20 septiembre, 2021

EL COMENTAURO… GORA ZESTOA ETA GORA ZEZENAK!

De referéndums va la cosa. Al consistorio de Guijo de Galisteo, pueblo cacereño desconocido para la mayoría de los españoles, se le ocurrió someter a la consideración popular en qué gastaba una partida del presupuesto –toros o empleo- y ha sido portada en multitud de diarios e informativos. Interesa el morbo porque en los tiempos que corren poner en una balanza trabajo o diversión, sin entrar a valorar el arraigo de las tradiciones o el beneficio que pueda reportar a los bares, crea polémica por encima de la exigua cantidad de que se trata.

De referéndums va la cosa. Al consistorio de Guijo de Galisteo, pueblo cacereño desconocido para la mayoría de los españoles, se le ocurrió someter a la consideración popular en qué gastaba una partida del presupuesto –toros o empleo- y ha sido portada en multitud de diarios e informativos. Interesa el morbo porque en los tiempos que corren poner en una balanza trabajo o diversión, sin entrar a valorar el arraigo de las tradiciones o el beneficio que pueda reportar a los bares, crea polémica por encima de la exigua cantidad de que se trata.

En cambio a pocos directores de medios de información al servicio de intereses muy concretos les ha interesado otro plebiscito popular, el de Zestoa, municipio enclavado en pleno corazón de Gipuzkoa con mayoría abertzale en su consistorio y conocido en todo el mundo por ser la patria chica de José Manuel Ibar Urtain, harrijasotzaile y campeón de Europa de los pesados a comienzo de los setenta. Allí el problema era mayor: toros sí o toros no. ¿Les suena? Bildu manda en el Ayuntamiento, donde hay una amplia representación del PNV, y con la soberanía obtenida en las urnas les hubiese resultado muy fácil borrar de un plumazo parte de las costumbres locales. Pero el pueblo se pronunció y por amplia mayoría –63’99 % a favor y 36’01% en contra- les dijo a sus gobernantes que los toros no se tocan. Y no se tocan porque por sus montes, en las cuevas de Ekain o Altxerri, hay testimonios incuestionables de que el ganado corría por sus laderas en tiempos inmemoriales y porque los toreros han actuado en la foru enparantza, plaza del pueblo, desde 1670.

Y porque a mediados del XVII el consistorio ordenó ensanchar el recinto y acondicionar los chiqueros “para corridas de toros y otros espectáculos” así como ampliar balcones “para ver mejor las corridas”. “Inposaketarik ez, zezenak bai”, decía el lema que los defensores acuñaron tres siglos después para convencer a los indecisos.

Telecinco le dio cancha al hecho y en el noticiario de la noche un lugareño se declaró votante de Bildu y taurino. “La fiesta de los toros no es española, es nuestra”, afirmó sin complejos ante las cámaras. O lo que es lo mismo, la Fiesta es universal y debe perdurar por encima de tendencias políticas.

Así que a primeros de septiembre los incipientes torerillos volverán a cruzar la arena en busca de un cachito de gloria. Y nosotros los vascos podremos gritar: “Gora Zestoa eta gora zezenak!

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