21 junio, 2021

PASODOBLES PARA ANIMAR A LAS VACAS.

Cerca de un centenar de vecinos arroparon ayer con vítores y elogios a la imagen de San Sebastián, patrón de Agüimes, por las principales calles del casco del municipio, con motivo de la celebración de su onomástica. Un rancho de vacas y toros, premiados durante la primera feria de ganado del año que tiene lugar en la Isla, saludaron al santo a ritmo de pasodobles a la salida de la iglesia. Los turistas que visitaban la zona no pararon de inmortalizar con su objetivo semejante estampa costumbrista.

Cerca de un centenar de vecinos arroparon ayer con vítores y elogios a la imagen de San Sebastián, patrón de Agüimes, por las principales calles del casco del municipio, con motivo de la celebración de su onomástica. Un rancho de vacas y toros, premiados durante la primera feria de ganado del año que tiene lugar en la Isla, saludaron al santo a ritmo de pasodobles a la salida de la iglesia. Los turistas que visitaban la zona no pararon de inmortalizar con su objetivo semejante estampa costumbrista.

La plaza del casco de Agüimes, entre mugidos de terneras y cencerros de cabras, parecía ayer una improvisada granja urbana. En su lateral, el tambaleo de una hilera de rabos y ubres atraían a los chiquillos del municipio que disfrutaban de una mañana sin clases, por la celebración del día grande en honor al patrón de los soldados.

Sin embargo, la cercanía en pleno asfalto con semejantes sementales inquietaba a los turistas de la zona, cuyas guías de viaje no advertían en sus páginas tremendo jolgorio. “En mi país solo se ven animales fuera del corral a campo abierto, pero no al lado de una iglesia urbana”, cuenta entre carcajadas el alemán Holzarfel, quien recién llegado de Bremen había descubierto por casualidad el folclore canario en estado puro. “Además, me llama la atención el contraste de tanto animal suelto con la elegancia de la ropa que viste la gente para la ocasión”, añade el visitante con cámara en mano.

A escasos metros Peter, un compatriota suyo, intenta camuflarse en una esquina con una tapita de caracoles. Sin embargo, no parece disfrutar demasiado con el manjar y decide acercarse a los toros de la feria, “que sí que constituyen toda una atracción exótica”.

Entre los ejemplares de toros que Peter vigila de cerca, se encuentra el ganador del primer premio de la muestra en la categoría de ganado extranjero: un Charolais blanco criado en Los Corralillos, que pesa cerca de una tonelada. “Aún es un becerro y ya tiene estas dimensiones, por lo que no me extraña que dentro de un tiempo me sea más difícil arrastrarlo fuera de la finca”, apunta el ganadero Francisco Bordón, quien con solo 22 años ha decidido relevar a su padre en el oficio y dedicarse por completo al cuidado de sus animales. Una decisión aplaudida a priori por los veterinarios de la zona, ya que además del primer galardón por su Charolais, se llevó a casa otro en la categoría de mejor vaca. “Con esta ayuda económica al menos me dará para viajar a Holanda y traer más ejemplares vacunos, ya que con la crisis mi padre dejó de hacerlo hace un par de años y eso ha provocado que en vez de 1.800 litros de leche al día, solo produzcamos 700”, explica Bordón.

Otro de los profesionales que no se fue a casa ayer con las manos vacía fue el nonagenario Pedro Alemán, quien asegura entenderse a veces a estas alturas de su vida mejor con los animales que con algunos humanos. Hermosa, una vaca canela del país, le otorgó el privilegio de encabezar la lista de los premiados correspondiente a la primera feria de animales del año que se celebra en la Isla. Según el veterinario municipal, Samuel Rodríguez, para que el resto de los participantes no comiencen el 2014 con sabor insulso, el Ayuntamiento concede a cada participante una pequeña ayuda de 10 euros, que cubre los gastos de transporte del ganado para la ocasión.

Pasadas las 12.30 horas, un estruendo de voladores dio la bienvenida a un San Sebastián enramado por un manto de anturios rojos y a una Virgen del Rosario, que aunque ocupara en la fiesta un segundo plano, alcanzó un rocío de elogios por sus devotos.

El desfile de los animales frente a las dos imágenes del Sureste a ritmo de pasodoble constituyó el pistoletazo de salida a una procesión concurrida por jóvenes, niños y mayores por las principales calles del casco.

A la altura de la Plaza San Antón, la vecina Águeda Armas intentaba abrirse camino encadenada con cuatro niños entre los feligreses en compañía de sus nietos, a quienes traía por primera vez al recorrido religioso “por eso de no perder las tradiciones e inculcarles la cultura de la fe a las nuevas generaciones”. “Y a la vuelta de la procesión, toca sopita de carne”, espeta la vecina entusiasmada con la jornada de reencuentro familiar, que año tras año se repite en su casa por estas fechas.

Ya de regreso a la iglesia, en la subida de la calle Moral, el costalero Manuel Vega mostraba gesto de cansancio. A sus 70 años, este vecino de la Playa de Arinaga confiesa haber empezado la tradición de cargar el trono del santo desde que vestía pantalones cortos. “Se trata de una práctica heredada por mi madre en las fiestas en honor a la virgen de La Candelaria, por lo que es una cuestión que llevo impresa en la sangre de mis venas”, comenta entre suspiros y empujones el costalero, quien a modo de comparación concluye: “Como al que le gusta jugar a las cartas, a mi me gusta servir a San Sebastián”.

En el retorno a la iglesia, los tambores y trompetas de La Salle sellaron el itinerario religioso tras más de una hora de desfile. Peter Holzarfel y algún que otro visitante que se había unido a la fiesta a posteriori esperaban impacientes la llegada de las imágenes a golpe de flash fotográfico.
Fuente: www.lasprovincias.es

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