26 septiembre, 2021

VIAJES EXTRA RAPIDOS A EUROPA EN SOLO 11 DIAS Y “BARRIENDO PARA AFUERA”.

ASÍ PUEDAN ustedes creer que dentro de once días alguna agencia de viajes avisará que tiene desplazamientos súper rápidos al viejo mundo no se trata de eso, me estoy refiriendo a un anuncio aparecido en 1934 en la revista “La Afición Magazine”, once días duraba la travesía y agrega… “con el vapor francés Mexique. Salidas de Veracruz, 1er semestre de 1934…”.

LO ANTERIOR viene al caso ya que gracias al ingeniero Enrique del Valle de Alba contamos con un verdadero tesoro, una enorme colección empastada de esas añejas revistas, oro liquido, que nos cuentan infinidad de los acontecimientos deportivos y taurinos de esos años y de donde copiaremos crónicas y escritos firmadas por “Monosabio”, por Miguel Gil, por “Don José” y por otras reconocidas firm

ASÍ PUEDAN ustedes creer que dentro de once días alguna agencia de viajes avisará que tiene desplazamientos súper rápidos al viejo mundo no se trata de eso, me estoy refiriendo a un anuncio aparecido en 1934 en la revista “La Afición Magazine”, once días duraba la travesía y agrega… “con el vapor francés Mexique. Salidas de Veracruz, 1er semestre de 1934…”.

LO ANTERIOR viene al caso ya que gracias al ingeniero Enrique del Valle de Alba contamos con un verdadero tesoro, una enorme colección empastada de esas añejas revistas, oro liquido, que nos cuentan infinidad de los acontecimientos deportivos y taurinos de esos años y de donde copiaremos crónicas y escritos firmadas por “Monosabio”, por Miguel Gil, por “Don José” y por otras reconocidas firmas. Oro liquido, ya lo decía.

EN UNA de ellas dice al inicio “Monosabio”… “Entre los papeles que guardo como oro en polvo, encontréme con la siguiente crónica escrita por el maestro Corrochano. No resisto al deseo de reproducirla”. Y comienza el relato sobre “El Gallo y la Química en los Toros”.

IREMOS TRASCRIBIENDO pues poco a poco, los escritos son largos pero nada tediosos, por supuesto que mencionan en estos escritos a toreros de aquellos años, don Fermín, Jesús Solórzano, Antonio Montes, Joaquín Hernández, “Parrao”, Vicente Cárdenas, “Maera”, Luis Freg y muchos, muchísimos más. Como muestra de nuestro tesoro va un escrito corto…

“BARRIENDO PARA AFUERA”. Por Monosabio.

En estos días en que los aficionados empiezan a preocuparse por la Temporada Taurina en puerta, se ha sospechado que la nueva empresa se propone presentar a dos, tres diestros de glorioso pasado, que se hallaban retirados del servicio y que vuelven a la arena empujados por su afición arrolladora, o por la imperiosa necesidad.

Se invoca para encender interés por la vuelta de los veteranos el recuerdo de jornadas inolvidables, hazañas pretéritas y se asegura que ellos superan en valer artístico a los que hoy ocupan los sitios que abandonaron por quien sabe qué motivos. Y hasta se declara que el toreo en vez de avanzar, se ha estacionado, o desmerecido cabalmente por causa de los que hoy lo practican.

Es un punto muy discutible. Yo no creo en retrocesos, así, en términos generales, aun cuando en ciertas particularidades concedo que es innegable que la fiesta ha desmerecido.

Pero hemos considerado el pro y el contra de una postrera excursión de Belmonte y Sánchez Mejía por estas tierras. Y preocupándonos esa que algunos consideran una amenaza, olvidamos lo que tenemos en casa.

No se trata de un retirado. De un lidiador que habiendo amasado una fortuna perdió su afición o cobró temor a los astados brutos y prefirió disfrutar tranquilamente de pingüe fortuna, ajeno ya a los azares, y sin importarle un bledo que la fiesta quedara en manos de fariseos.

Aludo a un diestro todo pundonor y honradez, que ha visto pasar los años sin mengua de su entusiasmo por la fiesta, sin que su corazón tiemble escarmentado por muchos y rudos contratiempos.

Me refiero a Luis Freg.

¿Cómo pensar en Belmonte y en Sánchez Mejía, olvidando al nuestro, que se mantiene firme en su puesto, sin que nadie en sus especialidades le hay adelantado un paso?

Yo creo que, si hemos de barrer, conviene primero hacerlo hacia adentro, y luego ya habrá tiempo de barrer hacia afuera.

Preocupémonos por los nuestros y, luego, si hay que ser benévolo, seámoslo para los otros.

En torno al reingreso de Belmonte y Sánchez Mejía viene alegándose que ellos recuerdan la gloriosa etapa en que floreció Joselito. Y con respecto a Luis Freg podríamos otro tanto, o quizás más, porque Luis alcanzo el desarrollo de Bombita y Machaquito y el Gallo, y los días de Gaona, Joselito y Belmonte, y ha sabido codearse dignamente con la gente nueva.

“DON VALOR” le llamaron en España. Y allá todos reconocieron que diestro más valeroso no ha pisado los ruedos. Y le dan su sitio. Y le llaman de Barcelona ofreciéndole buena contrata, que no pudo aceptar por el percance sufrido por su hermano Alfredo.

¿No es de elemental justicia que, para integrar el cartel de matadores en la próxima temporada, se solicite su concurso?

Luis Freg sería bien acogido por los aficionados, y para darlo por hecho basta recordar la impresión que causó en la Corrida de La Oreja de oro, única vez que le vimos durante la anterior temporada: su presencia en el ruedo fue acogida con largo y cariñoso aplauso. Y las demostraciones de regocijo repitiéndose cuando toreó con el capote, cuando clavó banderillas y en la muerte de sus dos enemigos.

Entonces todos certificamos que Luis Freg no había perdido su contacto con el público, y que éste sabía al dedillo lo que Luis significa en el toreo como artista pundonoroso, honrado y cultivador de la verdad en el momento más interesante de la lidia, cuando el matador ha de irse sobre su adversario cara a cara, ofreciendo el pecho a los agudos puñales de la bestia, momento en que hoy día solo puede verse a él, porque la mayoría de los otros han optado por seguir ruta distinta, más segura, tal vez, pero que no armoniza con la exposición que debe de exigirse en todo momento de la lucha del torero con el toro… Firma… MONOSABIO.

ES ESTO lo que acabo de copiar, de transcribir desde las amarillentas hojas de “La Afición Magazine” de 1934, dirigida en aquellos años por Alejandro Aguilar Reyes y la administraba Carlos Quiros, que vendían el ejemplar tamaño carta con 48 páginas en 15 centavos.

AGRADEZCO POR enésima vez al ingeniero Enrique del Valle su heredado valioso préstamo, tenemos material para largo y pián pianito, poco a poco, diariamente copiaremos parte de otros artículos y al momento de terminarlos se los compartiremos, valen la pena, sobre todo “descubriremos” la similitud existente, en muchos de los casos, con problemas taurinos actuales… Nos Vemos.

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