22 junio, 2021

CARTA DE JOSÉ, “PEPE”, CARO… CON CONTESTACIÓN.

AGUASCALIENTES 27 DE JUNIO DEL 2012.

Sr. Pedro Julio Jiménez Villaseñor.

C I U D A D.

Pedro Julio (“Caro” amigo):
Afortunadamente la familiaridad en nuestro trato, y el aprecio que como afortunado resultante se deja sentir, en esta ocasión me permiten ahorrar las tradicionales fórmulas protocolarias que por cortesía y educación se anteponen y prologan cualquier misiva.

Al grano.

AGUASCALIENTES 27 DE JUNIO DEL 2012.

Sr. Pedro Julio Jiménez Villaseñor.

C I U D A D.

Pedro Julio (“Caro” amigo):
Afortunadamente la familiaridad en nuestro trato, y el aprecio que como afortunado resultante se deja sentir, en esta ocasión me permiten ahorrar las tradicionales fórmulas protocolarias que por cortesía y educación se anteponen y prologan cualquier misiva.

Al grano.

Me comentas que, dentro de los múltiples lectores que tienes en tu portal, paralelamente interesante y ameno en su contenido, pues además de ser informativo logra que el lector se apegue a él, sobre todo cuando tocas tópicos que por añejos nos dan una idea de los elementos culturales del “histórico” pasado, hay a quien -me atrevo a decir que por la cuestionable calidad literaria de los argumentos que expongo en los frecuentes comentarios que hago y te envío, no pasa de ser cuantitativamente “uno”, pues nadie fuera de tan paupérrima, cantidad tendrá interés en leerlos- le parece limitante y cerrado el espacio ambiental, y sus personajes, al cual pretendo referirme.

Me dices que con innecesaria exclusividad tan sólo hago alusión a mi tierra, por cierto la más lindad del universo, que es Aguascalientes. Razón por la cual, para quienes te leen –tu portal- fuera de nuestro círculo, pues bien tengo entendido que traspasa los límites circundantes del área local, los argumentos que expongo carecen de interés y hasta de sentido.

En verdad lo lamento toda vez que no me cansaré de “presumir” no sólo la bonanza que taurinamente vive la tierra de “El Calesero”, si no hasta fondo cultural en el cual se sustenta su privilegiada historia. Tú lo sabes Pedro, Aguascalientes es cosa aparte.

Y no es que por tal motivo me limite a la circunscripción territorial de mi tierra. Lo cierto es que, por razón de mi desempeño en los medios locales (Aguascalientes), lo textos que te envío tienen como objetivo directo a mis coterráneos.

Pero ya habiéndome dado a entender que por fortuna habrá algún despistado que se tome la molestia de leer algo de lo que, seguramente por vocación, y visto como un anexo del profundo respeto que me merece el toreo, escribo y lo transcribes en tu portal, me tomaré la libertad de contarle a esos múltiples lectores que tienes las grandes maravillas que, admirándolas, me mueven a reflexionar en voz alta –en letras mayúsculas diría- contándoselas.

Les contaría, por ejemplo, que en no pocas ocasiones, y no precisamente como una trivial aventura, vestí con el mejor ánimo y disposición el terno de luces, hecho que si bien no traduce mi inconclusa ilusión por figurar como profesional, por lo menos habla de la estrecha relación que desde hace años –y conste que ya peino canas- tengo con el medio. Y les contaría que taurinamente fui educado a la antigua; y que di mis primeros pasos –por no decir atrabancados lances, y, con un poco de surte cuando la tenía, muletazos misericordiosos obsequiados como el gesto de “las tres”. En aquel tiempo todavía no se familiarizaban las escuelas.

Presente lo tengo -¿cómo podría olvidarlo?- aquel maravilloso instante en el que, en Encarnación de Díaz, Jal., pueblecillo mejor conocido como “La Chona”, a instancias tuyas Amado Ramírez, el genial Loco, quien alternaba con Jorge Riveroll y Tomás Ramírez, en la lidia de cuatro becerras a manera de tienta, me diste “las primeras tres” de mi vida.

A qué viene todo este rollo mi estimado Pedro? En primer lugar a explicar mis limitantes –sabes bien que no tomo en cuenta la pobreza de mi expresión literaria que finalmente es de primaria- en cuanto al apego y lealtad que le tengo a la Fiesta de toros. Y muy en especial al ambiente taurino de mi tierra. Y que, como veterano que soy, puedo darme el inútil gusto de pretender, como aspiración, conocer algo de la historia de mi tierra, una tierra que, se quiera o no, o figura como epicentro de la tauromaquia mexicana.

Y en segundo lugar, apreciado amigo “Pedro Loco”, sirvan estas líneas para amenazarte con la ferviente intensión de mi parte, si me lo permites, de poder explayarme en futuras exposiciones de mis ideas y sentimientos dirigidos, o al menos pensados, en la gran cantidad de lectores que tu portal tiene. No importa que al ver mi identificación pública, “Arrastre Lento” prefieran cambiar de página.

Lo importante para mí es agradecerte el espacio que me brindas, confiando en que, habida cuenta la intrínseca comprensión que tienes de mi posición como aficionado involucrado en algunos de los medios locales para hablar de toros –TV y prensa- intentaré -lo escribo con mayúsculas y con tinta, pues dejo de lado la caligrafía con lápiz- ¡PRESUMIR! lo que de bello, significante y representativa que es mi tierra Aguascalientes para el toreo mexicano.

Obvio que por su tierra hablarán –y no yo ni tú precisamente Pedro- los toreros jóvenes que, más pronto de lo que supone la lógica, llegarán a sostener la Fiesta nacional sobre sus hombros victoriosos.

Sin más por el momento, me despido confiando en la delicadeza de tu comprensión, misma que tolerará las propias limitaciones de un principiante “anciano” que quiere no sólo aprender de toros, si no hasta de gozar recreándome en el fondo y el misterio del toreo.

Atentamente.

Tu servidor: JOSÉ CARO.

Mí estimado José:

Efectivamente hoy por la mañana, en la rueda de prensa-desayuno ofrecido por nuestro mutuo amigo, José Luis Ramírez, “El Padrino”, te hice el reclamo, que bien le puedes llamar solicitud-emplazamiento, a que ampliaras tus escritos con temas fuera de la tierra de Dios y María Santísima, la nuestra, Aguascalientes, ya que afortunadamente el portal www.noticierotaurino.com.mx ha tenido la excelente aceptación para ser leído fuera de nuestro territorio nacional. Esto, lo reconozco, gracias a plumas de reconocidos taurinos que me honran con sus envíos. Desde luego estas dentro de esa lista y por ello mi petición a que te ampliaras en tus escritos.

Y quiero confesarte que tocaste fibras sensibles y sentimentales muy personales de los míos recuerdos. Esa tarde en “La Chona”, claro que la tengo en la memoria, fecha que te cedí la lidia completa de una becerra, no “las tres” como dices, olvido posiblemente a causa del mal funcionamiento ya de la parte baja de tus canas que se deteriora con la edad, y que fue simple y sencillamente viendo eras un buen prospecto y yo iba de salida, ya la desilusión con hacerme torero me hacia hasta “el teléfono”, y por lo mismo es que sin querer queriendo soy tu padrino taurino.

Lo mejor, creo yo, es que hemos conservado nuestra amistad, gracias a ciertas coincidencias, posiblemente, a que como me llamas, “Pedro Loco”, y a que tú no cantas mal las rancheras. Lástima, eso sí, a que ya podemos “alternar”. Y no me refiero a lo de “La Chona”, hablo del satisfactorio, placentero y sacrosanto lugar como el desaparecido bar “El Chubasco”, la disuelta regia mansión de malvivientes, maletillas, novilleros, subalternos, matadores de toros y de figuras del toreo, aula real de amistad sincera, de recuerdos de todo tipo e inclusive me animo a decir que era un lugar semejante a un abierto confesionario en donde no había secretos de ninguna índole entre nosotros lo que íbamos a ahogar nuestras penas y gustos ahí. Nos acabamos los vagos, llegaron los de autos de lujo y “El Chubasco” desapareció.

Por lo anterior fue mi “atrevimiento” a la solicitud que te plantee con confianza y veo tu pronta positiva contestación. De mi parte, y por obvias razones, tienes el espacio que requieras para cuando “tus múltiples ocupaciones” te den un espacioso espacio para incluirlo en… “El Espacio de Pepe Caro”.

Un abrazo deseando acabes de saborear el líquido que tendrás en la izquierda, mientras que con la diestra tecleas.

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