EL CID BORDA EL TOREO AL NATURAL EN ILLESCAS, TOLEDO.

Illescas, Toledo. Más de media plaza.Toros de José Luis Marca, el quinto premiado con la vuelta al ruedo, flojos y descastados. Juan José Padilla, oreja y silencio; El Cid, ovación y dos orejas y rabo; Cristian Escribano, ovación y tras aviso y oreja.

Cuando nadie presagiaba nada bueno en una tarde preciosa, casi a plaza llena, salió un toro melocotón de feas hechuras y de cornamenta sospechosa, manso de libro de salida dejando al Cid inédito con el capote, menos mal que en su primero toreo primorosamente a la verónica y un quite antológico, es difícil buscar adjetivos a la semana que lleva el torero de Salteras, triunfo a triunfo y gustándose, su faena un portento de dominio y técnica, su comienzo por naturales de trazo largo y templado El Cid optó por cambiar de mano y recetar tres series parsimoniosas y lentas con los pecho atracándose de pitón a rabo y hasta la hombrera, se escuchaba el murmullo en las repletas gradas del coqueto coso toledano, acaso veían indulto, no señores el toro no merecía tal perdón y el Cid así lo entendió, vuelta a la zurda y serie tras serie puso la plaza de acuerdo, faroles molinetes y todo un compendio de tauromaquia, ahora si se escuchaban los gritos de indulto y Manuel receto una estocada entera y caída y los pañuelos en masa concedieron los máximos trofeos con justicia. El Cid cojeaba de una tarascada en la rodilla y tras pasear el rabo, pasó a la enfermería, diagnosticando traumatismo en la rodilla derecha con pequeño hematoma, que precisa tratamiento con anti inflamatorios y sujeción.

PADILLA pasó muy de puntillas con dos descastados y flojos enemigos, banderilleó con soltura a su primero y se inhibió en el cuarto, dos faenas de aliño y sin profundidad alguna dejaron el balance de oreja cariñosa en su primero y silenciado en el cuarto, se le ve cansado al Ciclón de Jerez.

Cristian Escribano estaba en su feudo y las ganas de agradar las derrocho a capachos, muy bien a la verónica en su primero, ganando terreno y llevándolo muy toreado a los medios, su faena de más a menos con mucha exposición, cuando tenía ganado de sobra el premio no encontró la forma de liquidar a su enemigo, fue ovacionado y avisado. En el que cerraba plaza, descastado y flojo, El de Esquivias arrancó una oreja a base de exposición y en ciertos lances se jugó el físico, animo y a seguir luchando torero.

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