12 junio, 2021

DE TIRÓN A TIRÓN…

ANTONIO MARTÍNEZ “LA CRÓNICA”.
Amigos aficionados al mundo mágico, misterioso y polémico de la fiesta brava, sean bienvenidos a su columna De Tirón a Tirón, y, sí, pena grande que el juez de plaza Jesús “Chucho” Morales y su asesor Juanito Vázquez, los dos extraordinarios banderilleros mexicanos, se les haya olvidado el pasado domingo en la México ordenar un minuto de silencio, o de aplausos, para ese otro gran subalterno potosino como lo fue Antonio Martínez “La Crónica”,

ANTONIO MARTÍNEZ “LA CRÓNICA”.
Amigos aficionados al mundo mágico, misterioso y polémico de la fiesta brava, sean bienvenidos a su columna De Tirón a Tirón, y, sí, pena grande que el juez de plaza Jesús “Chucho” Morales y su asesor Juanito Vázquez, los dos extraordinarios banderilleros mexicanos, se les haya olvidado el pasado domingo en la México ordenar un minuto de silencio, o de aplausos, para ese otro gran subalterno potosino como lo fue Antonio Martínez “La Crónica”, esperemos que este próximo domingo ahora si se le dé un minuto de aplausos en el coso de Insurgentes a “La Crónica”, merecido lo tiene, en esa plaza en la que muchas tardes actuó este torero elegante, elegante en el vestir de civil e igualmente ataviado de plata, mismo que hace unos días murió en la ciudad de San Luis Potosí.

Mucho platiqué con Toño, platicas sabrosas, llenas de anécdotas, que cuando las narraba volvía a vivir esos años maravillosos, hombre de la fiesta y para la fiesta. En algunas ocasiones coincidí en su domicilio allá en la colonia Obrera de la ciudad de México, desde ahí enfilábamos caminando hasta la calle de Gante, sí, a un edificio donde por muchos años estuvo la Unión de Picadores y Banderilleros, durante ese largo trayecto me transmitía sus emociones a través de esa platica torera que siempre traía en el alma, nunca se cansaba de hablar de toros, tal como cuando le pregunté en que barrio de San Luis había nacido:

“…En aquel sitio donde estaba hace mucho tiempo una plaza de toros, un río y un templo que todavía existe: Santiago. Llegué al mundo el domingo 18 de agosto de 1929, mis padres fueron Ignacia Rocha y Eugenio Martínez. Fuimos seis hombres y dos mujeres…”.

¿Tuviste antecedentes taurinos?
“…No tuve, solamente la Plaza de Toros “La Constancia”, coso taurino que estaba a un par de cuadras de mi casa, a la que acudía a la hora del recreo que daban en la escuela situada frente al jardín del barrio para ver entrenar a los Leurin, a Manuel y Ricardo Cervantes, en ese sitio y a esa hora de la mañana comenzaba a tejer sueños e ilusiones de querer ser como ellos: ¡torero!, todavía a esa edad me preguntaba por qué en lugar de jugar con mis compañeritos de escuela prefería ir solo a la plaza, nunca imaginé lo difícil de esta profesión, pues era un niño… pasó el tiempo y ya comenzaba a entrenar en “El Paseo”, plaza a la cual llegaba con dos botes de agua desde la Alameda hasta los corrales para que bebieran los toros, ¡hermoso tiempo, a pesar de todas las carencias económicas fuimos felices otros jóvenes y yo “locos” por ser toreros, así fui a cuanta pachanga había banderilleando todo tipo de toros, casi todos me trincaban por desconocer los terrenos del ruedo y del toro…

¿Cómo aprendes a banderillear?
“…Mira intente ser novillero, pero la vi muy difícil, preferí hacerme banderillero. Debido a que siempre me “agarraban” los toros, fui con don Juan Rivera “El Quemado”, en ese tiempo este viejo banderillero vivía por la calle de Netzahualcóyotl, él me hizo una parihuela (instrumento sin rueda utilizada para banderillear), y me dijo: “…Tienes valor, pero si no aprendes un día de estos un toro te va a desbaratar…”. Ahí en un corral que tenía en su casa comenzó a enseñarme desde como agarrar los palos, a caminarles a los toros, a tomar el capote, a bregarlos. Así fue que con esas primeras enseñanzas salí a recorrer la legua, en San Luis y Jalisco, en este estado toreé con la matadora María Cobián “La Serranita”, de esa forma anduve de “libre” de 1944 a 1946, en éste último año me convertí en aspirante a banderillero…

¿Fue dura la guerra como aspirante a banderillero?
“…Sí, muy dura, sobre todo que tienes que correr con todos los gastos pues uno no cobra por torear, por esa situación me metí a trabajar al Libro Mayor, ello para ganar algún dinero y ayudarme con los gastos, en muchas ocasiones el picador “La Coca” viajaba en autobús levándose con él mis cosas de torear, mientras yo me iba de aventón para ahorrarnos algo para comer, así fui a parar a la ciudad de México en esta ciudad los dirigentes de la Unión de Banderilleros y Picadores comandada por Pancho Balderas, hermano del inolvidable Alberto, nos ordenaba ir a la estación de ferrocarriles de Buenavista para enviar petos y monturas a las distintas plazas donde hubiera festejos taurinos y también esperarlos para llevarlos de regreso a la Unión, así se acostumbraba, batallé mucho para que me dieran el permiso de aspirante ya que llevaban la preferencia los hijos de los socios fundadores, fue gracias al matador Carlos Arruza que me lo dieron, duramos como aspirante de 1946 a 1952, toree mucho de aspirante, nunca me lastimó un toro en esta etapa…

Toño, ¿en qué plaza de toros te examinaron?
“…Para esa ocasión el matador Carlos Arruza, con el que había hecho amistad, le dijo a Ricardo Aguilar “Chico Pollo”, que me prestara un vestido de torear, capote de paseo y un capote de brega, ello con una condición, dijo el matador, “…Te arrimas para que logres por lo cual has luchado: tu carnet de banderillero profesional…”. Fue el domingo 8 de junio de 1952, en la México, toreaban José Meraz, Antonio Galisteo y Gonzalo González, los toros fueron de don Carlos Cuevas, para aprobarnos o reprobarnos se formó un jurado calificador, antes así era la costumbre, lo integraron nada menos que Juan Pellicer, Samuel Solís y Heriberto García, esa tarde también examinaban a Felipe Bedoya “El Hielero”, éste como picador, antes de partir plaza sentía un miedo tremendo pues estaba al lado de unos señorones: “Güero” Merino, Rafael Osorno, Fernando López, “Chato” Guzmán (El “Chato” fue mi padrino de esa tarde), y don Felipe Mota. Al sonar el clarín anunciando el despeje de cuadrillas se me hizo un nudo en la garganta, era el miedo que sienten todos los toreros al enfrentarse a lo desconocido. Todo se dio bien, inclusive al ponerle el toro para que lo picara don Felipe Mota, el cual tuvo que agradecer la gran ovación castoreño en mano, al pasar rumbo a la puerta de caballos me dijo don Felipe: “… ¡Cuenta con tu carnet!…”, además “El Chato” Guzmán me sacó al tercio para recibir la ovación por lo bien que había lidiado a los toros. Nos aprobaron. La prensa nos trató muy bien al igual que por la radio el fenomenal Paco Malgesto…

¿Cuándo debutas ya como profesional?
“…Debuto el viernes 4 de julio de 1952 en Laredo, Tamaulipas, el cartel fue: Alfonso Ramírez “Calesero”, Luis Procuna y Luis Castro “El Soldado”, los toros fueron de don Lucas González Rubio. Por cierto con “El Soldado” anduve hasta 1953, recuerdo aquella observación que me hizo: “…Toño, siempre he tenido buena mano con los banderilleros, espero que tú no seas la excepción…”, con esto me vino a la memoria a los grandes banderilleros que estuvieron bajo sus órdenes: como Antonio Velázquez, Casillas, Pascualet…

¿Con cuales toreros mexicanos estuviste colocado?
“…Colocado no estuve, pero si actué con muchas figuras: Fermín Rivera, Luis Procuna, Joselito Huerta, “Calesero”, Antonio del Olivar, Manolo Martínez (tres años con él, desde novillero hasta matador), Raúl Contreras “Finito”, con todos, así con bastantes novilleros, asimismo con los rejoneadores Carlos Arruza, Juan Cañedo, cinco años con Gastón Santos…

Toño, tú eres uno de los banderilleros que más has actuado con toreros españoles, ¿Quiénes han sido?
“…En sus últimas con “Cagancho”, Juanito Posadas, Joaquín Bernadó, Jaime Ostos, Dámaso González, “Paquirri”, “El Soro”, “Yiyo”, Paco Ojeda, “Espartaco”, Manolo Dos Santos (portugués), el rejoneador Álvaro Domecq, Fermín Bohórquez, sí, con muchos, claro, sin olvidarme jamás del francés Nimeño, al mismo que apoderé en México…

¿Cuántos festejos habrás toreado?
“…En días pasados en la paz del hogar pensé mucho en esto, llegué a la conclusión que han sido como 2, 540 festejos…

¿Cornadas?
“…En una corrida goyesca celebrada en la Fermín Rivera de San Luis un toro de Santacilia me pegó una cornada, no ingresé a la enfermería hasta terminar la corrida; otra en Monterrey me atravesaron el brazo izquierdo; en San Miguel el Alto, Jalisco, recibí otra cornada, ésta en el cóccix; otra más en Autlán de la Grana, Jalisco,, ésta fue en el escroto; ahí mismo, en otra corrida, un toro me sumió dos costillas; la última lesión fue a principios de mayo de 1991 en Cihuatlán, Jalisco, un toro me fracturó tres costillas dándome una paliza, eso ha… sido todo…

Toño, siempre has sido un profesional dedicado por entero a tu carrera y la casta para defender tu fuente de ingresos que es la ser banderillero profesional, ¿qué sentiste en aquel año de 1964 al saber que peligraba tu carrera por el problema entre la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros y la empresa DEMSA que regenteaba la Plaza México?
“…Por una parte se trataba de obtener el pago de viejos adeudos de esa empresa como era DEMSA que tenía en su poder la concesión de la Monumental México con los picadores y banderilleros, además se estudiaba la posibilidad de firmar un contrato colectivo, no se llegó a ningún acuerdo, la empresa decidió contratar cuadrillas libres con la clara intención de romper la unidad de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros, de esta forma se rompieron de tajo las relaciones entre la UMPB y DEMSA. No importando esto se inicia la temporada 1964-1965 con cuadrillas libres con el siguiente cartel: el español Victoriano Valencia, Joselito Huerta y Jaime Rangel, esa tarde los subalternos fuimos a la México con interventor en la defensa de nuestra fuente laboral, al llegar a la plaza no se nos aceptó entrar con el carnet, tuvimos que comprar boleto, la plaza estaba muy vigilada, ahí estábamos la mayoría de los socios, antes de iniciarse el paseíllo se guardó un minuto de silencio por la muerte de Antonio Campos “El Imposible”, ese momento lo aprovechamos para bajarnos hasta la puerta de cuadrillas, queríamos saber quiénes iban a actuar, el banderillero español no quiso salir a torear, en cambio el picador, también hispano, Gabriel Márquez salió al ruedo, al pisar la arena Felipe Bedoya “El Hielero”, y yo, nos lanzamos para detener al picador, Bedoya lo bajó del caballo, yo le quité la garrocha, en ese momento intervinieron los granaderos, a los socios de la UMPB que intervinieron fueron golpeados en los túneles de la plaza…

“…Nos mandó citar el regente Ernesto P. Uruchurtu, nos regañó, fue cuando Pancho Balderas le explicó la situación, con esto el regente prometió que se solucionaría el problema y no se concedería permiso para realizar corridas en la México si no se contrataban a los subalternos de la Unión, así terminó el problema, pero sí, HAY QUE DEFENDER CON TODO TU ÚNICA FUENTE DE INGRESOS…

¿Cómo sientes tu miedo antes de torear?
“…Con aparente tranquilidad, aunque por dentro se siente raro uno, lo bueno es que toda mi vida he realizado ejercicio y la condición física te da mucha seguridad pero… conforme pasan los años las facultades se acaban, con esto va creciendo aún más el miedo…”.

MI ESTIMADO TOÑO, MI ESTIMADO “CRÓ”, DESCANSA EN PAZ.

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