21 junio, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Y ya tomó la recta final la campaña, supuestamente grande, en el gigantesco y antiguo coso de la “Ciudad de los Deportes”; apéndices auriculares han quedado registrados en el libro de los haberes, unos inservibles, otros, quizás los menos, valiosos, con cierta trascendencia.

Y ya tomó la recta final la campaña, supuestamente grande, en el gigantesco y antiguo coso de la “Ciudad de los Deportes”; apéndices auriculares han quedado registrados en el libro de los haberes, unos inservibles, otros, quizás los menos, valiosos, con cierta trascendencia.

La inamovible empresa que está apostada en las oficinas del inmueble de Insurgentes, para esto, ha impuesto y anunciado las combinaciones de las venideras fechas que cubren el resto del mes abre año; incluido el que organiza la Unión de Toreros Mexicanos a beneficio de la Escuela taurina de la Plaza México de la mismísima Plaza México. Será un jueves taurino nocturno en el que trazarán con su andar el ruedo en el paseíllo seis diestros en desventaja, de los que con un lejano e imposible quizás, alguno pueda remontar el vuelo en esta mal administrada fiesta brava mexicana. Eso sí, enfrentarán un encierro de San Lucas, que seguramente será completado por seis toros “quedados”, de esos que las ventajistas figuras no quieren ver ni siquiera en los potreros.

Antes, el venidero domingo, en la función número 14 de la serie habrá de ver el noble y aguantador público un cartel reiterativo, aunque con un encierro interesante proveniente de La Joya, dehesa que por pie de cría tuvo para iniciar su historia, genética española limpia. Contratados están, un Arturo Saldívar desconcentrado punto menos y que no se manifestó como sí en su pasada actuación en el propio inmueble de la colonia Nochebuena, un Diego Silveti pega pases y sobreprotegido, autor de mengano petardo ante el mejor toro que ha aparecido en la temporada, y un Juan Pablo Sánchez que, con el talento del temple como vela de navegación, trata con sólida vehemencia corresponder a los buenos carteles que le procuran sus mentores. La incorregible empresa de la capital mexicana igualmente propone para el 26, un cartel ingenioso: Rodolfo Rodríguez “El Pana”, en lo que parece ser que ahora si se despedirá de los redondeles, José Antonio Camacho “Morante de la Puebla” y Joselito Adame… para ellos un encierro de Montecristo.

Mientras tanto y por su lado, ETMSA, que mantiene una planilla inflexible de matadores chiqueados, también desdobló los carteles complementarios de la campaña en la Monumental de Jalisco de la Perla de Occidente. El 26 harán el paseíllo el soberbio Castella, el barroco e indigestante Talavante, “El Payo” y Juan Pablo Sánchez con toros de Santa María de Xalpa; para el 8, ya de febrero, atendiendo los caprichos del équite de Navarra, un festejo mixto con el propio jinete extranjero y a pie Fernando Ochoa que se despedirá de la afición tapatía, y el novillero dinástico Fermín Espinosa “Armillita IV”, quienes se las entenderán con dos ejemplares de Los Encinos y cuatro de Celia Barbabosa; el 16 retorna el pillo de Madrid a tratar de cuajar otro timo a la exigente afición, mano a mano con Joselito Adame con bureles de Los Encinos y Barralva; el 23 “Morante de la Puebla”, repite Adame y de tercer espada Diego Silveti ante ganado nuevamente de Los Encinos, como si un hubiera más hierro en el vasto territorio mexicano; finalmente el 2 de marzo Iván Fandiño, Arturo Saldívar y Sergio Flores ante seis de Barralva.

Sorda comenzó la pasada corrida en la Plaza México, y triunfal concluyó con la salida en volandas, la octava en su carrera en tratándose del acotado circo, del feliz Arturo Macías “El Cejas” (al tercio y dos orejas).

Decir La Punta es hablar muy fuerte. Criadero largo y romántico si los hubo, emblema y garantía del trapío y la casta; pero el domingo el encierro desencajonado en las corraletas de la “Señora de Insurgentes” no rebasó la medianía en sus generales.

Fabián Barba (al tercio y al tercio tras petición) mantuvo una actitud firme y correcta delante de una res que nunca se entregó a la sarga. Aplicado de verdad y con un auricular ganado, vino un pincho y tras éste una cogida sin consecuencias. A su segundo le forjó una valerosa tercia de gaoneras y entrado en la muleta se concentró nuevamente en hacer el toreo de fondo., extrayéndole un buen partido. Bien clavada dejó su bandera, así como para retornar a la capital en mejores condiciones.

“El Capea” (pitos y silencio) salió opaco y desangelado; si bien tampoco tuvo un lote propicio, él, torero sin chiste, acabó por desteñir el cuadro. Pocas ambiciones y escasa energía torera que le redituó el rechazo de la escasa clientela.

El afortunado triunfador de la tarde fue el aguascalentense “Cejas”, quien con el primero de su lote, astado sin recorrido, se manifestó hacendoso y carismático, lo que aunado a muletazos de mérito, agradó al cotarro. En mala hora pinchó antes de atizar una estocada buena, pero perdiendo una oreja. Antes de bajar el telón, apareció en escena el toro más hecho de la partida; a éste le toreó limpiamente con la capa a modo de lances calibrados, luego usó la misma tela en unas entusiastas saltilleras y, enterado de que el rumiante ara el único que ofrecía más vértices para el lucimiento, armó la muleta para de forma derechista construir un trasteo sin arrebatos, aderezada con pases valiosos y momentos de improvisación. Sosteniendo los bemoles se entregó en el momento de la suerte suprema y dejó el arma acaso un poco tendida, pero suficiente para hacer doblar al punteño y luego empuñar las orejas que le abrieron la puerta del encierro, por cuya parte posterior pasó en hombros, sumando la octava escena de estas características en su carrera.

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