26 septiembre, 2021

EL PASEÍLLO… NO ES QUE NO SE QUIERA, ES QUE NO SE PUEDE.

La Escuela Taurina de Castellón viene celebrando clases prácticas en las localidades de nuestra provincia desde su fundación, hace más de diez años, logrando la pequeña pero importante hazaña de acercar el toro de plaza a todos los rincones de nuestra geografía. Afortunadamente, este tipo de espectáculos ha ido cuajando entre la afición provincial y este verano superará la decena, consolidando a la Escuela como el principal referente taurino de nuestra geografía, al margen, naturalmente, de la Feria de la Magdalena.

La Escuela Taurina de Castellón viene celebrando clases prácticas en las localidades de nuestra provincia desde su fundación, hace más de diez años, logrando la pequeña pero importante hazaña de acercar el toro de plaza a todos los rincones de nuestra geografía. Afortunadamente, este tipo de espectáculos ha ido cuajando entre la afición provincial y este verano superará la decena, consolidando a la Escuela como el principal referente taurino de nuestra geografía, al margen, naturalmente, de la Feria de la Magdalena.

El bajo coste económico de estos espectáculos ha llevado a que en ocasiones sustituyan a novilladas o festivales más o menos arraigados, algo que en la mayoría de los casos pasa casi desapercibido para el público ya que, salvo el menor número de subalternos necesarios y la inexistencia de trofeos, el resto apenas se distingue de un festejo ordinario.

Sin embargo, no todo iban a ser ventajas y en base a la actual legislación, el sacrificio de la res, la suerte suprema, tan solo se puede realizar en supuestos muy concretos, lo que deja a buena parte de estas becerradas sin esa posibilidad. De hecho, tan solo se puede matar cuando realmente es un clase práctica, declarada como tal, y éstas tan solo se pueden realizar en plazas de toros, ya sean fijas, portátiles o de singular arraigo, como la de Benassal. Las habituales plazas de barrotes no están autorizadas para la celebración de clases prácticas, en ningún caso.

¿Cual es la solución para estos recintos? Pues ni más ni menos que la que se ha utilizados hasta la fecha, la novillada o el festival, pero claro, en este caso los números se disparan y, dada la actual situación, pocos están dispuestos a multiplicar los gastos por el simple hecho de poder matar las reses en la plaza, algo importantísimo, pero no fundamental.

Uno de los puntos en los que se apoya la celebración de estas exhibiciones y que permite su bajo coste, es el aprovechamiento de los permisos para los festejos de toros de calle y toda su infraestructura, pero a cambio tan solo pueden ser eso, exhibiciones. También el hecho de no matar las reses supone un importante ahorro, tanto por las canales como por el coste de incineración.

Entiendo a quienes consideran que la supresión de la suerte suprema resta importancia a estos eventos, pero la ley es la que hay y saltársela podría llevar a importantes sanciones, que la Escuela no puede ni debe asumir.

Son tiempos complejos, en los que cada euro cuenta y, entre matar tres erales en un solo pueblo, o torear una docena en cuatro localidades, me quedo con la segunda opción.

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