26 septiembre, 2021

EL PASEÍLLO… CUCA MANYO, UN LUSTRO AL PIE DEL CAÑÓN.

Cumplir cinco años existencia es, en lo referente a Peñas o Clubs, una especie de mayoría de edad. Es la barrera que marca la diferencia entre lo que comienza como un proyecto ilusionante y la realidad del funcionamiento diario de una asociación. Esta es la barrera que ha superado la Asociación Cuca Manyo de Borriol y si entramos a valorar el bagaje logrado en este lustro, no queda más que quitarse el sombrero y dedicarles un “chapeau” totalmente merecido.

Cumplir cinco años existencia es, en lo referente a Peñas o Clubs, una especie de mayoría de edad. Es la barrera que marca la diferencia entre lo que comienza como un proyecto ilusionante y la realidad del funcionamiento diario de una asociación. Esta es la barrera que ha superado la Asociación Cuca Manyo de Borriol y si entramos a valorar el bagaje logrado en este lustro, no queda más que quitarse el sombrero y dedicarles un “chapeau” totalmente merecido.

Cuca Manyo ha logrado, por méritos propios, ingresar en el calendario provincial de actos culturales de marcado carácter taurino, siguiendo la estela de clubs como los de Alcora, Vilafranca, Segorbe, La Revolera o el decano Club de la capital, pero ha logrado, además, conjugar la cultura del toro de plaza con la realidad taurina de nuestra tierra, involucrándose en la compra de toros para correrlos por la calles de su localidad.

Este año tres magníficos toros tres, en un arranque de poderío para festejar esta efemérides, completarán una programación que ha contado, entre otras actividades, con un concurso de dibujo infantil, una charla y un festival de pasodobles, entre los que tuvieron la gentileza de interpretar “La Puntilla”, el extraordinario pasodoble que el maestro Francisco Signes dedico a nuestra asociación. Mil gracias por el detalle.

A lo largo de los quince años en los que he estado involucrado en la Federación Provincial, he visto nacer y desaparecer muchos clubs y peñas. Algunos apenas han sido “flor de un día” y otros han sobrevivido algunos años. La mayoría de ellos a la sombra de un torero o novillero, lo que ha condicionado en cierto modo su andadura y, pese a que algunos han sido realmente importantes en su momento, no han superado la retirada se su “icono”. Una verdadera pena.

Afortunadamente, las nuevas promesas, los nuevos toreros, siguen inspirando nuevas peñas, como si de una noria se tratara y, de cuando en cuando, surgen asociaciones con vocación de permanecer, que no es tarea fácil.

Por el momento todo parece indicar el los de Borriol tienen cuerda para rato. Vasta una cena con su directiva para darse cuenta de que cuentan con la suficiente dosis de afición, ganas de trabajar, compromiso con la peña y una organización perfectamente estructurada.

No les falta ni la variedad en cuanto a las preferencias taurinas, desde “josetomasistas” convencidos hasta amantes el excelso arte del genio de la Puebla del Río, lo que permite mantener vivo ese debate interno que es la salsa de cualquier tertulia que se precie. Con estos mimbres es fácil hacer un buen cesto.

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