26 septiembre, 2021

EL COMENTARIO TAURINO DE JOSÉ LUIS ESPAÑA.

APARICIO Y LA AFICIÓN DE LAS VENTAS.

Queridos amigos, el Santo labrador más taurino de Madrid, no ha podido darles un buen alegrón a los aficionados de Las Ventas. Las corridas que se han celebrando en su honor, no han tenido a un triunfador claro, y el publico que ha casi ha llenado los tendidos, una tarde si y otra también, se ha quedado sin poder vivir una tarde plena de faenas rotundas, y a lo largo del ciclo, solo se han podido disfrutar de detalles de este o aquel matador, de algún que otro puyazo, de un buen par de banderillas o de la bravura parcial de algún toro, que también los ha habido. Demasiado “Poco pan, para tanto fiambre”.

APARICIO Y LA AFICIÓN DE LAS VENTAS.

Queridos amigos, el Santo labrador más taurino de Madrid, no ha podido darles un buen alegrón a los aficionados de Las Ventas. Las corridas que se han celebrando en su honor, no han tenido a un triunfador claro, y el publico que ha casi ha llenado los tendidos, una tarde si y otra también, se ha quedado sin poder vivir una tarde plena de faenas rotundas, y a lo largo del ciclo, solo se han podido disfrutar de detalles de este o aquel matador, de algún que otro puyazo, de un buen par de banderillas o de la bravura parcial de algún toro, que también los ha habido. Demasiado “Poco pan, para tanto fiambre”.

En este largo abono, el pasado martes 29 de Mayo, ocurrió uno de los hechos más destacable. El sevillano afincado en Madrid, Julio Aparicio, se cortó la coleta, después de tres buenas verónicas y una tarde gris, tirando a negra.

En el toreo hay que tener las cosas muy claras para estar delante del toro, y si no se tienen, es un gesto de hombría, de honor y de vergüenza torera reconocerlo y dejarlo.

Este gesto no estaba previsto, y mucho de ese publico tan “especial” y que tantas… ¿virtudes? tiene, como pregona alguna parte muy influyente de la prensa taurina madrileña, silbó y abroncó al torero, mientras que El Fandi, como maestro de ceremonia y Miguel Ángel Perera como testigo, desposeían al torero sevillano, de la castañeta, que simboliza la actividad de un matador de toros.

Fue el mismo público que inundó el ruedo de almohadillas, cuando Aparicio se marchaba de la plaza, pero que es tan “bueno e inteligente”, y las tiraba con tanto tino, que no le dio ninguna al matador. Ese publico tan “sensible” de Madrid, que minutos antes se estaba mofando de un torero, que con mayor o menor acierto, se estaba jugando la vida en su plaza, una vida que casi pierde el 21 de mayo de 2010, en esta misma arena, cuando un toro de Juan Pedro Domecq lo empitonó por el cuello, sacándole el cuerno por la boca.

Solo los buenos aficionados, que también los hay en los tendidos y andanadas venteñas, reconocían el gesto, y recordaban el toreo clásico, pinturero y artista de Julito, el hijo del maestro de La Fuente del Berro.

Ellos si recordaban la plasticidad de su capote, o los largos y templados muletazos de la tarde memorable de su confirmación en aquel San Isidro del 94, y aun tienen en la mente aquella embestida noble y con raza del quinto toro de la tarde, un astado de Manolo González que se venia de largo a la muleta que le presentaba Julio Aparicio, para ligar tandas de derechazos interminables, preñados de sabor y torería.

Aquella faena tuvo el premio de las dos orejas y una salida apoteósica por la Puerta Grande de las Ventas, una salida bien diferente a la del pasado martes, pero no menos torera, pues de toreros son los triunfos y también las malas tardes.

Suerte, Julio, pues como tu bien sabes, para un torero no hay nada peor que vivir sin torear. Hay que acostumbrarse a ello para forjarse otra vida…y no dar marcha atrás.

Hasta el lunes y que Dios reparta suerte.

Deja un comentario