27 octubre, 2021

ARDOROSA ACTUACIÓN DEL “TUCO” Y ACADÉMICA DE JUAN PABLO LLAGUNO.

Afición cautiva, atenta, noble y entendida tiene la legendaria finca taurómaca de la otrora calle de la Democracia. Coso San Marcos que nuevamente se hizo en sus haberes de un lleno de “no hay boletos”. El público aguascalentense tiene sed de ver funciones de toros.

Así se adornó la cuarta novillada de la campaña ayer tarde en la que, ahora sí, lamentablemente falló el ganado jugado de un encierro remendado por un bicorne de Maravillas (el segundo) que fue repelido por su feo tipo y manifestar el defecto de ser “silleto”, al aparecer en el escenario, y otro de Ojo de Agua (el cierra plaza) y el resto de la anunciada Huichapan. Cumplidores en varas unos y atacando en ella varios, sin embargo al ser invitados por los avíos tuvieron un mal compo

Afición cautiva, atenta, noble y entendida tiene la legendaria finca taurómaca de la otrora calle de la Democracia. Coso San Marcos que nuevamente se hizo en sus haberes de un lleno de “no hay boletos”. El público aguascalentense tiene sed de ver funciones de toros.

Así se adornó la cuarta novillada de la campaña ayer tarde en la que, ahora sí, lamentablemente falló el ganado jugado de un encierro remendado por un bicorne de Maravillas (el segundo) que fue repelido por su feo tipo y manifestar el defecto de ser “silleto”, al aparecer en el escenario, y otro de Ojo de Agua (el cierra plaza) y el resto de la anunciada Huichapan. Cumplidores en varas unos y atacando en ella varios, sin embargo al ser invitados por los avíos tuvieron un mal comportamiento general.

Función que, en alegre contrapartida, se salvó por las diligencias enjundiosas sobre todo de dos de los actores: Juan Pablo Llaguno y “El Tuco”, chaval oficioso y enterado aquel y denodado y ardoroso éste que deslumbró el anillo con sabrosos y sentimentales pases de pecho, aguantando trágicamente las acometidas descanteadas de su primer utrero.

Por ahí va el trazo de lo que es una de las expresiones de la escuela mexicana del toreo.

Con gusto bueno y paciencia Luis Gerpe (palmas y oreja protestada) cuadro a cuadro plasmó la verónica bajando la compuerta a la trama capotera al modo de media. Indefinida lidia expresó el rival en el tercio muletero; igual pasaba noble con escasa energía, que regateaba y acortaba las embestidas. El experimentado toledano recorrió aquel laberinto eficientemente provocando muletazos muy toreros, empero sin alcanzar a detonar del todo la labor. El público le reprochó luego su incorrecto espadazo. ¡Qué bien hecho todo lo que interpretó al cuarto! Pero seco y siberiano. Torero construido con hielo, posee una idea técnica irreprochable pero un sentimiento apagado no aprobatorio. Nada dice el joven ni teniendo tan fina y dúctil res como fue el adversario al que, eso sí, despachó de formidable estocada.

Una serie de inconveniencias presentó el segundo, y una serie de aciertos el joven queretano (salida al tercio en ambos) Juan Pablo Llaguno quien se abrió de muleta con incipiente conciencia sobre el comportamiento de las reses de lidia. Todo el tiempo se paró en el jeme exacto, movió su engaño adecuadamente, con valor sereno y siempre elegante en extraña aleación y se posó encima del indeseable bóvido al que hizo torera faena que pocos apreciaron. Para lamentos, la mancilló de un bajonazo y perdió lo que hubiera sido valioso auricular.

Pensante, atinado y resuelto toreó al quinto con el capote. Novillo desgraciado fue, que no obstante sus unidas patas a la corteza arenosa muchas veces lo hizo rendir con la sarga en pases nítidos, meritorios y de formidable resolución.

El chaval se la jugó sin alardes baratos guardándole fidelidad a su elegante estilo. Puesto está para mayores funciones ya que tiene inteligencia e idea fija para formar los trasteos. Bonita su obstinación, pero esta tarde, mal en el empleo del arma.

La intromisión del indeseable viento no evitó que a Rodolfo Mejía “El Tuco” (oreja y oreja) se le aquilatara su notada valentía en la intervención del primer tercio. Alucinante novillero. Inaguantable sentimiento puso en cada uno de sus añejos muletazos. Tandas cortas aquellas, sin embargo, para trágicas pinturas todas. Arlequín hecho con materia de otros tiempos que tampoco las malas condiciones del negro cuadrúpedo pudieron opacar y que culminó con un entregado y eficaz espadazo un punto caído.

Apetito de triunfo se le volvió a notar en el sexto, novillo que siempre amenazó con su bien armada testa buscando los faroles y quedándose corto. Ello, entre sus errores técnicos y sus trapazos no menguó el ánimo y jamás se aburrió de hacerle la lucha cabal. Reeditó el eficiente empleo de la espada.

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