VICTOR MENDES IMPARTE UNA LECCIÓN MAGISTRAL SOBRE RAZA, CASTA Y BRAVURA.

El torero portugués participó ayer en la V Jornada de Convivencia del Colegio de Veterinarios de Badajoz.

El diestro Victor Mendes fue el protagonista ayer de la V Jornada de Convivencia Taurina organizada por el Colegio Oficial de Veterinarios de Badajoz. El portugués impartió una conferencia bajo el título ‘La bravura del toro desde el punto de vista del matador’ en la que desarrolló su concepto de raza, casta y bravura.

Además, en el acto se hizo entrega a los hermanos Luis y Alfonso Albarrán Marzal del premio ‘Agustín Molina Blanco’ al mejor toro de la feria de San Juan de 2011. Un galardón que recayó en la ganadería de Luis Albarrán por el astado ‘Garabito’, de encaste Murube, lidiado en primer lugar por Javier Solís la tarde del 23 de junio del pasado año. El torero paseó las dos orejas.

Ante un auditorio lleno, Victor Mendes impartió toda una clase magistral sobre el concepto de bravura, a la que calificó como «su herramienta de trabajo como matador de toros». Indicó que la definición era compleja, pues manifestó que es algo que se comprende cuando uno se pone delante, así que diferenció raza, casta y bravura.

Así, explicó que con respecto a la raza habría que distinguir entre la brava y la mansa. La primera está enfocada al espectáculo y la segunda al consumo. Dentro de la raza brava, la casta hace referencia al origen del toro, a su procedencia. Y por último, la bravura que según su criterio se comprueba en el comportamiento del animal, es decir, si el toro acomete o huye.

«Son conceptos que suelen mezclarse porque la bravura nunca se ha explicado de manera científica, por las dificultades que conllevaría ese intento. La genética animal nunca ha sido una ciencia muy desarrollada», manifestó el luso.

De esta manera, desde el punto de vista del profesional, Mendes aseveró que para muchos aficionados es ante el caballo de picar cuando se mide la bravura. Sin embargo recordó que el picador está ahí para que su matador triunfe y por tanto, debe hacer lo que más conviene al mismo. «El banderillero es la gran víctima de la bravura», comentó respecto a los toreros de plata. Por su parte, el empresario quiere que el toro sea bravo, pero también que permita el triunfo del torero. Con lo cual se llega al punto en el que se busca la nobleza.

«Los ganaderos quieren vender sus toros pero también verles en el arrastre sin orejas, así que se busca al toro bravo que a la vez sea noble y que embista humillando», añadió el espada. Con respecto a las personas que pueblan los tendidos, expresó la diferencia entre aficionado y espectador, pues ambos tienen conceptos distintos y así no existe para ellos una única definición de astado bravo.

También los críticos, cuyo concepto de bravura varía «dependiendo de si escriben para que los lea el aficionado, el torero o sencillamente pensando en sí mismos», matizó. Mendes también resolvió las dudas de algunos de los aficionados que se acercaron hasta el Colegio de Veterinarios pacense. Así, apuntó que el toreo exige valor pero que actualmente parece que se rechaza el riesgo excesivo. En su opinión el diestro debe buscar el equilibrio entre el arte, el valor y la técnica.

Preguntado sobre la compatibilidad de la bravura y la nobleza, dijo que lo importante es que el toro tenga comportamiento de fiereza, para que transmita, y nobleza sin que se caiga en la «nobleza tontorrona», en la que de la sensación de que es fácil ponerse delante.

Antes de marcharse, el diestro recordó que se había retirado de la profesión pero que jamás lo haría como aficionado.

Fuente: www.hoy.es

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