17 junio, 2021

EL MODELO SE BILBAO.

Las Corridas Generales de Bilbao, el Aste Nagusia, es una de las referencias de la temporada para los aficionados, también para los castellonenses, que acuden –acudimos- en número considerable a la plaza de Vista Alegre.

Pero Bilbao es también un modelo organizativo que debería ser tenido en cuenta en el resto del Estado, y no hablo de Francia porque en el país vecino se siguen los usos de la Junta Administrativa de la capital vizcaína desde hace tiempo.

Las Corridas Generales de Bilbao, el Aste Nagusia, es una de las referencias de la temporada para los aficionados, también para los castellonenses, que acuden –acudimos- en número considerable a la plaza de Vista Alegre.

Pero Bilbao es también un modelo organizativo que debería ser tenido en cuenta en el resto del Estado, y no hablo de Francia porque en el país vecino se siguen los usos de la Junta Administrativa de la capital vizcaína desde hace tiempo.

En primer lugar, el tema del toro. Bilbao ha conseguido, desde hace años, un tipo de toro característico. Es quizá la única plaza que puede enorgullecerse de ello, frente al toro cada vez más terciado de Sevilla, el destartalado e irregular de Pamplona y el, en muchas ocasiones fuera de tipo, de Madrid. Y se ha llegado a ese punto gracias a la implicación de todas las partes –empresa, Junta, presidencia, veterinarios- en la selección de las corridas. Esa homogeneidad aporta exigencia de cara al ganadero y se convierte en una seña de identidad del coso, algo a lo que deberían aspirar todas las plazas.

En segundo lugar, el tema de los precios. Bilbao establece un sistema racional por el que hay dos niveles de precios en las localidades en función del cartel: el de las corridas más fuertes, los días 21, 23 y 24, y el del resto. Además, la distribución económica es mucho más ecuánime que en el resto de plazas: las entradas de sombra son muy caras –entre 85 y 81 euro un tendido-, mientras que las de sol tienen un precio razonable –alrededor de 33 euros de media de un tendido-, y el sector de galería es muy accesible, pues con menos de 20 euros se tiene acceso a la plaza.

A continuación, el tema de la presidencia. Desde hace años, solo hay un presidente para todos los festejos –Matías González-, por lo que solo hay un criterio, casi siempre acertado, por cierto, a la hora de juzgar las faenas, lo que supone que nadie puede sentirse agraviado por el juicio del presidente que le ha correspondido en suerte.

Finalmente, en Bilbao se cuidan los detalles y la comodidad del público. Desde su última remodelación, todas las localidades son asientos individuales, como los de los campos de fútbol, con accesos amplios. Junto a ello, se tiene en cuenta que la fiesta taurina es rito, por lo que se presta atención a la cartelería y a las entradas, a la decoración de la plaza, a los detalles estéticos de las banderillas, el arrastre, la música, etc. Todo lo que aporta personalidad y lustre a una plaza.

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