LAS PUNTADAS DE ROBERTO “EL LOCO” GÓMEZ.

ROBERTO GÓMEZ fue un hombre simpatiquísimo, de mente muy ágil, muy despierta, de gran velocidad para captar y decir festivamente lo que sucedía a su alrededor. Lo hacia con respeto pero sin impórtale rangos y nadie, absolutamente nadie, se molestaba. Le apodaron “El Loco” por la originalidad de sus actos.

HIJO DE un rico y trabajador hacendado, don Silvestre, propietario de la hacienda de San Bartolo, ambos con residencia en ésta ciudad de Aguascalientes, casa amplia, tanto así que en la parte trasera de la misma existían enormes bodegas en donde almacenaba el grano cosechado en sus tierras, fríjol, maíz, avena, trigo y todos los cultivos regionales se daban de forma vasta por la dedicación puesta en las siembras.

MI BUEN amigo Roberto soñaba con hacerse torero, por lo mismo todas sus amistades eran quienes asistían diariamente a entrenar a la plaza San Marcos, única por aquellos años a finales de los cincuentas del siglo pasado en Aguascalientes. Desde luego que terminando los taurinos ejercicios la convivencia obligatoria era con la compañía de líquidos espirituosos y quien “hacia empresa” era Roberto que siempre contaba con cierta economía. A continuación algo de sus ocurrencias…

NO ACEPTANDO su señor padre que abrazara la profesión taurina, de diario le sugería estudiara alguna carrera corta, esto se dio por meses y cierta tarde, ante el asombro paterno, Roberto le confió su deseo de tomar clases de guitarra. De inmediato se le compró el instrumento con todo y estuche y al habla se pusieron con la persona indicada para la enseñanza adecuada. Gracias a esto Roberto entraba y salía constantemente argumentando que… “Voy con el maestro”… “Voy a ensayar”… “Voy con un amigo a que me enseñe una pisada”… Y así transcurrieron los días, las semanas. Hasta que una tarde…

ENTRE EL pecho y la espalda de nuestro actor se alojaban ya varias copas de tequila y avisaba iría a casa de un conocido a darle una repasada a cierta notas de la guitarra, pero al salir, involuntariamente, dio un traspié y rodó por los suelos, lógicamente que el mencionado estuche de la lira cayó y para sorpresa del jefe de la familia se derramaron varios kilos de fríjol que creía iban a buen resguardo, don Silvestre asombrado solo atinó a decir… “Mi´jo, que bueno que no te dio por estudiar el contrabajo, de haberlo hecho me llevas a la ruina”. Tololoche le llamamos en México al enorme guitarrón al que don Silvestre se refería… Va una más.

LA SIGUIENTE situación ya la he escrito en pasada ocasión pero aun así va de nuevo… Continuas eran las reuniones para rendir pleitesía al dios Baco, el grupo era siempre de amigos que sobrepasaban de la decena y en esta ocasión presente estaba el llamado “Gorila” Macías, campeón mundial de lucha libre en la categoría de los pesos pesados, gigantón barbado de pelo muy largo. La fiesta vio la luz de dos nuevos días, todos eran de “carrera larga”, tomaban, comían, cantaban, rememoraban su “viejas glorias”, bohemia en su esplendor pero no exenta de bromas.

AL SALIR el sol del tercer día de juerga, Roberto se había despedido unas horas antes, “El Gorila”, despertaba de un relax para tomar fuerza y continuar en la liquida lid, sintió un ardor donde la espalda termina y es una de las áreas más sensibles del cuerpo humano, esto le preocupaba y molestaba en todos los sentidos, máxime que a los sobrevivientes presentes les causaba risa el malestar del enorme luchador. Intrigado por la burla y miradas despectivas hacia el, de forma enérgica les solicitó le dieran de inmediato una explicación de lo sucedido mientras dormía, solo para escuchar que… “El Loco” te violó…”.

CONVERTIDO EN un real gorila, de inmediato se traslado al bufete de un conocido abogado solicitándole interpusiera una demanda en contra de Roberto, el licenciado, amigo de ambos, le propuso, para conocer datos mas fidedignos, que lo mejor sería llamar al acusado y hacerle saber del posible problema que se le vendría, que el supuesto violado se escondiera en el contiguo despacho y así se hizo para no enfrentarlos cara a cara.

POR LA vía telefónica se citó a Roberto que de inmediato se apersonó con el profesionista que le dio a conocer el problema y las consecuencias legales si no respondía cual debe de ser. Lo escuchado, la razón que dio va a continuación…

“MIRE USTED licenciado, creo que yo no hice nada de lo que se me acusa, pero por mi parte no hay mayor problema, cite usted a este hombre, lo llevamos con un doctor que le haga un tacto, si comprueba que yo lo violé, la cosa es muy fácil y sencilla, nos casamos y asunto arreglado”.

MIENTRAS EL abogado retenía la carcajada, “El Gorila” salía del escondite y entendía que “El Loco” era incapaz de hacer una cosa tan baja, que había sido una broma y efectivamente así se aclaró, el vinagre de un frasco de chile habanero se lo habían derramado en la parte del ardor. Desde luego que regresaron con los amigos, no hubo boda y la parranda continuó. Como nosotros habremos de proseguir próximamente recordando a este singular buen hombre apodado “El Loco”, quien con seguridad en paz esta, la tranquilidad de sus vecinos es la que tiene altos riesgos… Nos Vemos.

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