26 octubre, 2021

LA SUERTE DE PICAR YA CASI SÓLO SE VE EN ALGUNAS NOVILLADAS.

La lidia de toros, degenerando, degenerando en remedo de aquella puntillosa contestación de Belmonte cuando le preguntaron por qué un subalterno suyo había llegado a gobernador civil, está en estos momentos con una falta muy notable que entre los aficionados no pasa desapercibida, aunque en el resto del público que acude a los toros, a pasarlo bien, a divertirse y a emocionarse con un diestro, con sus ojos, su cuerpo, su acción o con su taleguilla sea algo que está pasando a beneficio de inventario. Me refiero a la suerte de varas y su ejecución.

En el opúsculo último de Tierras taurinas que edita el buen aficionado francés, estupendo conversador y mejor persona que es André Viard se analiza con la profundidad requerida la suerte de varas, la e

La lidia de toros, degenerando, degenerando en remedo de aquella puntillosa contestación de Belmonte cuando le preguntaron por qué un subalterno suyo había llegado a gobernador civil, está en estos momentos con una falta muy notable que entre los aficionados no pasa desapercibida, aunque en el resto del público que acude a los toros, a pasarlo bien, a divertirse y a emocionarse con un diestro, con sus ojos, su cuerpo, su acción o con su taleguilla sea algo que está pasando a beneficio de inventario. Me refiero a la suerte de varas y su ejecución.

En el opúsculo último de Tierras taurinas que edita el buen aficionado francés, estupendo conversador y mejor persona que es André Viard se analiza con la profundidad requerida la suerte de varas, la evolución y las emociones y rechazos que está produciendo entre los espectadores de una corrida de toros. A sus páginas remito al curioso.

Por nuestra parte, hoy en este reportaje quiero traer un ejemplo de lo sucedido en cualquier pueblecito de nuestra provincia e incluso de nuestra región que lidia novillos para chavales más o menos introducidos en el circuito, más o menos placeados, pero todos ellos con el ánimo abierto y con el deseo intacto por querer ser toreros y llegar a esa pretendida fama en la que se consigue la divisa y el emblema, el carácter, de matador de toros.

En este verano que termina hemos tenido la fortuna de poder ver novilladas, en ciclo o sueltas, tal y como sucedió en Pedrajas de San Esteban; Roa de Duero; Sotillo de la Adrada; Laguna de Duero… y otras localidades donde se han lidiado novillos toros que para sí quisieran ver muchos de los diestros que participan en corridas de toros. En ferias taurinas de capitales de provincia, con toros de inferior trapío, se ha cambiado el tercio con un pinchacito, un leve puyazo que apenas hacía sangrar al animal, en un contradios impresentable, pues la suerte de varas debe servir para probar la fuerza del toro, ahormarle y prepararlo para la suerte de muleta.

Está acrecentándose la costumbre de silbar con fuerza al picador de toros en las plazas, cuando éste coloca su caballo en suerte y proceder a picar a la res, como si surgiera un grito de misericordia y perdón, una exigencia imperativa en el tendido para que deje de castigar al toro. Abucheos, silbidos extemporáneos hacia un subalterno, hace unos siglos protagonista fundamental de la fiesta, que viste casaca de oro, tocado de castoreño y calza una mona de hierro para proteger su pierna. Un protagonista fundamental en el toreo que lleva trance de desaparecer, de hacer mutis por el foro, porque su función de medir la bravura de un animal ya queda para otros menesteres, más de la historia que de la realidad.

Luego se dice que el camino del toreo es difícil. Y tanto. Sobre todo en los primeros pasos de la tauromaquia, cuando un hombre inicia este camino que todos consideramos, por lo que vemos, duro, árido y dificultoso, pero que guarda dentro de él mismo una vereda tamizada de riesgo que llena la vida de muchas personas para siempre y tiene un significado profundo para su existencia.

Ejemplos que podría citar son novillos de Lorenzo Espioja; El Cahoso de Rufino Calero; Adelaida Rodríguez o Miranda de Pericalvo. Unos más considerados que otros, pero todas esas reses con la chispa, la seriedad, la bravura y la fuerza que la fiesta de toros requiere. Sus estampas aquí están retratadas por la cámara de mi amigo Fermín Rodríguez con quien tantos días y tantas tardes hemos compartido por esas plazas de Dios. Animales que fueron dos, tres y cuatro veces al caballo, codiciosos, duros, produciendo una vivencia que le reconcilia a uno con la casta de un toro bravo y una bella y apasionante suerte.

Dicen que no va el público a los toros, que es un espectáculo caro, que… Y varias razones más que evitan el que funcione a pleno rendimiento la cuenta de resultados de una empresa que pone su trabajo y su dinero encima de la mesa para organizar festejos taurinos. Por eso, muchas cosas tienen que transformarse, cambiar, no dejarlo de cualquier manera y esperar a que el tiempo solucione lo que ya es casi, casi irreversible.

Deja un comentario

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com