26 septiembre, 2021

HUGO GUTIÉRREZ, MALETILLA, NOVILLERO, SUBALTERNO, ARQUITECTO… ¡Y BIEN NACIDO!

HUGO GUTIÉRREZ, el subalterno-arquitecto que supo construir su propio destino…

LO BUSQUE muchas veces cuando por algún motivo tenía que estar por Guadalajara, su tierra de nacencia, estoy en deuda moral con él y ese era el principal motivo de mi pesquisa, hacerle saber que personas con esa calidad nunca se olvidan, que honor debe de darse a quien lo merece, y se lo ha ganado a ley con sus actitudes humanas, hoy, gracias a la brujería esta del internet lo he encontrado, platicare algo de este joven bien nacido. Nos marchamos a los recuerdos…

-OYE ELÍAS, recibí una llamada desde Yahaualica, Jalisco, nos invitan para que el domingo entrante auxiliemos a unos jovencitos que debutan esa tarde, ¿vamos?.-

HUGO GUTIÉRREZ, el subalterno-arquitecto que supo construir su propio destino…

LO BUSQUE muchas veces cuando por algún motivo tenía que estar por Guadalajara, su tierra de nacencia, estoy en deuda moral con él y ese era el principal motivo de mi pesquisa, hacerle saber que personas con esa calidad nunca se olvidan, que honor debe de darse a quien lo merece, y se lo ha ganado a ley con sus actitudes humanas, hoy, gracias a la brujería esta del internet lo he encontrado, platicare algo de este joven bien nacido. Nos marchamos a los recuerdos…

-OYE ELÍAS, recibí una llamada desde Yahaualica, Jalisco, nos invitan para que el domingo entrante auxiliemos a unos jovencitos que debutan esa tarde, ¿vamos?.-

-CLARO QUE sí, pasas por mí temprano y nos largamos.-

LACÓNICA PLATICA, Elías Esparza Martínez, “La Changuita”, y quien escribe, siempre nos hemos entendido a la perfección, siempre hemos sido buenos amigos, siempre congeniamos en nuestras muy personales ideas y en la forma de ver lo taurino. Elías maduraba por ese tiempo la concepción de dejar en paz muletas y estoques y solicitar su ingreso a las filas de los subalternos, nivel que posteriormente logró y del cual en la actualidad “esta ya jubilado”. En su momento nos encontramos en el patio de cuadrillas platicando con uno de los debutantes, era Hugo Gutiérrez que nos confiaba su deseo de ser alguien importante en esta vida, de preferencia en los ruedos.

BASTANTES SON los años que nos separan con las respectivas edades, tanto Elías como su servidor somos “modelo” ya merecedores de “placas de colección”, por lo mismo llamó mi atención la ecuanimidad con la que se expresaba Hugo, con equilibrio y sensatez, raro para su corta edad en esa fecha, con los pies en la tierra, tierra de un corto pasillo que le llevaría en unos segundos más a pisar en la que debería pasar su primer examen esperando equilibrar su futuro, quería ser torero y esa fecha era el arranque para ello. Del resultado visto fue lo frecuente, verde, mostrando deseos, voluntad a raudales, nada escaso de valor y con intuición abundante con capote y los palitroques.

POR SUPUESTO que después de la fecha referida hubo de peregrinar por pequeñas poblaciones, sumar poco a poco festejos que de mucho le sirvieron, la experiencia se fue acumulando y el panorama sobre su futuro ampliando, Hugo jamás descuido su formación académica y la empataba con lo taurino, por lo mismo viendo el difícil panorama, y dada su desmedida afición, solicitó su ingreso al sindicato de los subalternos al notar que los compromisos como novillero no aparecían. Fue aceptado y durante varias temporadas militó en las cuadrillas de excelentes toreros y aun así la inquietud en hacerse matador de toros continuaba por los que acudió a su unión sindicada pidiendo permiso para volver a intentarlo, de regresar a partir plaza delante de las cuadrillas, solicitud que le fue concedida y matar una novillada en la Monumental Jalisco y pocas más sin los resultados deseados por lo que retornó a su labor de bregar y banderillear astados. Todo esto, por llamarlo de manera cierta, con los libros universitarios bajo el brazo, estudiaba arquitectura. Estudiaba… ¡y terminó la carrera!

ACABÓ SUS estudios y volvió a dar muestras de ser un hombre con categoría y calidad humana puesto que, al tener su titulo en mano, se encaminó a las oficinas de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros y ahí agradeció a sus compañeros la forma en que le trataron el tiempo que fue socio, les ofreció una comida y entregó el carnet que le acreditaba como socio activo y ahora el arquitecto Hugo Gutiérrez es un sano aficionado que ve la fiesta que tanto le dio sin amarguras, claro que esto sin olvidar los que asisten a los cosos que fue, y seguirá siendo… ¡¡¡TORERO!!!

HUGO GUTIÉRREZ, el subalterno-arquitecto que supo construir su propio destino…

UN ABRAZO mi estimado Hugo… Nos Vemos.

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