LA RINCONADA Y CARLOS ARANDA EN TRIUNFO GRANDE.

Corral de Calatrava; casi lleno Novillos de La Rinconada de excelente presentación y juego bravo el segundo nº 45 de nombre “Jalistero” premiado con la vuelta al ruedo que los mulilleros pasaron por alto, deberían estar más atentos a las indicaciones del palco y dejar su show particular para después el tercero fuerte y deslucido y cuarto y bombón de nobleza con su picante.

Antonio Linares, palmas y oreja.

Carlos Aranda, dos orejas y oreja.

El Festejo de Corral población de 1500 habitantes es más que un sacrificio organizar toros y gracias a la gestión municipal y la colaboración de empresas y en particular de “Quesos Navas loshace” y su propietario Manuel Reinosa nos ofrecieron todo un espectáculo en novillada y doma flamenca donde destaco el Guitarrista Ricardo Fernández y el Porti al cante.

Antonio Linares destaco con el capote y en redondos con la muleta algo más distante al natural cerro con bernardinas muy ajustadas fallando con los aceros con estocada que hizo guardia, fue aplaudido en su segundo una labor en tablas donde pedía guerra su oponente el más deslucido del gran encierro de La Rinconada que vuelve a triunfar dos años seguidos, Antonio lo lucio en terrenos de sombra y al hilo de tablas de nuevo la espada le jugó una mala pasada al tercer intento descordinó el animal y fue apuntillado , oreja que paseo.

Carlos Aranda, sigue franca progresión, con detalles muy toreros como el quite al primero de la tarde por gaoneras, el novillo pedía el carnet de torero y el de Daimiel dio todo un recital de temple por ambos pitones , faltando embragetarse mas y ceñir los embroques, aun así la ligazón fue el fuerte de su faena, ante un bravo novillo al que no se podía perder la cara, manoletinas finales y estocada para dos orejas este Novillo lo brindo a José Sarrión, uno de sus mentores. En que cerraba plaza y al cante el Porti dedicándole la canción personalizada al daimieleño, estuvo soberbio en todas las suertes desde el farol de rodillas de recibo como en las verónicas llenas de temple, faena donde destaco al natural y el cambio de mano, trincheras finales con mucho sabor, para después perder el gran triunfo con la espada tres pinchazos e infinidad de descabellos hasta que el animal se echo aburrido, oreja de complacencia que no hace ningún favor al chaval.

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