21 septiembre, 2021

EL COMENTARIO TAURINO DE JOSÉ LUIS ESPAÑA.

¡LASTIMA QUE SOLO SEAN DOS CORRIDAS!
br> Queridos amigos, el rubicón José Tomas, después del estreno pacense de Badajoz, paso por Huelva, segunda y ultima etapa de su aparición en cosos españoles. Francia se prepara, en la bella ciudad de Nimes, para recibir en su coliseo taurino la última aparición del fenómeno de Galapagar, en el continente europeo.

¡LASTIMA QUE SOLO SEAN DOS CORRIDAS!
br> Queridos amigos, el rubicón José Tomas, después del estreno pacense de Badajoz, paso por Huelva, segunda y ultima etapa de su aparición en cosos españoles. Francia se prepara, en la bella ciudad de Nimes, para recibir en su coliseo taurino la última aparición del fenómeno de Galapagar, en el continente europeo.

Viendo ayer en la ciudad Colombina, el movimiento general de los taurinos y de los que no lo son, en torno a un torero que despierta pasiones en los tendidos y fuera de ellos, que provoca viajes allende los mares, de partidarios que lo siguen a donde quiera que valla, y que no les importa demasiado que este bien, muy bien o regular, que disfrutan y ven recompensado los esfuerzos económicos y de los otros con la sola aparición de su torero en el ruedo de la plaza donde actúe, viendo todo esto, repito, uno se pregunta si José Tomas tiene derecho a dejar a tantas gentes sin la posibilidad de verlo en treinta corridas de toros, compitiendo con las figuras del escalafón en plazas de primera categoría administrativa, donde se lidien toros de una misma ganadería que no traigan los toreros debajo del brazo, además de, como no, las de Huelva, Badajoz, Nimes u otras de las que el diestro madrileño viene visitando en los últimos tiempos.

Dos corridas en España, son muy pocas corridas para una figura que quiere ser el adalid de la fiesta, y que según sus mentores, desea traer la ilusión que tanto necesita el mundo de los toros. Su apoderado Salvador Boix, cuando alguien le comentaba algo parecido a lo que escribo, ha dicho que si, que tres corridas eran pocas, pero que podían ser menos. Con lo que espero que no se enoje demasiado y deje para la temporada que viene a sus partidarios con ¿menos? corridas que este año.

Creo que al momento actual de la fiesta, le vendría muy bien que el diestro de Galapagar abriera sus actuaciones, pues indudablemente, es un fenómeno de masas que con independencia que a unos les guste mas o menos que a otros, el poder de convocatoria que tiene, hoy por hoy, es único.

Centrándonos en la corrida de ayer en la plaza onubense, hay que decir que el ambiente que se vivía en toda la vega de La Merced desde primeras horas de la mañana, fue el de los grandes acontecimientos, el mano a mano de Tomas y Morante lo es, y los alrededores de la plaza eran un hervidero de gente de todas las clases sociales que se apiñaban en torno al centenario coso.

Cuando la banda de música de Nuestra Sra. de Consolación, hacia sonar los alegres compases del pasodoble, acercándose por la calle Gravina a la plaza de toros, no cabía un alfiler y las colas para acceder al interior se veían pobladas y con la incertidumbre en los rostros de los que en ellas estábamos, de si podríamos llegar para poder ver al primer toro. Llegamos, y llegamos gracias a que ¿casualmente? el reloj de la plaza marcaba diez minutos menos del horario real. En los tendidos se extendía el runrún de las grandes tardes. Al contrario que en otras actuaciones de José Tomas, en que toda la plaza era “tomasista” los seguidores de Morante se dejaban notar por los tendidos.

De lo que ocurrió en el ruedo ya les han informado mis compañeros. Un servidor vio con satisfacción que, al parecer, Tomas esta restablecido físicamente de su cornada mexicana, que pudimos ver a dos toreros bien diferentes que no compitieron nunca en el ruedo, con dos conceptos del toreo bien distintos, uno el de la quietud y la sobriedad por bandera, y otro el de la gracia, la improvisación y el valor. Buena presentación de los astados en general, un buen toro de Jandilla que creo merecía más, y un presidente incoherente que otorgó las dos orejas a Tomas, después de un terrible bajonazo, y sin embargo concedió solo un trofeo a Morante, después de una justa faena al toro de Juan Pedro. Se mato mal en líneas generales y destacaron las buenas maneras de las cuadrillas en la lidia y en banderillas.

Entretenido y exitoso resultó el mano a mano programado por Oscar Polo y Carlos Pereda, que se le pueden achacar algunas cosas, pero nunca la confección de una buena feria.

Que Dios reparta suerte, amigos.

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