LOS PUYAZOS DE SERGIO.

En un Aguascalientes presumido, pretencioso, con población aldeanista, mientras que los medios de comunicación están convertidos en boletineros paleros de los dos gobiernos, maquillándose como “sucursales” de la libertad de expresión, con habladores delante de los micrófonos –que no locutores ni periodistas valientes- y engañando al ingenuo e idiotizado público y manteniendo controlado al pobre pueblo, “ambientalistas” braman porque, irremediablemente, serán talados más de trescientos mezquites, algunos centenarios, para levantar, como un monumento más a los monopolios mexicanos, otro centro comercial Soriana, y los “animalistas” ladran porque, ¡que barbaridad!, el municipio de la capital sacrifica perros con descargas eléctricas; pero ninguno levanta el dedo para denunciar y protestar por la explotación del hombre por el hombre –Nissan o las innumerables maquiladoras de ropa-, por el absurdo fuero de los políticos, por el atraso del campo –de donde comemos TODOS- gracias al cursi ejido, por las mentiras del gobierno difundidas en los medios para engañar infantilmente al pueblo y mantenerlo “estabilizado”, ni por otras calamidades sociales que intoxican y detienen el desarrollo.

Varios aspirantes a sentarse en la silla del juez de la Plaza Monumental de Bailleres, construida, como todos saben, en la expo-plaza por iniciativa de Barberena Vega y rematada al mejor postor por Otto Granados Roldán, ahora que entró una administración panista, se echan hasta maromas para quedarse con el severo, decodificado, conflictivo y mal oliente pero beneficioso puesto que es, lamentablemente, controlado y administrado por el poder de la empresa, el estado y, en este orden, el municipio.

No es requerimiento el tener alto coeficiente o ser demasiado pensante para adivinar que la venidera feria de San Marcos se desenvolverá taurinamente bajo la conocida y desgastada política y estilo conocidos. El remedio a los males que aquejan a la fiesta brava mexicana no está en el juez que se nombre, sino en el regenerar el sistema viciado y amafiado de las empresas, los apoderados, los “ganaderos” y lo matadores, sobre todo figuras importadas, asunto serio y complicado en demasía. Ya pueden darle nombramiento de juez al más perito en asuntos taurómacos, que los hay muchos en la capital de las aguas termales, los malos hábitos, las deshonestidades, el bovino sin trapío, quizás despuntado y afeitado, manso y menso se seguirán manifestando.

En la construcción general taurina aguascalentense, como en otras de la república, no manda el que paga, porque no sabe mandar e ignora sus derechos, y la empresa, aunque paga cifras extravagantes de lo que gana en taquillas, en las bebidas por pipas que adentro de su inmueble vende, y otros ingresos, no manda, más bien se inclina, besa los pies y alaba a las ingratas figuras antes que cuidar y fortalecer las piedras angulares del espectáculo haciendo que los intereses del público sean resguardados, ya que, aunque calla y traga por su ingenuidad, merece respeto y trato especiales, amparadas estas virtudes por las de la moralidad y la ética.

Decía mi compañero de barra cuando de la húmeda boca apareció el tema de la Feria Nacional de San Marcos 2014: -Ya se los carteles que van a poner; viene “El Juli” con fernanditos o lo blandito de Xajay, Morante con montecristos, Castella y “Zotoluco” con teófilos, tal vez Hermoso con bernalditos, a lo mejor vemos un encierro de Los Encinos, y nuestros interesantes jóvenes, de comparsas de estos infelices –acabó diciendo mi interlocutor.

No pude defender lo indefendible, ni es de mí contrariar argumentos sólidos y mejor hube de unirme a sus opiniones certeras. Es altamente predecible la estructura que se dará a la serie taurina sanmarqueña… lo que pase en el escenario, eso sí nadie podría vaticinarlo.

Los organizadores, exhibiendo su entreguismo y desamor por la fiesta, se limitan a cumplir y conformarse con quizás solo ganar dinero, pero nunca se preocupan por engrandecer el espectáculo que, petulantemente, anuncian como “la feria más importante de América”.

En la fiesta brava nacional no se premian cabalmente los triunfos ni se repiten los diestros exitosos o regresan las ganaderías cuyos ejemplares detonaron en bravura, ésta camina según los caprichos e intereses ilegítimos de los españoles que, y esto es lo peor, practican libremente aquí sus vicios. Ello es compuerta cerrada por la que no puede pasar la honestidad, la creatividad, el dinamismo, el ingenio, la astucia y la libertad de las empresas para que evolucione un espectáculo que cada día va necesitando más de vigor y atractivos contra los ataques de miles de nuevas opciones de diversión, sobre todo de expresiones extranjeras –que es lo que pretenden los gringos para desculturizar a México y por fin adueñarse totalmente de él-.

Tan acostumbrada está la impotente clientela a ver novillones en funciones anunciadas como corridas de toros, que ya lo ve “normal”.

Sin buscarlo, pude observar y hasta medio estudiar las testas de varias de las reses estoqueadas en el horrendo coso “La Luz” de León, Guanajuato durante la recién terminada feria de enero. Como en confabulación del destino llegaron varias al taller de taxidermia del mejor disecador de toros que hay en el planeta. Con la ayuda científica de un albéitar, sumamos que ninguno de los astados llegaba a tres años, y todos estaban despuntados. Enorme deprecio, fraude, aprovechamiento e indolencia de la empresa hacia un público consumista, bobo, exhibicionista, aguantador y pagador.

Jerónimo, espada original, artista, hondo y extraño. Bien pudo haber sido, como lidiador de reses, la proyección de la vibra del ser mexicano. Efigie de barro. Y no es de los que han de “esperar su toro”; verónicas llorosas como las que buriló el domingo pocas veces se ven. Pero el sistema empresarial de la nación no está para construir figuras y hoy el poblano tal vez no esté en la fase de poder cuajarse como tal. Pero aún puede dar mucho, bastante… mucho más que algunos extranjeros intrusos. Pizarro, maduro y añejo, gusta a los paladares delicados. Descastado encierro de Santa Bárbara, ante un público escasísimo. La mayoría prefirió ver el “Súper Bowll”.

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