CON AGRADO Y GUSTO PARA ANA SOFÍA MÉNDEZ LUNA…

BUENO ES tener nuevos amigos, hacer amistades que comulguen con nuestros gustos es sano, sano también que tratemos de hablar el mismo idioma más allá del español “de nacencia”, hablar de toros con incipientes aficionados siempre será positivo, conocer las inquietudes de los que se dicen neófitos nos traen a la memoria recuerdos de una niñez ya muy lejana, la nuestra, Anita dice saber poco del tema y no es raro, es muy joven. Por lo mismo es que me he permitido dedicarle las siguientes líneas y tratar de motivarla para que no pierda su puntual y persistente presencia en los cosos regionales… los noveles también pagan boleto.

ME GUSTA recordar esos años, lo hago seguido y con bastante regodeo. Hoy Ana nos hizo evocar algo que les compartiremos con agrado, algún viejito como su servidor es muy posible lo recuerde.

LLEGAMOS A la plaza San Marcos a mediados de la década del medio siglo del ídem pasado, entrenaban en su sagrado ruedo novilleros como Héctor de Granada, padre, desde luego, mi hoy compadre Julio Palma Chimal, Jaime Manjarrez, Bernabé Esparza, Antonio Méndez, “El Bachiller”, Fernando Méndez, Fernando Gómez, Germinal Ureña Prieto, el norteamericano que perdiera tiempo después una de sus extremidades inferiores en la plaza “Alberto Balderas” de Ciudad Juárez, Chihuahua, Rocky Moody, Gabino Marín y sin olvidarnos de un puñado de chiquillos que dieron vida a un grupo llamado “Cuadrilla de Niños Toreros de Aguascalientes”, “vientre taurino” de de “cuates” como Raúl Contreras, “Finito”, Eloy Cavazos, los hermanos Vicente y Elías Esparza, todos los varones de la larga familia Prado, iniciada por el picador don Isabel veinte años antes de la fecha mencionada al inicio de este escrito, en la actualidad tiene bisnietos que pertenecen a la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros y solo uno de ellos se acaba de convertir en matador de toros, Arturo, también alternativado en odontología. Beto Meléndez fue anunciado en el infantil grupo y por todos es sabida su calidad como hombre “de plata”, creo firmemente que el creador del cuadrilla, don Jesús Alonso, fue un sabio hombre que sabía enseñar. Los hechos hablan por sí solos.

INFINIDAD DE niños desfilamos por la hoy centenaria plaza sanmarqueña, todos nos acercábamos con los mayores a preguntar, a tratar de indagar los secretos taurinos con los amigos mencionados. También había matadores como don Alfonso Ramírez, “El Calesero”, Rafael Rodríguez, Humberto Moro y Jesús Delgadillo, “El Estudiante”, a quienes veíamos entrenar casi hipnotizados ya que conocíamos su alta jerarquía y trayectoria, verlos de cerca a nuestra edad era soñar que ser torero es fácil, fantasmeo de niños que sé era permitido gracias a la normal inmadurez de nuestra pubertad.

ANITA DICE desconocer mucho del entorno torero, nosotros llegamos igual, poco a poco nos fue envolviendo lo que veíamos y quiero decirle a esta guapa jovencita que seguimos aprendiendo, o cuando menos lo intentamos, que lo principal es querer hacerlo y lo demás se va dando con el tiempo. Otra de las cosas que presiento es que ella ya fue infectada con el virus taurino y seguido la vamos a encontrar en el graderío de las plazas regionales… Nos Vemos.

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