24 junio, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Patético y doloroso es ver corridas como la del Jueves Taurino. Fue como quien avienta un salvavidas dañado y que sobró, a seis náufragos desesperados que tratan de salvar sus vidas en medio de una tormenta dantesca. Y al final, comprobar como ninguno pudo lograr el objetivo. Como una limosna arrojada para ver quien la toma y darse cuenta que del grupo de semicondenados, ni uno solo pudo aprovecharla. No fue una corrida de oportunidad, fue una función para desengañarlos y “deshacerse” de ellos…

Patético y doloroso es ver corridas como la del Jueves Taurino. Fue como quien avienta un salvavidas dañado y que sobró, a seis náufragos desesperados que tratan de salvar sus vidas en medio de una tormenta dantesca. Y al final, comprobar como ninguno pudo lograr el objetivo. Como una limosna arrojada para ver quien la toma y darse cuenta que del grupo de semicondenados, ni uno solo pudo aprovecharla. No fue una corrida de oportunidad, fue una función para desengañarlos y “deshacerse” de ellos…

Seis reses de San Lucas aparecieron por toriles; seis que en el peritaje total sosearon. Uno, que sin resguardar el honor de los colores de la divisa, tuvo fijeza y prestancia para embestir, el primero, “Fran”, No. 180 de 490 Kg. y que sirvió para la confirmación de alternativa de Luis Manuel Pérez “El Canelo”, joven que reveló determinación por el triunfo, mismo que no llegó del todo por no haber sido catalizado con técnica y oficio.

Humberto Flores y “Nano”, menos que ordinarios; José Luis Angelino se manifestó vehemente, pinturero y con ánimos renovados, pero su adversario se derritió en el último tercio; Cristian Ortega dio a los ojos de la no mala concurrencia, cierto son y cierto temple pero incoloro; Jorge López, ganoso, sin embargo logrando bien poco y Víctor Mora al igual que sus compañeros de cartel, deseoso pero impotente ante otro mal toro, y sin resultados.

Y entre que este fin de semana en la fea plaza “La Luz” de León de los Aldama, Guanajuato, se daba, bajo el proyecto inflexible de la empresa –reses de trapío dudoso y elenco de espadas inamovible, encabezado por las abusivas figuras importadas que son las que se llevan la mayor cantidad de dinero- la segunda parte de la feria, en Tlaxcala, mancha del mapa que presume una formidable tradición taurina y es corteza en la que descansan dehesas legendarias, la ANCTL (Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia) llevaba a efecto su Asamblea Anual en la que se hizo de todo, reuniones, convivencias y tientas, y en donde se comió bien, se bebió por igual y se habló de muchas cosas, pero menos de proponer un proyecto integral que desarrolle el honor y la ética entre varios de sus ricos agremiados –Teófilo, De la Mora, Bernaldo y otros- para reivindicar al toro de lidia, objeto principal de las respetables cantidades de dinero que gastan, echando mano de sus prósperos negocios que, ciertamente, nada tiene que ver en producción con sus ganaderías.

Luego, la vieja y gigantesca plaza de la “Ciudad de los Deportes” recibió la décimo sexta corrida de la campaña. Si en bloques de su pasada historia, de quince funciones se llenaba en trece (temporada 1973-1974), en el actual ya van varias que no se llena… lo que es más, ni siquiera “El Juli” pudo ya agotar los boletos. El sexagenario “Ilusionista” de Apizaco (pitos y división), el aflamencado de Puebla del Río (pitos y silencio) y el fresco y determinado diestro de Aguascalientes (dos orejas y palmas) apenas aforaron en los tendidos medio coso. Originalmente la empresa anunció para esta única ingeniosa combinación, seis de Montecristo, pero sin explicaciones se cambiaron por una partida de la láguense dehesa de Villa Carmela.

En silencio actuó por última vez en la plaza capitalina “El Prestidigitador del Tiempo”. Según él, jamás retornará ya al albero en el que aquel 7 de enero del 2007 buriló la que quizás haya sido la mejor faena de su romántica y dramática carrera, cuando ante un toro de Garfias idealizó el toreo en unas formas que jamás se repetirán. Más que modestamente acabó la corrida para él y se fue sin haber cuajado, por lo menos, un petardo inolvidable, tal correspondía a su naturaleza. Queda como anécdota que por vez primera, y quizás última, se atavió con un terno bordado en oro, obsequio que fue, atendiendo sus propias palabras, de “su hermano” aguascalentense Manolo Ayala. Toros de pocas opciones sacó en el sorteo “El Calafia”; no los desengañó ni los tuvo a modo… pero él nunca fue parea desengañar y menos para esperar bureles a modo… fue para esperar duendes a modo y esta vez lo dejaron plantado.

El sevillano, que seguramente fue el que más cobró por actuar, enfada cuando sale con desgano e indolencia. Más cómodo le resulta desparramar su actitud cuando no tiene un adversario propicio. Su primero era tardo, pasaba con la testa arriba y jamás se entregó, como tampoco él, y tal episodio fue de lo más aburrido. Su segundo sí que fue pasador, y aunque rebrincaba, terminó embistiendo con clase, sin embargo se dejó enganchar demasiado el engaño rojo y no pasó de lo regular, pese a bellos detalles.

Y Adame, en contrapartida, estuvo presto en hacerlos tierra. Y los hizo. Era bonito “Tipazo”, y embistió claramente y con poder; por ello y ahí, en el tercio Joselito le burló con una serie de lances en los que se dimensionó sobrado de estética y recursos. No obstante, el bovino, solo él, remató en un burladero y se fracturó desde la cepa el cuerno siniestro. Para mejorar la suerte soltaron al primer reserva, “Atrevido”, quemado con la marca de Montecristo, toro de lámina intachable y con un pitón derecho por el que destapó bravura, nobleza y clase. El proyecto del espada es rotundo. Completa faena le fraguó, incluido el “Quite de Oro”, el cual exhumó limpiamente. Vino luego el trasteo derechista, que amagó con desmoronarse cuando intentó el toreo al natural, sin embargo retornó a la línea inicial y lo firmó con un modelo de estocada recibiendo. Parece que hay pocos toros que se resistan hoy a “Cachito”; al sexto le hurtó un partido más que decoroso y otra oreja hubiera anotado, pero vino una incorrección con el alfanje.

Deja un comentario