunos aficionados ya mira el reloj en vano pues el tiempo se le ha echado encima, para contradecir tan impertinentes comentarios viene demostrando que con engrudo fresco continúa pegando en los aparadores mentales de los taurinos no sólo fotografías de triunfos ya olvidados, sino de alardes y apoteosis nuevas. No podía ser de otra manera toda vez que sus tardes fatales, aunque no se le olvidan en lo íntimo al maestro, ¡son tan pocas!

Alejandro Talavante, que el año pasado se encontró en esta misma plaza Monumental con “Niño Bonito”, bravo y noble ejemplar de Begoña que por sus bondades indultara –empezando así un no declarado romance con la afición de Aguascalientes-, esgrimiendo los sables que tantas conquistas le han dado –carácter, temperamento, determinación, habilidad, creatividad, espontaneidad, inteligencia, y una no poca cantidad de arte- saldrá decidido a crispar saludablemente de nuevo el ánimo de los idealistas. Sobre todo si los duendes le conceden el derecho a la explotación poética de la inspiración.

Y Diego Silveti, émulo en tierras ibéricas de nuestros indígenas aztecas, que no indios, flecheros legendarios que sintiendo su patria individual desgraciada por las intrusas fuerzas del destino supieron anteponer su empuje colosal aherrojando sus cuerpos nerviosos y mortales, también tiene su consagrado espacio en el alma de los aficionados soñadores e idealista.

Lo cierto es que desde la perspectiva idealista con grandes dosis poéticas espera que el desenlace de la tarde de hoy no afee el iris de honor de los toreros. Y que todo siga construyéndose con aires idealistas, románticos y poéticos en nuestro lindo Aguascalientes.

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