21 septiembre, 2021

EL COMENTARIO TAURINO DE JOSÉ LUIS ESPAÑA.

MORANTE, GENIO Y FIGURA… DEL TOREO.

Queridos amigos, a lo largo de la historia del toreo se han producido millares de anécdotas, protagonizadas por la gente del toro. (Ahí están esos “Anecdotarios taurinos” recopilados por mi amigo Luís Nieto, al que, aprovecho la oportunidad, para felicitarle públicamente, por la obtención del V Premio ABC, Periodístico Taurino Manuel Ramírez). La mayoría de las que se conocen y se relatan de generación en generación, están protagonizadas por toreros, y de estos hay un grupo de coletas a los que se les atribuye la mayoría de ellas.

Algunas cambian de protagonista o de lugar, y se le atribuyen a este o aquel torero, dependiendo del paisano que las cuente, además de situarlas en la plaza que este paisan

MORANTE, GENIO Y FIGURA… DEL TOREO.

Queridos amigos, a lo largo de la historia del toreo se han producido millares de anécdotas, protagonizadas por la gente del toro. (Ahí están esos “Anecdotarios taurinos” recopilados por mi amigo Luís Nieto, al que, aprovecho la oportunidad, para felicitarle públicamente, por la obtención del V Premio ABC, Periodístico Taurino Manuel Ramírez). La mayoría de las que se conocen y se relatan de generación en generación, están protagonizadas por toreros, y de estos hay un grupo de coletas a los que se les atribuye la mayoría de ellas.

Algunas cambian de protagonista o de lugar, y se le atribuyen a este o aquel torero, dependiendo del paisano que las cuente, además de situarlas en la plaza que este paisano de turno, crea oportuna.

Con el paso del tiempo y de la desaparición de los testigos directos, los sucedidos, han degenerado y se hace poco menos que imposible darles la situación correcta y asignadles el protagonista verdadero.

Pero hay algo que no cambia jamás: el espíritu y que en la mayoría de los casos, están a tribuidas a matadores con la vitola de genios. Mejores o peores toreros, figuras que han sido historia en el mundo taurino, diestros que fueron de los llamados de época o simplemente toreros o personajes con una chispa especial que les convierte en genios en cualquier faceta de sus vidas.

El argumento de este comentario me lo dio Morante de la Puebla, hace unos días en Alicante, cuando después de su actuación en una de las corridas de la Feria de San Juan, recogió de manos del Alguacilillo una sola oreja que le había concedido el racano Presidente alicantino, a pasar de la petición mayoritaria del publico para que se le concediera un segundo trofeo, por la que estimaban, mejor faena de la feria, que el de La Puebla había realizado al cuarto de la tarde. José Antonio se acerco a las tablas con el trofeo, le pidió unas gafas de ver, a Juan Carlos, su mozo de espadas, y ni corto ni perezoso las lanzo al tendido buscando la dirección del palco presidencial, en clara alusión a la cortedad de visión del usía a la hora de ver una faena, que el torero consideró que era de mayor premio que el concedido.

No voy a analizar si hubo falta de respeto o no, solo quiero dejar constancia de la originalidad de una ocurrencia y de un gesto tan espontáneo como su toreo, que forma parte de su existencia y que solo esta al alcance de los genios.

Como también lo fue Rafael El Gallo en Madrid cuando hizo, además de su conocida “espantá”, una de las peores faenas de su vida torera. Llovieron almohadillas, y el público se hartó de gritarle. Cuando el “Gallo” decaído por su suerte, volvió junto a la barrera, Vicente Pastor, que lo apreciaba mucho, se creyó obligado a consolarle. Y así, le dijo, con tal fin:

– ¡Hay que ver cómo está el público esta tarde, Rafael!… A lo que el “Gallo” le respondió con viveza:

– Para vosotros, colosal. ¡”Ya los he dejao a tos roncos”!

También El Juli comenzó a dar muestras de sus genialidades muy temprano, fue el 12 de octubre de 1996, cuando estaba anunciado en un festival taurino en Palencia, junto a Antoñete, El Niño de la Capea y Curro Vázquez. En los corrales había varios novillos y un toro con 500 kilos. Hay sorteo, y al chico de 14 años le toca el toro. El resto de participantes comentan la conveniencia de cambiarlo para que al cuatreño lo mate un matador de toros y no un novillero. Pero el becerrista se niega y les dice: “Los novillos para ustedes, y el toro que hemos sorteado para mí”. Julián le corto las dos orejas y el rabo.

Hasta el lunes, queridos amigos, y que Dios reparta suerte.

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