21 septiembre, 2021

BENEFICENCIA, RENOVARSE O MORIR.

La supervivencia de la tradicional corrida de Beneficencia ha supuesto un auténtico quebradero de cabeza para los actuales mandatarios provinciales, enfrentados a una tesitura económica que hacía inviable el sistema de financiación de este festejo, en la fórmula tradicional en que se venía celebrando, pero sin renunciar en ningún momento, tanto a su celebración como a la labor social del mismo.

A nadie escapa que, tanto en nuestra plaza como en la mayoría de las que pueblan la geografía nacional, la asistencia fuera de las ferias se resiente de forma notable y nuestra corrida de Beneficencia se salvaba de esta circunstancia por el simple hecho de que la gran mayoría de la entradas eran adquiridas por Ayuntamientos que, de este modo, colaboraba

La supervivencia de la tradicional corrida de Beneficencia ha supuesto un auténtico quebradero de cabeza para los actuales mandatarios provinciales, enfrentados a una tesitura económica que hacía inviable el sistema de financiación de este festejo, en la fórmula tradicional en que se venía celebrando, pero sin renunciar en ningún momento, tanto a su celebración como a la labor social del mismo.

A nadie escapa que, tanto en nuestra plaza como en la mayoría de las que pueblan la geografía nacional, la asistencia fuera de las ferias se resiente de forma notable y nuestra corrida de Beneficencia se salvaba de esta circunstancia por el simple hecho de que la gran mayoría de la entradas eran adquiridas por Ayuntamientos que, de este modo, colaboraban con la labor social que perseguía este evento.

La actual coyuntura económica hace inviable que las corporaciones locales sigan asumiendo este dispendio, salvo en contadas excepciones, lo que llevaba a la organización a elegir entre tres posibles escenarios: celebrar el festejo, con un alto riesgo de pérdidas, suspender el mismo o intentar buscar una nueva ubicación que permita su continuidad y la labor social que durante estos años ha venido realizando.

La lógica ha hecho decantarse a nuestro presidente provincial Javier Moliner por esta última opción y, al margen de como se desarrolle definitivamente el proyecto, la Beneficencia tienen muchos puntos para consolidarse en este nuevo formato.

El riesgo de que, al estar incluida dentro de un ciclo llegue a pasar desapercibida, es el punto más a tener en cuenta y lo lógico sería intentar buscar fórmulas para dotar de personalidad propia a este festejo. La fecha de celebración, enmarcada dentro de un primer fin de semana de fiestas cuyo protagonista es la provincia, consigue mantener en cierto modo la vinculación de este festejo con los pueblos y probablemente ese deberá ser uno de los puntos que marquen el carácter propio de esta corrida. También ayudará el hecho de que habitualmente entre este festejo y el resto de corridas median la corrida de rejones y las novilladas, lo que le imprime una cierta independencia con respecto al resto de la feria, que cada vez se vuelca más hacia el segundo fin de semana.

La apuesta es importante y no está exenta de riesgos, pero si logra cuajar se lograría, por una parte, mantener este histórico festejo, tanto en su aportación social como en su componente festivo provincial y por otra podría devolver al primer festejo de la feria un interés que a ido menguando en los últimos años.

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