26 septiembre, 2021

CUANDO LAS MILANESAS SE MEZCLARON CON TOM COLLINS…

HACE YA muchos años que soñaba con transcribir ciertas anécdotas, ciertos recuerdos, ciertas cosas que sabía, que conocía o inclusive que había tenido la suerte de vivir, tristes, chuscas, curiosas como es el caso de que presencié en vivo, en la plaza México, cuando un novillo mandó a hasta las tercer fila de sol a Raúl Bassó en sus tiempos de novillero. Esto se dio al salir de un par de banderillas y al salir perseguido, y tratar de brincar las tablas, llegó el derrote a la carnosa parte donde termina la espalda y la inercia que ya llevaba hizo lo demás.

HACE YA muchos años que soñaba con transcribir ciertas anécdotas, ciertos recuerdos, ciertas cosas que sabía, que conocía o inclusive que había tenido la suerte de vivir, tristes, chuscas, curiosas como es el caso de que presencié en vivo, en la plaza México, cuando un novillo mandó a hasta las tercer fila de sol a Raúl Bassó en sus tiempos de novillero. Esto se dio al salir de un par de banderillas y al salir perseguido, y tratar de brincar las tablas, llegó el derrote a la carnosa parte donde termina la espalda y la inercia que ya llevaba hizo lo demás.

LOGRE QUE la vislumbrada edición se imprimiera hace varios años, les compartiré a continuación una de ellas un poco “comprimida”…

POTOSINO DE nacimiento, nosotros le conocemos como “La Chorreada”, su nombre es Francisco Javier Nieves Gutiérrez, “Curro” Rivera le llamaba “Tabel” y eran buenos amigos. “La Correada”, o “Tabel” intentó hacerse torero sin lograr gran cosa, sin embargo aprendió algo que le permitían en veces acompañar a novilleros como mozo de espadas, “Curro” lo acogió un tiempo, tiempo en que estaba anunciado a actuar en la ciudad de Guadalajara y le llevó como su “ayudante”. He de decir que “La Chorreada” era bruto de solemnidad en lo que respecta a comportarse “en sociedad”, la lectura no la interpretaba como se puede pensar, si veía en algún restaurante que el refresco “gde”, abreviatura de grande, costaba cinco pesos, de aquellos años de principios de los años setenta, pedía se lo llevaran ya que en San Luis Potosí no había “sabor gdes” y quería probarla. Lógicamente que después de pasadas ciertas causadas risas ante “sus ocurrencias” optaba por no comer en donde lo hacia su matador, así evitaba las chacotas que causaba con su “tortuguismo” cerebral.

LA TARDE tapatía a relatar sucedió que “Curro”, ferviente devorado de milanesa con papas, platillo que ya tenia hastiado al ayudante, y para no variar el matador ordenó al mesero… ¡¡¡Milanesa con papas!!!

DESDE LUEGO que “Tabel” prefirió solo acompañar a su torero y posteriormente salir a comer tacos o tortas a algún puesto callejero, así evitaría comentarios burlones en su contra y se escapaba de la carne ya tantas veces ingerida.

“CURRO” SABOREABA el platillo cuando llegó su señor padre, don Fermín Rivera, platicando los pormenores del sorteo y requería al mesero le llevara un Tom Collins, el calor apretaba. Los olores que emanaban de la cocina del elegante restaurante habían abierto el apetito del mozo de espadas, que al escuchar la solicitud de don Fermín, presto hizo lo mismo y pedía… “Un Tom Collins termino medio pero con muchas papas por favor”…

LAS CARCAJADAS de los toreros, y de comensales que estaban en el lugar avisaban a “La Chorreada” que volvía a meter la pata hasta las rodillas, que hubieran sido preferibles los tacos y las tortas que “el platillo” a base de vodka.

YA LES estaremos compartiendo alguna otra anécdota del libro referido, la que acaban de leer la conocí de viva voz del desaparecido “Curro”, que por cierto me hizo el favor de firmar el borrador original de lo hoy comentado… Nos Vemos.

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