19 septiembre, 2021

EL COMENTARIO TAURINO DE JOSÉ LUIS ESPAÑA.

TERTULIA EN UNA NOVILLADA SEVILLANA.

Queridos amigos, Andalucía es tierra caliente, por su clima y por su luz, se vive bastante tiempo en la calle, por lo que sus gentes suelen ser bastante abiertas y poseen una gran facilidad para comunicarse entre si. Son dadas a entablar una conversación en cualquier momento, a cualquier hora y por cualquier motivo. El andaluz aficionado a los toros no es una excepción, y por supuesto Sevilla tampoco.

TERTULIA EN UNA NOVILLADA SEVILLANA.

Queridos amigos, Andalucía es tierra caliente, por su clima y por su luz, se vive bastante tiempo en la calle, por lo que sus gentes suelen ser bastante abiertas y poseen una gran facilidad para comunicarse entre si. Son dadas a entablar una conversación en cualquier momento, a cualquier hora y por cualquier motivo. El andaluz aficionado a los toros no es una excepción, y por supuesto Sevilla tampoco.

En esta tierra de Maria Santísima, son famosos los silencios de La Maestranza para presenciar y respetar lo que ocurre en su dorado albero, en una tarde de su feria de Abril. También es cierto que en las calidas noches sevillanas, el público y los aficionados que acuden a presenciar un festejo menor al coso maestrante, se relajan, y si lo que esta pasando en el ruedo es aburrido y no llega a los tendidos, cosa que ocurre con demasiada frecuencia, se cambia el tercio y se organiza una tertulia taurina, donde se habla poco del espectáculo que estas viendo, y bastante de lo que ha ocurrido o va a ocurrir en el mundo taurino.

Ocurrió el pasado jueves, con media entrada en los tendidos y una buena temperatura, se dio una novillada nocturna con picadores, que sobre el papel tenia alicientes suficientes para resultar un buen festejo.

El madrileño Fernando Adrián, que ya había cortado una oreja en la primera novillada del abono hispalense, encabezaba un cartel, acompañado de Tomas Angulo, que también sabia lo que era tocar pelo en La Maestranza, y el colombiano que apodera José Antonio Campuzano, Luís Miguel Castrillón, que venia precedido de una gran expectación en su tierra. Estaban anunciados con una novillada de Ortega Cano de muy buena presentación. Hasta aquí todo perfecto, pero ya se sabe… “El hombre propone, Dios dispone… y luego viene el toro, y lo descompone”. Los utreros de Yerbabuena dieron al traste con las esperanzas de la noche, y los novilleros tampoco estuvieran demasiado afortunados en la lidia, claro que con el material que embarcó el bueno de José Ortega, es difícil evaluar a una terna de toreros jóvenes.

Con estas perspectivas, lo normal es que decayera el interés por el festejo entre los espectadores, y que los comentarios giraran en torno a otros asuntos que estaban lejos de La Maestranza.

Al arrastre del desagradable primero, sin que Fernando Adrián lograra nada interesante, aun quedaba la esperanza de casi toda la novillada, pero cuando el segundo, áspero y con mal genio se fue al desolladero, mientras Tomas Angulo daba una vuelta al ruedo por su cuenta, en un grupo de aficionados vecinos de mi localidad, se comenzó a hablar de asuntos ajenos a la novillada. Y se comentó, por ejemplo, la temporada triunfal de Padilla y la general disminución de espectadores a los festejos.

La presentación en la Maestranza de Luís Miguel Castrillón, con el distraído tercero, y el aire solvente de su torero, capto algo más la atención de los improvisados tertulianos. También la lidia del curto, el más asequible de la noche, con el que Adrián estuvo algo más entonado, aunque horroroso con el verduguillo, mantuvo el interés en la reunión.

El quinto, en la misma línea negativa de sus hermanos, enganchó a Tomas Angulo de muy mala manera a la hora de matar, sin más resultados que una pierna lastimada. Otra vuelta al ruedo justita, y de nuevo los tertulianos a los comentarios de la temporada y de la poca raza que tienen los toros que eligen las figuras, que por lo general son siempre del mismo encaste.

Como las vueltas al anillo se hacen interminables, la conversación dio para mas, y salio a colación el termino “la corrida se dejó”, que se ha acuñado últimamente para referirse a un toro sin casta que permite al torero estar allí sin apreturas, y torear, mas o menos, como si lo hiciera de salón. Alguien comentó la efectividad de El Juli a la hora de matar y de su poca ortodoxia en la ejecución de la suerte.

Hubo un receso en las opiniones de los contertulios, pues estaba apunto de salir el sexto, el más manso de la novillada, y como la cosa parecía que no había quien la levantara, continuaron los comentarios y opiniones. Se habló del adiós del niño de Pepe Luís en Utrera, acompañado de Morante, el sábado dia 8 (después supimos que resultó una corrida entretenida en la que se vieron muchos detalles por parte de los dos toreros, que salieron a hombros del coso de La Mulata). También dejaron patente el flojo cartel de este año en la Goyesca rondeña, y la asistencia de público a la popular corrida les dio la razón, pues por primera vez, después de muchos años, no se llenó la plaza donde descansan las cenizas del maestro Ordóñez.

Como verán, el festejo no dio mucho para hablar de él, sin embargo los comentarios y opiniones de este grupo de aficionados, me hizo meditar sobre el momento actual de nuestra fiesta, pues lo que comentaron durante el festejo es buena parte del sentir general entre la afición.

Los componentes de la tertulia se despidieron en la Puerta del Príncipe hasta el próximo jueves, que volverán para presenciar otro nuevo festejo, con la esperanza de hablar de la novillada que vean, y no tener tiempo, ni ganas de hablar de otra cosa.

De regreso a casa, me vine paseando por la orilla del Guadalquivir, disfrutando de la noche sevillana. Esa nunca falla.

Hasta el lunes y que Dios reparta suerte.

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