19 junio, 2021

BRAVURA, ESTÉTICA, DISPOSICIÓN Y PULSO EN JESÚS MARÍA.

Seis ejemplares encastados, recortados, musculosos, entonados y decentes fueron los que seleccionaron los titulares de la dehesa de Medina Ibarra para ayer al mediar la jornada en el Xonacatique de la municipalidad de Jesús María. Si quito al tercero, mal y de más afeitado a gusto de quizás quien trae al joven Adame, que aunque “bien intencionado hecho ventajoso” le está haciendo el mayor perjuicio como para prepararlo a dar el rostro en fiesta de real magnitud, podría decir que fue un encierro punto más que bueno y equilibrado en plaza, presencia y lidia. En el libro de sus anotaciones, los señores Jorge Medina Ibarra y Jorge Medina Rodríguez estarán anotando legítimamente que dieron la vuelta al anillo tras doblar el tercero, escoltando al novel cole

Seis ejemplares encastados, recortados, musculosos, entonados y decentes fueron los que seleccionaron los titulares de la dehesa de Medina Ibarra para ayer al mediar la jornada en el Xonacatique de la municipalidad de Jesús María. Si quito al tercero, mal y de más afeitado a gusto de quizás quien trae al joven Adame, que aunque “bien intencionado hecho ventajoso” le está haciendo el mayor perjuicio como para prepararlo a dar el rostro en fiesta de real magnitud, podría decir que fue un encierro punto más que bueno y equilibrado en plaza, presencia y lidia. En el libro de sus anotaciones, los señores Jorge Medina Ibarra y Jorge Medina Rodríguez estarán anotando legítimamente que dieron la vuelta al anillo tras doblar el tercero, escoltando al novel coleta que ya había dado una lidia más o menos notoria a tal.

En el ganado descansaron la mayor parte de las emociones que se sintieron en este edificio taurómaco-charro de la alcaldía de Jesús María.

De seis, cuatro halagaron al árbol genealógico del que descendieron; el uno enrazado y exigente, el tercero fijo y enclasado, el cuarto de longitudinal embestida, bravo y noble, el quinto, aunque tardo, de embestidas de calidad, y el sexto igualmente detonando con buen estilo.

Aquel primero fue, justamente, aplaudido en el arrastre, el tercero recibió el honor del arrastre lento y el cuarto los aplausos del pagador público cuando eran llevados sus despojos al desolladero.

César Delgadillo exhibió dos orejas del primero, un toro reclamador, bravo e implacable que por episodios le enjuició por debajo de su límite; empero los aficionados acogieron y aplaudieron su disposición. También hubo torería, cabalidad y buen toreo, como ese que aprueban los doctos, acreditados y aprobados. Del que llaman ortodoxo los titulados en asuntos técnicos de las tauromaquias universales.

Su segundo aprobó por bravura, nobleza y extensa embestida. No del todo entonado, el espada de Aguascalientes firmó tramos toreros, armónicos y vastos como para recordárseles en buen tiempo. Allá quedaron las plásticas verónicas que le instrumentó a su segundo; hondas, sentidas, lentas, desmayadas, perdidas de la realidad, cerradas con media digna, inmaculada y señera belmontina.

Para Roberto Galán (al tercio y palmas) estaba destinado el lote de menores condiciones; pero el espada madrileño mantuvo su ánimo y buenas hechuras pese a los deseos no encontrados. El segundo, débil, unidas sus pezuñas a la corteza y amparado en las maderas, le fue campo para desdoblar su paciencia, conocimientos y tesis técnica, plantándose en el pedazo de arena correcto y recorriendo las telas en el momento justo y adecuado. El quinto, tardo pero con embestidas de calidad, Galán se manifestó en idéntica tesitura: sintonizado, decoroso y acogido de su escala de valores. Ahí hubo conjunción reconocida.

Gerardo Adame (orejas y rabo y palmas) se vino a más. Si perdió sitio en la Feria de San Marcos en consonancia con la cornada severa y dolorosa que le diera un “Begoña” en la Monumental “Lorenzo Garza” de la bella Monterrey, ha reconocido la técnica y el son del toreo. Mucho temple, largueza, mando y armonía se le vieron cuando muleteó al tercero. De ese modo se le evaluó al alcance de las cualidades del adversario. En pasajes hueco, en otros, los más, mandón y templado, dejando ver los tres tiempos de cada suerte, se hizo del reconocimiento de los que hicieron una entrada de tres cuartos en el recinto taurino-charro.

No bajó con el cierra plaza, todo descargo que, parado éste, dio solución estupenda por buena colocación, temple y orden conjuncional de su labor entera.

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