EL KIKIRIKÍ… LA ECONOMÍA DE JT.

Pasó ya el día H, el primero de las tres comparecencias en la micro-temporada de José Tomás. Parece ser que el espectáculo fue grandioso y que no hubo decepción alguna para los devotos que peregrinaron hasta Badajoz. La frialdad del video si deja claro que ahí hay algo diferente, que cada año aporta cosas nuevas y que si hay motivos que justifican parte importante de la locura que genera. Se mantiene el mito y queda intacta la expectación para las dos próximas y últimas comparecencias. Dos citas más de diferente formato. Curioso caso éste de una de tres, otra de dos y la última como único espada en Nimes, de menos a más o de más a menos, según se mire. Estamos seguros de que está todo estudiado al milímetro, todo tendrá un porqué y que saben vender su producto como nadie. Estupendo. Pero claro, todo aquel que está arriba genera polémica y, en este caso, no acaba de quedar claro si tanta racanería a la hora de acartelarse es buena o menos buena para la Fiesta. Para mí, queda la sensación de estar desperdiciando a un torero de época, magnifico, que los abonos y las Ferias necesitan como agua de Mayo. No hay más que ver las decepcionantes entradas en Alicante y Algeciras con días de patrón incluidos.

Es evidente que lo de JT traspasa los límites de lo taurino y no son pocas las publicaciones económicas que se hacen eco del impacto en el sector turístico que el de Galapagar deja allá por donde pasa. Siempre me ha sorprendido esto de las cifras, su cálculo y sus resultados, normalmente a favor de obra claro. No dudo y me congratulo de verdad, que el madrileño deje 2,4 millones de euros la ciudad pacense y nada menos que 7 millones en la provincia extremeña. También están calculados ya los 2,8 millones para el mano a mano de Huelva y los tres previstos para la encerrona francesa. Todo este aluvión de cifras, creo, refuerza más la teoría de que debiera prodigarse más. No están los tiempos como para ir dejando escapar los millones y un número de paseíllos normal por temporada, sin excesos, supondría una buena inyección de euros para aquellas localidades en las que actuase. Sin embargo, el quid de la cuestión está en ese efecto snob, esa escasez que genera más ganas de consumir, esa exclusividad que hace no importe pagar más por el mismo producto. Ahora bien, desgraciadamente todo quedará en tres fuertes chispazos que quedaran eclipsados por el gris plomo de una temporada para olvidar.

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