19 septiembre, 2021

EL PASEÍLLO… TODOS LOS DÍAS TOROS.

Mientras la prensa tradicional en nuestra provincia, y me temo que en el resto de España, sigue sin apenas ofrecer noticias de toros, nuestro compañero Vicent Climent ha demostrado, en un esfuerzo loable en todos los sentidos, que se puede dar una noticia diaria ya sea de hechos producidos en nuestra tierra o de acontecimientos en los que algún protagonista es un torero o ganadero local.

Esta semana, sin ir más lejos, el blog de “La Puntilla” ha ofrecido información sobre los carteles de Vinaroz, el éxito de los novillos de Jovaní en Chelva, el anuncio de Sedano Vázquez en La Malagueta, los triunfos de Vicente Soler en Ledesma y San Adrián y, por supuesto, el acto que organizó la Peña La Revolera con motivo de la entrega de su premio anual. Re

Mientras la prensa tradicional en nuestra provincia, y me temo que en el resto de España, sigue sin apenas ofrecer noticias de toros, nuestro compañero Vicent Climent ha demostrado, en un esfuerzo loable en todos los sentidos, que se puede dar una noticia diaria ya sea de hechos producidos en nuestra tierra o de acontecimientos en los que algún protagonista es un torero o ganadero local.

Esta semana, sin ir más lejos, el blog de “La Puntilla” ha ofrecido información sobre los carteles de Vinaroz, el éxito de los novillos de Jovaní en Chelva, el anuncio de Sedano Vázquez en La Malagueta, los triunfos de Vicente Soler en Ledesma y San Adrián y, por supuesto, el acto que organizó la Peña La Revolera con motivo de la entrega de su premio anual. Resulta paradójico, sin embargo, que prácticamente nada de esto ha tenido el más mínimo eco, resumiéndose la información taurina local a una fotonoticia sobre el Revolero de Honor.

Este vacío informativo fue el que nos impulsó, en su día, a emprender la modesta pero ilusionante aventura de publicar una revista netamente taurina y demostrar, de este modo, que aquí noticias de toros hay más a menudo de lo que muchos pudieran pensar. Lo que falta es voluntad de dar a este tema el espacio que debería corresponderle.

Nunca he terminado de entender este menoscabo de los medios generalistas hacia la fiesta de los toros, con la que se vuelcan tan solo durante la feria y a la que condenan al ostracismo el resto del año. Quizá sea la propia indiferencia del aficionado, posiblemente la escasez de publicidad o simplemente la costumbre de que los toros sólo tienen sitio cuando no hay otra cosa con que llenar las páginas.

Cabría preguntarse por qué tiene mucha más repercusión en algunos casos una manifestación antitaurina que una puerta grande. O porqué un torero adquiere un enorme protagonismo tras una cogida grave y ese mismo diestro pasa desapercibido aunque consiga encadenar triunfos rotundos.

La pelota está, a mi modo de ver, en el tejado de los profesionales del toro, auténticos protagonistas de esta historia y quienes más tiene que ganar o perder con todo esto. Su futuro depende de lo bien que sepan vender el producto, algo que hasta el momento muy pocos has sabido hacer, y de su capacidad para responder en la plaza.

El espectáculo se ha asentado en un monótono letargo, con fugaces destellos, en los que el tedio campa a sus anchas.

No es hora de pedir, sino de ofrecer, de devolver a la plaza la ilusión y al espectador las ganas de asistir al festejo.

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