24 junio, 2021

EL ADIÓS A UNA AMIGA Y EL REENCUENTRO CON “JAVI” ROSALES.

SUELEN SUCEDER cosas inesperadas, raras e increíbles por lo mismo diría yo. Asistí ayer domingo 12 de enero muy de mañana a despedir a una amiga muy querida, a Lupita Saldívar Ramírez. Ella, por ser vecinos, me conoció a minutos de haber llegado a este mundo y desde entonces llevamos, ambas familias, una sincera amistad. Palabra que me dolió su muerte y tenia que hacerme presente con sus hermanos, principalmente con Jesús, el menor de ellos, unos pocos años mayor que su servidor. Cómo olvidar el día en que decidí irme de casa a buscar hacerme torero y al pasar por el Distrito Federal, donde ya vivía Jesús, él me tendió la mano… ¡con cincuenta pesotes!…
Descanse en paz Lupita.

SUELEN SUCEDER cosas inesperadas, raras e increíbles por lo mismo diría yo. Asistí ayer domingo 12 de enero muy de mañana a despedir a una amiga muy querida, a Lupita Saldívar Ramírez. Ella, por ser vecinos, me conoció a minutos de haber llegado a este mundo y desde entonces llevamos, ambas familias, una sincera amistad. Palabra que me dolió su muerte y tenia que hacerme presente con sus hermanos, principalmente con Jesús, el menor de ellos, unos pocos años mayor que su servidor. Cómo olvidar el día en que decidí irme de casa a buscar hacerme torero y al pasar por el Distrito Federal, donde ya vivía Jesús, él me tendió la mano… ¡con cincuenta pesotes!…
Descanse en paz Lupita.

MUCHO DINERO era pasado la media del siglo anterior y suficiente para saciar el hambre por varios días.

YA EN la funeraria, en cierto momento salí al estacionamiento y en el corto trayecto encontré a un ex compañero escolar de mis hijos, a Xavier Gildardo Rosales Gutiérrez “Javi”, a quien desde hace muchos años buscábamos puesto que su señor padre, del mismo nombre, fue un excelente aficionado que inclusive llegó a participar como picador en algunos festejos menores, y por ende que nos daría gusto pegarle un abrazo y rememorar lo vivido en compañía de sus familiares.

“JAVI” VIVE en León, Guanajuato, se gana la buena vida como director comercial de un consorcio dedicado a la fabricación y venta de hule espuma, trabaja “tan atinadamente”, que administra su tiempo para ocupar su lugar en todas las corridas de la feria sanmarqueña y conservar la afición heredada. Gildardo, papá, fue de los pioneros de la critica taurina televisada, años en que la señal salía desde el añejo Teatro Morelos, el mismo a donde se llevó a cabo la Convención de Aguascalientes, el 1º de octubre de 1914 como sede para la realización de la Convención Revolucionaria, con el propósito de de evitar la escisión entre las facciones, decidir quién gobernaría el país y en qué forma, así como acordar la elaboración de un programa de gobierno, presentes Francisco Villa y Emiliano Zapata, testigo mudo, pero que habla por si, es la fotografía donde Villa está apoltronado en el sillón propiedad del entonces mandamás de nuestro país. Que desconozco el porque el mueble se encontraba en esta ciudad.

PIONERO FUE pues mi desaparecido amigo Gildardo en esas lides televisivas, uno de los primeros hombres taurinos que conocí y al que ahora le debemos el reconocimiento de tener la visión de que a lo taurino debe dársele espacios serios en la materia de difusión electrónica. Y nos vamos a la anécdota chusca pero muy real…

HACEN YA muchos años que en uno de los periódicos locales avisaban del fallecimiento de Gildardo Rosales Sánchez, y como suele suceder, de inmediato la noticia corrió entre quienes le estimábamos. Con consternación nos dirigimos a Las Arboledas a “lo que había sido su última morada” y grande fue nuestra sorpresa al ver a Martita, su señora esposa, haciendo sus diarias hogareñas tareas sin aflicción alguna Sin entender lo que pasaba no nos atrevíamos a preguntarle “la hora del velorio” pero precisamente en esos momentos aprecia “el difunto”, con su enorme cigarro de filtro blanco, que nos invitaba a acompañarlo a saborear una taza de café, y fue en estos momentos que nuestras dudas se disiparon, el periódico no estaba equivocado, se trataba, increíblemente, de otra persona con el mismo nombre y apellidos. Cabe aquí el… “Nadie sabe para quien trabaja” ya que así, de esta rara e insólita manera, Gildardo pudo conocer quienes eran sus amigos. Sin embargo una década después su ciclo entre nosotros terminó.

DOMINGO MUY lluvioso en el que despedimos a una muy buena amiga y encontramos a otro, suelen suceder estas cosas, en su momento “viviremos” la primera de ellas pero por lo pronto disfrutamos la compañía de quienes estamos dando lata en este mundo… Nos Vemos.

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