19 octubre, 2021

ROGELIO DE PASCUAL NOS CUENTA… III DE IV PARTES.

ANTONIO VELÁZQUEZ COMO HOMBRE Y COMO TORERO SIEMPRE ECLIPSÓ AL SOLDADO.
Una de las mayores satisfacciones de Antonio Velázquez, fue haber sido reconocido como figura del toreo borrando la sombra de aquel desconocido banderillero que imponiéndose a todo se hizo matador de toros, logrando obtener muchas veces los codiciados trofeos “El Estoque de Oro” y “La Oreja de Oro”, que se disputan los máximos triunfadores de todas la temporadas, en las llamadas corridas de triunfadores.

ANTONIO VELÁZQUEZ COMO HOMBRE Y COMO TORERO SIEMPRE ECLIPSÓ AL SOLDADO.
Una de las mayores satisfacciones de Antonio Velázquez, fue haber sido reconocido como figura del toreo borrando la sombra de aquel desconocido banderillero que imponiéndose a todo se hizo matador de toros, logrando obtener muchas veces los codiciados trofeos “El Estoque de Oro” y “La Oreja de Oro”, que se disputan los máximos triunfadores de todas la temporadas, en las llamadas corridas de triunfadores.

Pero de todas las Orejas de Oro que ganó Velázquez, sin duda alguna la más significativa fue la que obtuvo el 28 de febrero de 1945 en el viejo Toreo de la Condesa, porque con su clamoroso triunfo opacó completamente al sujeto aquel que una noche ridiculizándolo públicamente le negó el alimento, pero además de eso; se impuso a las figuras del toreo español que aquella tarde alternaron con él.

Recordemos que por la ruptura del convenio taurino hispano-mexicano que duró casi diez años, fue hasta 1945 cuando se reanudaron las relaciones taurinas entre los dos países y arribaron a suelo mexicano varios diestros de la península, lo cual levantó el entusiasmo de los aficionados en México y lo mismo ocurrió en España con la presencia de los toreros mexicanos.

El 28 de febrero de 1945 en la corrida de triunfadores a beneficio de la Unión Mexicana de Matadores en El Toreo de la Condesa, participaron tres diestros peninsulares y tres mexicanos disputándose “La Oreja de Oro”, lidiando un encierro de la ganadería de Torreón de Cañas.

La empresa dio a conocer el cartel en el que figuraban los nombres de David Liceaga, el hispano Joaquín Rodríguez “Cagancho”, Luis Castro “El Soldado”, El peninsular Pepe Luis Vázquez, el también español Antonio Bienvenida y Luis Procuna. Como puede observarse, Antonio Velázquez no estaba contemplado para actuar esa tarde, sin embargo.

LA SUERTE FAVORECIÓ A VELÁZQUEZ
El 27 de febrero David Liceaga se reportó enfermo e imposibilitado para torear al día siguiente la corrida de la Oreja de Oro y los directivos de la Unión Mexicana de Matadores de Toros, organizadores del festejo; citaron en sus oficinas a los toreros Arturo Álvarez “El Vizcaíno” y a Antonio Velázquez, pues los dos tenían suficientes méritos para formar parte del cartel substituyendo al torero enfermo, aunque Velázquez injustificadamente no había toreado ni una sola corrida en esa temporada en el coso capitalino y había perdido la esperanza de verse incluido en alguno de los carteles.

Los organizadores del festejo no se pudieron poner de acuerdo para designar al substituto de Liceaga y optaron por dejarlo a la suerte, echaron un volado entre Arturo Álvarez y Antonio Velázquez que fue quien lo ganó y partió plaza en lugar de Liceaga.

“Cortesano” de pelaje negro, marcado con el No. 11, fue el toro que habiéndole tocado en el sorteo a Velázquez salió en quinto lugar y fue ese toro el de su consagración definitiva; le cuajó una gran faena, desbordante de arte y valor, le cortó las dos orejas y el rabo y se ganó una vez más “La Oreja de Oro”; dio cinco vueltas al ruedo y el público eufórico se lanzó al ruedo para sacarlo a hombros de la plaza y pasearlo por las principales calles y avenidas de la ciudad de México, hasta que finalmente ya bien entrada la noche lo llevaron hasta las puertas de su domicilio ubicado en la calle Mariano Escobedo de la colonia Escandón. El mozo de estoques y ayudantes tuvieron que ir al hotel donde se vistió de luces Velázquez aquella tarde, para recoger la ropa y demás pertenencias del toreo triunfador.

Una vez más Antonio Velázquez haciendo gala de arte y valor, humilló como hombre y como torero al soberbio Luis Castro “El Soldado”.

LA BELLEZA DE UNA CRÓNICA EL INOLVIDABLE “TÍO CARLOS” CON “CORTESANO” NACIÓ ANTONIO CORAZÓN DE LEÓN
El inolvidable periodista Carlos Septién García, cuyas crónicas taurinas firmaba como “El Tío Carlos”; fue quien bautizó a Antonio Velázquez con el epíteto de Antonio Corazón de León, todo surgió aquella tarde-noche en la que el diestro de la ciudad de León, se impuso como hombre y como torero el 28 de febrero de 1945 en el albero de La Condesa.

Rememorando a este gran escritor y a manera de homenaje a él y a Antonio Velázquez Martínez, transcribo parte de la crónica que “El Tío Carlos” escribió de aquella corrida.

“Antonio Velázquez, Corazón de León: ¡Que hombrada la tuya, anoche en esa corrida de la Oreja de Oro! Como hombre triunfaste en una lucha de entrega absoluta, completa, total. Una lucha rebelde contra tu propio adverso destino de los últimos años; una lucha noble y viril sostenida con tu propio alternante en quites – El Soldado- en cuya cuadrilla militaste como peón de brega.”

Una lucha torera con tu enemigo, fuerte, encastado, difícil. Una artística lucha bizarra contra los otros cinco maestros que aspiraban al premio de la “Oreja de Oro”.

“Que hazaña la tuya de recia y cabal varonía… ¡Antonio Corazón de León!… y triunfaste como mexicano. Mexicano del Bajío que vale decir castellano de México. Echaste tu vida a un albur de triunfar y créeme que hubo momento en que tuve la duda de si eras un ranchero con la frazada en la izquierda y el machete en la diestra peleando en la noche tu vida y tu honra… porque en el revuelo del trapo y los rápidos fulgores del estoque y en el jaleo de la lucha yo creí oír una ronca voz que cantaba el viejo canto viril; si me han de matar mañana, que me maten de una vez… y era tu voz… ¡Antonio Corazón de León!”.

“No recuerdo ninguna otra Oreja de Oro ganada tan legítimamente en una sola faena… No evoco otras lágrimas de torero tan sinceras, tan justas, tan emocionadas como las tuyas en esos minutos de ayer”.

“… ¡Qué hombre, qué torero, qué mexicano eres!… ¡Antonio Corazón de León!”

Esta reseña del Tío Carlos plasma cabalmente el emotivo momento que se vivió aquella noche en El Toreo de la Condesa, cuando un torero salió dispuesto a dejarse matar por un toro antes que fracasar o permitir que sus alternantes se le fueran por delante.

Antonio Velázquez se mantuvo en la cúspide de la torería hasta la última corrida de su vida que fue el 1 de mayo de 1969 en la Plaza “El Paseo”, hoy Fermín Rivera, de San Luis Potosí; tarde en la que por última vez se vistió de luces y le dio la alternativa de matador de toros a Mario Sevilla (hijo) ante el testimonio de Fermín Rivera, lidiando un encierro de Santa Marta. Fue Antonio “Corazón de León” una vez más el triunfador de aquella tarde, al cortarle las dos orejas y el rabo al cuarto toro del encierro.

ANTONIO VELÁZQUEZ EN ESPAÑA
El sueño de todas las figuras del toreo es triunfar en España y Antonio Velázquez lo logró, se presentó ante el público hispano en la Monumental Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid, el 4 de octubre de 1945 para confirmar su alternativa en aquella tierra, apadrinado por el gitano Ignacio Rafael García Escudero “El Albaicín”, con el testimonio de José Martín Vázquez Bazán (“Pepín Martín Vázquez”) en la afamada corrida de la prensa, en la que se lidió un fuerte encierro de seis distintas ganaderías. “Fuentecillo” fue el nombre del toro de la ceremonia.

En la península ibérica el público recibió a Velázquez con gran entusiasmo y el torero guanajuatense supo corresponder al cariño que se le profesó en aquella lejana tierra.

Ocho exitosas actuaciones tuvo Velázquez en aquella temporada española de 1945, a su regreso a México recorrió los alberos del país refrendando los triunfos logrados en Europa, logrando consolidarse como uno de los matadores de toros punteros del escalafón y auténtica figura del toreo.

Una vez más los conflictos entre los coletas españoles y mexicanos recrudecieron y nuevamente el convenio taurino hispano mexicano quedó sin efecto, por lo que Velázquez no pudo regresar para torear en España, aunque sí lo hizo en Francia y Portugal, regresó a México y actuó también en Centro y Sudamérica.

FUE VELÁZQUEZ EL PRIMER TORERO PREMIADO EN LA PLAZA MÉXICO.
El 5 de febrero de 1946 se inauguró la Monumental Plaza México y al finalizar la temporada, fue Antonio Velázquez quien se hizo merecedor del primer trofeo otorgado en dicho coso, “El Estoque de Oro”, al cuajar un faenón inolvidable al toro “Periodista”, tarde en la que nuevamente el torero guanajuatense se impuso a sus cinco alternantes en la corrida de triunfadores y una vez más opacó por completo a Luis Castro “El Soldado”.

Fue hasta el año 1951 cuando Antonio Velázquez retornó a los ruedos españoles vistiéndose de torero en 32 tardes, aunque ninguna de ellas en Madrid.

En 1952, concluida la temporada en México, Velázquez Viajó una vez más a España donde volvió a brillar con luz propia en Madrid, la tarde del 29 de junio de 1952, alternando con el madrileño Rafael Llorente Crespo y con su coterráneo Juan Silveti Reynoso, lidiando toros de Juan Pedro Domecq, tarde en la que cada uno de los alternantes cortó una oreja.

Nuevamente en México Velázquez volvió a figurar en la cumbre y así se sostuvo durante la década de los años 50, su enorme, su quietud y su entrega hicieron de este toreo un ídolo de la afición tanto de México como de España, Francia, Centroamérica y Sudamérica.

Todos los públicos reconocieron que Antonio Velázquez se jugaba muy en serio la vida todas las tardes, en cada lance, en cada quite, al cubrir el segundo tercio, también en cada muletazo y en la suerte suprema, entregando el pecho de frente y sin ventajas; a consecuencia de todo ese pundonor y entrega sufrió muchas cornadas, varias de ellas gravísimas y muchas veces los doctores arrancaron a Velázquez de la garras de la muerte; pero este valiente torero al sanar de una herida retornaba a los ruedos con mayor entusiasmo y con la misma entrega y honradez de siempre.

VELÁZQUEZ APADRINÓ A CAVAZOS
Recordemos que Antonio Velázquez fue padrino de alternativa de Eloy Cavazos, la tarde del 28 de agosto de 1966 en Monterrey, lidiando un encierro de San Miguel de Mimiahuapan, “Generoso” fue el nombre del toro del doctorado y estaba marcado con el número 69. Eloy tenía apenas 17 años de edad y Manolo Martínez fue el testigo de la ceremonia.

OREJAS Y RABOS CORTADOS POR VELÁZQUEZ EN EL COSO DE INSURGENTES
Antonio Velázquez, es uno de los toreros que más rabos cortó en la Plaza México, siete en total, misma cantidad que Rafael Rodríguez y Fermín Rivera.

El primer rabo que Toño Velázquez cortó en la Plaza México fue el octavo que se entregó en la historia de dicho coso, correspondió al Toro “Amapolo” de Piedras Negras que fue lidiado la tarde del 28 de diciembre de 1947.

Una semana después, el 4 de enero de 1948 volvió a cortar las orejas y el rabo de “Arlequín” de Coaxamaluca, por aquella faena dio Velázquez seis vueltas al ruedo y salió a hombros.

El 18 de enero de 1948, salió de la plaza con las orejas y el rabo de “Fandanguero” de Coaxamaluca.

Las orejas y el rabo de “Rey de Copas”, un bravo toro de La Punta, quedaron en manos de Velázquez la tarde de 9 de enero de 1949.

El 6 de febrero de 1949 las orejas y el rabo de “Bandido”, de Piedras Negras fueron a parar a la vitrina de los trofeos de Velázquez.

El 27 de marzo de ese mismo año repitió la hazaña con “Cubanito” de la dehesa de Torrecilla.

Por último, la tarde del 2 de febrero de 1951 se alzó con el triunfo llevándose las orejas y el rabo de “Asturiano” un hermoso toro procedente de Pastejé.

Los triunfos de Antonio Velázquez dejaron profunda huella en los ruedos de América y Europa y su nombre quedó eternamente grabado con letras de oro en la historia del toreo.

EL LUNES la cuarta y ultima parte de estos interesantes datos.

LA MÁS IMPACTANTE TRAGEDIA EN EL COSO DE CUATRO CAMINOS.

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